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CUARTOS DE FINAL COPA DAVIS

Nadal supera a Zverev y fuerza el quinto para España

El mallorquín rompe los primeros servicios del alemán en cada set y gana por la vía rápida

Nacho Herrero

Nadal, durante el partido ante Zverev.

Nadal, durante el partido ante Zverev. / MIGUEL LORENZO

Del número 4 del mundo al 1 hay un trecho largo, pero este domingo quedó claro que la distancia entre el rey Rafa Nadal jugando en la tierra batida de casa en la Copa Davis y el príncipe Alexander Zverez es hoy por hoy inabarcable. En una entregada y abarrotada Plaza de Toros de València, el manacorí se anticipó en cada set al alemán rompiéndole sus primeros servicios para acabar barriéndole (6-1, 6-4 y 6-4) y empatar un cruce de cuartos de final que se decidirá en el quinto choque entre David Ferrer y Philipp Kohslchreiber.

Desde el inicio, Nadal madrugó a Zverev. Pasaban poco de las once cuando arrancó el duelo y en apenas siete minutos el balear ya estaba cerrando los puños y gritando “¡Vamos!” encarado a la grada. Acababa de romperle al alemán su primer juego al servicio después de haber ganado antes en blanco el suyo. El set estaba ya encarrilado y quedó decidido cuando en el sexto juego Nadal con sus restos larguísimos y altos volvió a sorprender a su rival. Por no hacerlo largo, se cerró con 6-1 en el siguiente en poco más de media hora.

Repitió la estrategia Nadal en la segunda manga y aunque le costó más, lo logró. Consiguió multiplicar sus dudas en el primer juego y le rompió el servicio con una dejada que puso en pie las repletas gradas del coso valenciano. Viéndose burlado, Zverev se revolvió y le devolvió el ‘break’ de manera inmediata.

Controlar la iniciativa

Astuto y humilde, Nadal le dejó venirse arriba pero sin que le sacara más partido. Y en el quinto set, con 2-2, mientras su rival se distraía convirtiendo a la jueza de silla en ojo de halcón con piernas bola sí bola también, el español le volvió a romper el servicio. Y ya no dio opción a que la iniciativa cambiara, algo a lo que ayudó que el alemán se empeñara en buscar más enemigos entre los jueces y la pista, como si no tuviera ya bastantes problemas. Así que el set se cerró con 6-4.

Cerca estuvo Nadal de hacerle el lío de inicio por tercera vez en su primer juego al servicio, Zverev despertó a tiempo pero, terco y constante, Nadal se lo hizo en el tercero con piernas ya rapidísimas y machacándole las esquinas. La fiesta se desató en las gradas y el sufrimiento en el lado alemán de la pista, donde la raqueta de su ocupante acabó por el suelo.

Liberado de la presión de poder ganar, el veinteañero germano se soltó y pudo maquillar algo una derrota que pese a todo confirma la vigencia del reinado de Nadal. El balear aún puso una vez más en pie al tendido fue cuando, tras saludar uno por uno a todos los integrantes del equipo español sin distinguir cargo, pegó un salto con los puños cerrados hacia el centro de la cancha y encoraginó al público para el choque decisivo.