04 ago 2020

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EL ABIERTO DE EEUU

Carreño se cuela en cuartos de final

Idoya Noain / Nueva York

Pablo Carreño celebra la victoria.

Pablo Carreño celebra la victoria. / AP / JULIE JACOBSON

El trabajo, el esfuerzo, la experiencia y las ganas de seguir mejorando le han prestado un gran servicio a Pablo Carreño Busta. A los 26 años, el asturiano está en el mejor momento de su carrera. Y esta puede recibir un impulso aún mayor en Nueva York, donde este domingo ha alcanzado los cuartos de finalsegundos consecutivos en un Grand Slam tras los de Roland Garros, después de imponerse en tres disputados pero convicentes sets a Denis Shapovalov, la más fulgurante promesa emergente del tenis.

Sobre el papel el camino de Carreño en Flushing Meadows ha sido aparentemente fácil, con cuatro jugadores de la previa como rivales, ante los que no ha cedido ni un set. Pero sería un error menospreciar su capacidad de superar a talentos como el del joven Shapovalov, que a sus 18 años ya descabalgó a Rafael Nadal en Montreal y frente al que Carreño ha necesitado llegar al tie break en los tres sets para sellar el 7-6 (7-2), 7-6 (7-4) y 7-6 (7-3) definitivo.

Ha sido una victoria labrada, en su debut en un partido individual en la pista central Arthur Ashe, superando “nervios” y “hasta un poco de susto” con buen juego, agresividad, determinación y la ventaja de la experiencia. Y todas esas armas las tiene en su cartuchera Carreño, un jugador que ha ido elevándose, evolucionando, madurando y creciendo a menudo fuera de los focos que se centran en los grandes nombres o en el de las más jóvenes promesas como Shapovalov, que contaba con el favor del público.

No soy un fuera de serie, no soy un supercrack, y soy un jugador que ha trabajado mucho para estar aquí”, reconocía luego Carreño en unas declaraciones a la prensa, sin ocultar su sensación de “orgullo”. “Creo en mí mismo más que en los últimos años. Sé que puedo hacerlo”, decía también. “Todo el trabajo que he hecho, todos los momentos de sufrimiento... No ha sido fácil”.

Ahora también el camino que le queda por delante en este Abierto se plantea, al menos sobre el papel, como ventajoso. Es el mejor cabeza de serie que sobrevive en la ronda de ocho en su parte del cuadro. Pero el propio Carreño advierte que “es una muy buena oportunidad pero no un regalo. El nivel del circuito es muy alto. Los partidos que quedan no van a ser fáciles”. Empezando por el que le medirá en esos cuartos o a Lucas Pouille o a Diego Schwartzman.

Un cuadro alterado por Murray

El asturiano tiene en su mano convertirse en uno de los nuevos finalistas de Grand Slam, algo que está garantizado sucederá en este Abierto. Y es que la parte baja del cuadro se trastocó cuando Andy Murray decidió retirarse un día después de que se hubiera realizado el sorteo.

Fue una decisión motivada por sus problemas de cadera pero no exenta de polémica. Las lesiones ya habían descartado la participación en Nueva York de cuatro de los top (Novak Djokovic, Stan Wawrinka, Kei Nishikori y Milos Raonic). Y Murray dejó aún más huérfano de grandes nombres el torneo, que no adaptó sus reglas y ha mantenido en la parte alta del cuadro a Nadal y Roger Federer.

La potencial final entre los campeones se hizo imposible. Como mucho el soñado primer encuentro de los dos grandes en Nueva York se producirá en las semifinales, a los que ambos siguen encaminados tras sus respectivas victorias el sábado, Nadal ganó a Leonardo Mayer 6-7 (7-3), 6-3, 6-1 y 6-4 y este lunes se medirá a la potencia impredecible de Alexandr Dolgopolov. El suizo, por su parte, se deshizo de Feliciano López (6-3, 6-3 y 7-5) y se encuentra en cuarta ronda con Philip Kohlschreiber.

Sharapova, eliminada

En la competición femenina, este domingo se ha despedido del Abierto María Sharapova. La rusa, que volvía en Nueva York a los Grand Slam tras su suspensión por el positivo en Australia el año pasado, ha sido apeada de la competición por Anastasija Sevastova, que alcanza los cuartos tras imponerse por 5-7, 6-4 y 6-2.