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Robredo no se rinde

Clasificado en el puesto 502 del mundo el tenista catalán vuelve a competir tras dos operaciones

Jaume Pujol-Galceran

El número 502 del mundo. Nunca Tommy Robredo había tenido un clasificación tan baja desde que jugó sus primeros partidos en el circuito en 1999 y muy lejos del número 5 que estuvo  en el 2006, su mejor ránking ATP. La razón de esta caída en picado ha sido un cúmulo de lesiones que solo le dejaron jugar ocho partidos en el circuito en el 2016. Primero por culpa de una operación en el codo y, después, cuando empezaba a recuperarse, por unas molestias en los pies que le llevaron de nuevo a pasar por el quirófano. «Era un dolor en los dedos de los pies por culpa de un nervio. Sentía un pinchazo insoportable y estaba dos minutos que no podía ni apoyar el pie», explica Robredo.   

 A punto de cumplir los 35 años (Hostalric, 1 de mayo de 1982), superados esos problemas, Robredo vuelve decidido a competir. «Quiero sentirme jugador otra vez», asegura.  No quiere rendirse. No es la primera vez que le toca salir del pozo. En febrero del 2011 se lesionó en los abductores, entonces estaba el 13 del mundo. No pudo competir en diez meses y cuando volvió estaba el 471 del mundo. «Fue durísimo», recuerda.  Pero logró salir y volver a situarse en el top20, sumando dos títulos más (Umag Casblanca, 2013) a los 10 que ya tenía. Y en ese camino de recuperación apuntó su primera y única victoria ante Roger Federer (Abierto de EEUU, 2013) y después ganó a Novak Djokovic ( Cincinnati, 2014).

EJEMPLO IMPOSIBLE

Ahora se repite la historia, pero con algunas canas más. Robredo no cree que el paso del tiempo sea un problema. Tiene un espejo donde mirarse. Un compañero de generación, un tal Federer, acaba de ganar el Abierto de Australia, después de pasarse siete meses fuera del circuito. «Federer  y Nadal son de otra galaxia. Lo que han hecho no tiene nada que ver con el resto de mortales. Federer se ha pasado siete meses sin jugar y en el primer torneo va y gana en Australia y Nadal lo mismo,  llega a la final. Va!!!!...Son dos extraterrestes», recalca ante un ejempo imposible de imitar.

 Robredo no tendrá un retorno similar y la experiencia de haber pasado por esa situación antes tampoco es un seguro. «No es fácil empezar de abajo. Ir a los torneos y ver que juegas horrible y preguntarte: ¿Que haces aquí?...Te agobias y, eso, es lo primero que hay que superar. Hay que tener mucha paciencia y ser muy fuerte mentalmente», admite.

RÁNKING PROTEGIDO

Por eso no quiere hacerse demasiadas expectativas. «He entrenado poco, no estoy aún al 100% ni físicamente, ni mentalmente ni en el juego pero, dentro de esas limitaciones, quiero volver al circuito, jugar y saber a que nivel real estoy respecto al resto. Quiero competir y también de que salga bien», valora Robredo, mientras masajea con una pelota uno de sus pies operados, después del último entrenamiento realizado en el RCT Barcelona el pasado martes, antes de viajar a Buenos Aires para disputar su primer torneo tras tres meses sin jugar ningún partido desde que perdió en el challenger italiano de Andria en noviembre.

Robredo debutará en Buenos Aires ante el italiano Fabio Fognini. El tenista catalán  ha estado admitido en el torneo argentino  con el ránking protegido (56 del mundo) y dispone de nueve torneos con esa ayuda para recuperar posiciones. Su intención es llegar así hasta Roland Garros, aunque no tiene suficientes semanas para utilizarlos todos.  Su intención es «colocarme en el top100 lo antes posible , aunque soy consciente que ese paso será el más dificil y duro ». Todo un reto para un 'viejo' rockero del tenis con 20 años en el circuito.

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