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Dos campeones renacidos

Nadal y Federer jugaran el domingo una final tan inesperada como inédita después de estar perdidos

Jaume Pujol-Galceran

Nadal y Federer charlan en la entrega de trofeos tras la final que protagonizaron en Melbourne en el 2009.

Nadal y Federer charlan en la entrega de trofeos tras la final que protagonizaron en Melbourne en el 2009. / GREG WOOD

«Es probable que lo que váis a ver no suceda nunca más. Así que disfrutadlo. Es una situación única», decía Rafael Nadal a los periodistas. Se refería a la final femenina que hoy juegan las hermanas Serena y Venus Williams, pero también a la que mañana le enfrentará a Roger Federer.

Nadie habría pronosticado un torneo con este final."Ni podíamos soñarlo" decía el exnúmero 1 mundial recordando que, solo tres meses antes, él y Federer estaban jugando un partidito de mini-tenis con niños en la inauguración de su academia en Manacor."Peloteamos un poco y pensamos en hacer una exhibición para recordar viejos tiempos, nunca habríamos pensado que pasaría esto".

OCHO AÑOS DESPUÉS

Ocho años después de la primera final que les enfrentó en Melbourne (2009) y que se apuntó Nadal, tras un partido épico también, en el que el tenista suizo no pudo reprimir las lágrimas, una imagen que dio la vuelta al mundo y que parecía el final de la 'era Federer',  los dos colosos del tenis vivirán una segunda juventud cuando el mundo les daba por muertos.

TOBY MELVILLE

Nadal felicita a Federer tras el triunfo del tenista suizo en la final del 2007 de Wimbledon. 

Nadal y Federer han renacido  cuando peor estaban. El campeón suizo tuvo que parar de jugar tras  las semifinales de Wimbledon del año pasado (perdió con Milos Raonic) para intentar recuperarse de la operación de la rodilla que sufrió un día después de ser eliminado, también en semifinales, en el pasado Abierto de Australia por el intratable, ahora desaparecido, Novak Djokovic. Federer cayó hasta el puesto 17 el mundo, su peor clasificación desde el 2000.

Rafael Nadal

CAMPEÓN DE 14 GRAND SLAMS

El año pasado fue muy duro. Lloré en el coche cuando marchaba de París. Todo se vino abajo"

Nadal también optó por parar al final de temporada para recuperarse de la lesión en la muñeca izquierda que le obligó a retirarse en tercera ronda de Roland Garros. El mallorquín quiso aguantar un poco más para poder jugar los Juegos Olímpicos de Río, su gran ilusión. "El año pasado fue muy duro. Lloré en el coche cuando marchaba de París. Después de mucho tiempo volvía a encontrarme en un gran nivel y todo se vino abajo", recordó Nadal. Para el tenista mallorquín, de 30 años, empezaba un nuevo calvario para superar en busca de la competitividad perdida que le llevó al final del año a caer al puesto número 9 mundial. También su peor clasificación desde que ganó su primer Roland Garros en el 2005.

EL PAPEL DE MOYÀ

No se entregó. Nunca ha sido su estilo. Se sentía con un gran tenis para seguir compitiendo y se empeñó en demostrarlo. Para eso incorporó al equipo a su amigo del alma Carlos Moyà. El excampeón de Roland Garros (1998) y finalista del Abierto de Australia (1997) podía aportarle una visión externa. " Rafa debe arriesgar sin tener miedo a perder", dijo en una reciente entrevista a EL PERIÓDICO, antes de viajar a Melbourne.

Y Nadal ha seguido en Australia esos consejos. Ha sido más valiente con el saque, especialmente el segundo, ha acortado los puntos como le pedía su equipo para reservar el físico. Se ha concentrado en cada partido como hacía tiempo que no lo hacía y, uno a uno,  ha sido más valiente y ha ido mejorando y superando pruebas hasta eliminar ayer a Dimitrov. Le queda rematarlo en la final.

Roger Federer

CaMPEÓN DE 17 GRAND SLAMS

Soy el primer fan de Rafa. Es un tenista increíble con golpes que nadie más tiene y capaz de regresar más fueret tras las lesiones"

LA ADMIRACIÓN DE FEDERER

Federer se encontrará mañana en la Rod Laver Arena a un rival muy conocido pero a la vez desconocido.  "Soy el primer fan de Rafa. Es un tenista increíble con golpes que nadie más tiene y capaz de regresar más fuerte después de muchas lesiones", dijo tras clasificarse para la final. Si presenció el partido desde el hotel, como prometió, ya sabe que posiblemente le espera la misión más difícil.

Nadal se presenta renovado y ansioso de recuperar los grandes títulos. No le importa que el suizo haya descansado un día más. Federer también los busca. Frente a frente estarán dos jugadores que desde el 2003 han ganado la friolera de 31 Grand Slams. De momento Federer tiene 17 y Nadal 14. En juego estará quien de los dos aumenta esa espectacular cuenta de dos colosos del tenis. 

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