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Ciencias de la Atmósfera

La NASA penetrará en las "tormentas de fuego” con forma de hongo que sobrevuelan los incendios forestales

La misión INSPYRE volará cerca de las nubes generadas por los incendios para estudiar cómo se forman y qué efecto tienen en la atmósfera

Una nube gigante de pirocumulonimbos de reciente formación cerca del pueblo de Saumos, en Francia.

Una nube gigante de pirocumulonimbos de reciente formación cerca del pueblo de Saumos, en Francia. / Créditos: SDIS33/Handout/EPA/Shutterstock.

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Pablo Javier Piacente / T21

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La NASA prepara una campaña aérea inédita para adentrarse en las colosales nubes de fuego que se elevan sobre los incendios forestales más intensos. El objetivo es medir desde dentro estos sistemas meteorológicos extremos, capaces de inyectar humo en la alta atmósfera y alterar el comportamiento del fuego y del clima.

El proyecto de la agencia espacial estadounidense, llamado INSPYRE, forma parte de una campaña para estudiar de cerca estas estructuras gigantescas, con aspecto de hongo, que se forman sobre fuegos extremadamente intensos y pueden alcanzar la atmósfera superior.

En la práctica, la misión implica el uso de un avión Gulfstream V de investigación, estacionado en Broomfield (Colorado), que está siendo preparado para volar cerca de estos sistemas y tomar muestras directas de las nubes generadas por incendios forestales.

NASA y sus socios pretenden medir por primera vez de manera amplia estas "nubes de fuego", cuya dinámica sigue siendo, en palabras de los propios investigadores, un territorio científico todavía muy poco explorado.

Los incendios forestales y el clima

La campaña está concebida para examinar qué combinación de condiciones del fuego y de la atmósfera da lugar a estos episodios y qué efectos tienen después sobre el entorno, según informa Nature.

Como explica un estudio científico publicado a fines de 2025 en la revista Science Advances, estos sistemas pueden generar rayos, vientos muy intensos y previsibles solo en parte, y a veces incluso favorecer nuevos focos de incendio al lanzar brasas o reactivar zonas ya afectadas.

Además, complican de forma notable el trabajo de extinción porque convierten un incendio en un episodio meteorológico extremo, capaz de alterar el comportamiento del fuego y de dificultar la evacuación y la respuesta de emergencia. El objetivo es entender mejor tanto la predicción de qué incendios los producen como sus consecuencias posteriores.

Una comprensión cada vez más urgente

La relevancia de esta investigación ha aumentado en los últimos tiempos, porque estos episodios parecen estar volviéndose más frecuentes y más intensos en grandes incendios.

La propia NASA señala que la campaña se justifica por el incremento proyectado de la actividad de los fuegos y de su severidad, mientras que la literatura científica reciente ha puesto el foco en cómo estos incendios inyectan enormes cantidades de aerosoles en la tropósfera alta y la estratosfera baja, donde pueden permanecer durante meses. Esa persistencia convierte a las nubes de fuego en algo más que una curiosidad local: también son un problema atmosférico y climático.

El estudio mencionado previamente analiza mediciones aéreas in situ de humo procedente de una nube de fuego con cinco días de antigüedad. Los autores hallaron que ese humo contenía partículas de aerosol inusualmente grandes, de entre 500 y 600 nanómetros de diámetro, formadas por procesos de nube y por coagulación eficiente en la tropósfera alta y la estratosfera baja.

El Gulfstream V de INSPYRE se encuentra en un hangar a la espera de sumergirse entre nubes de fuego.

El Gulfstream V de INSPYRE se encuentra en un hangar a la espera de sumergirse entre nubes de fuego. / Crédito: Alexandra Witze/Nature.

Impacto directo en la atmósfera

Según los científicos, esas partículas más grandes aumentan la radiación saliente entre un 30 % y un 36 %, lo que incrementa de forma notable la capacidad de enfriamiento radiativo de la atmósfera.

El hallazgo obliga a replantearse una hipótesis que hasta ahora estaba muy extendida: que los modelos climáticos podrían estar subestimando el impacto de estas nubes de fuego al asumir tamaños de aerosol más pequeños de los que realmente se observan en episodios intensos.

En consecuencia, entender estas tormentas no solo ayuda a explicar por qué algunos incendios se comportan de manera tan explosiva, sino también cómo el humo de esos incendios forestales altera el balance energético de la atmósfera.

Referencia

Enhanced radiative cooling by large aerosol particles from wildfire-driven thunderstorms. Yaowei Li et al. Science Advances (2025). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adw6526

Un contexto preocupante

En otras palabras, un incendio muy intenso no termina en el suelo: puede extender sus efectos a la circulación del aire, a la formación de nubes, a la calidad del aire y a las proyecciones climáticas.

La misión de la NASA llega en un contexto de incendios forestales extremos en distintas regiones del mundo, incluidos episodios recientes en Europa occidental y concretamente en España.

En ese escenario, las llamadas “nubes de fuego” dejan de parecer una anomalía y pasan a ser una pieza central para entender la nueva generación de incendios forestales: más violentos, más imprevisibles y más capaces de fabricar su propia meteorología.

Fuente: Levante - EMV