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Ciencias de la Tierra

Un nuevo modelo matemático predice un colapso de la población mundial para 2064

La simulación muestra un escenario extremo si la capacidad de carga del planeta se reduce de forma brusca

La ecuación pone en evidencia la fragilidad del sistema demográfico ante crisis prolongadas.

La ecuación pone en evidencia la fragilidad del sistema demográfico ante crisis prolongadas. / Crédito: untldshots en Unsplash.

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Redacción T21

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Una ecuación matemática unifica 12.000 años de crecimiento de la población humana y señala posibles futuros sombríos si las crisis ambientales globales se intensifican: si el planeta sufriera una caída severa de su capacidad de sostener población, el número de habitantes podría desplomarse hasta la mitad en torno a 2064. El estudio ayuda a explorar cómo podrían reaccionar los sistemas demográficos ante crisis climáticas, sanitarias o de recursos.

Un estudio publicado en la revista Chaos, Solitons & Fractals, desarrollado por investigadores de la Universidad de Milán, en Italia, y la Queen Mary University de Londres (QMUL), en el Reino Unido, propone un marco matemático capaz de describir 12.000 años de crecimiento de la población humana con una sola ecuación no lineal.

Sus autores, Alessio Zaccone y el fallecido Kostya Trachenko, sostienen que el modelo unifica distintas etapas históricas, desde el crecimiento lento de la era neolítica hasta la expansión acelerada de la época industrial, y permite explorar futuros posibles bajo distintos supuestos de presión ambiental y social, según informa Phys.org.

Sin colapso inminente, pero con posibles escenarios complejos

El eje del planteamiento es un esquema de “retroalimentación de tasa” que, según los científicos, no se limita a las formas clásicas de crecimiento exponencial. En lugar de eso, la ecuación cambia de régimen cuando se modifican las condiciones históricas, y por eso puede reproducir tanto fases de expansión comprimida como un crecimiento más lento y “estirado”, que habría caracterizado a la población mundial desde alrededor de 1970.

La idea es ofrecer una herramienta compacta para estudiar cómo las sociedades pueden estabilizarse, dispararse o desestabilizarse a lo largo de siglos. Sin embargo, el aspecto que ha generado más atención no es el pasado, sino el futuro. En un escenario de base, los autores no obtienen una singularidad catastrófica: el modelo permanece en un régimen estabilizador y no sugiere un colapso inminente.

Pero las cosas cambian al introducir supuestos de escenarios más complejos, como una reducción brusca de la capacidad de carga sostenible de la Tierra hasta unos 2.000 millones de personas. En ese caso, el sistema sí arroja una caída rápida de la población mundial, con una posible reducción a la mitad hacia 2064.

La población mundial va de la mano con los límites materiales del planeta

En verdad no se trata de una predicción cerrada, sino de una simulación matemática. El trabajo contempla factores como colapso climático, pandemias, conflictos o escasez de recursos, pero no afirma que alguno de ellos vaya a imponerse necesariamente. En otras palabras, el modelo no anuncia que el mundo vaya rumbo a una catástrofe demográfica, sino lo compleja que podría ser la dinámica poblacional si las condiciones globales se deterioraran de forma abrupta.

Referencia

Global population crisis scenarios predicted by a general nonlinear dynamical model. Alessio Zaccone and Kostya Trachenko. Chaos, Solitons & Fractals (2026). DOI:https://doi.org/10.1016/j.chaos.2026.118542

El nuevo estudio también reactualiza el célebre escenario “Doomsday” formulado en 1960 por Heinz von Foerster y colegas, que extrapolaba un crecimiento explosivo hasta una divergencia en torno de 2026. Seis décadas después, la trayectoria real fue otra: la fecundidad cayó a escala mundial y el supuesto punto de ruptura nunca llegó. Zaccone y Trachenko recuperan ese debate, pero con una advertencia distinta: la población no está condenada por una fórmula, aunque sí podría volverse vulnerable si la presión ambiental y social cambian de golpe.

En ese sentido, la matemática sugiere que el tamaño de la población humana no depende solo de su impulso interno de crecimiento, sino también de los límites materiales del planeta. En consecuencia, la estabilidad demográfica futura no será automática, y su rumbo dependerá de la capacidad de las sociedades para evitar escenarios de crisis prolongada.