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Neurociencias / Biología

Los peces tienen un sueño complejo, con una arquitectura similar a la humana

El hallazgo abre una nueva vía para estudiar la evolución del sueño en vertebrados

Los peces también duermen por fases: un estudio descubre una arquitectura del sueño tan compleja como inesperada.

Los peces también duermen por fases: un estudio descubre una arquitectura del sueño tan compleja como inesperada. / Crédito: Jörg Abendroth / MPI for Biological Cybernetics.

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Pablo Javier Piacente / T21

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El movimiento ocular revela cuatro estados de sueño distintos en larvas de pez cebra: tres tipos con movimiento ocular y uno sin él. El hallazgo sugiere una arquitectura de sueño compleja, hasta ahora desconocida.

El sueño de los peces se describió históricamente en términos simples: períodos de inmovilidad, menor respuesta a estímulos y poco más. Pero un estudio publicado en la revista Nature Communications y liderado por científicos del Max Planck Institute for Biological Cybernetics de Tubinga, en Alemania, pone en duda esa idea y sugiere que las larvas de pez cebra organizan el descanso en al menos cuatro estados distintos, tres de ellos con movimiento ocular y uno sin él.

El hallazgo abre una ventana inesperada a una arquitectura del sueño más sofisticada de aquello que se creía posible en los animales no mamíferos, y acerca a estos peces de laboratorio a una lógica que recuerda a la del sueño por fases en humanos y otros mamíferos.

Una estructura compleja y que abre interrogantes

La investigación analizó el sueño natural de larvas de pez cebra durante todo el ciclo circadiano. Para ello, el equipo combinó el registro simultáneo del movimiento ocular y corporal a lo largo de 24 horas, con un microscopio de seguimiento capaz de acompañar a los peces mientras nadaban libremente.

Esa técnica permitió observar, por primera vez de manera sistemática, que el reposo no era uniforme, sino que se dividía en tres subestados con cinemática ocular distinta (QEM-1, QEM-2 y QEM-3) y un cuarto estado sin movimientos oculares, denominado QNEM.

El patrón temporal de esos estados resultó especialmente llamativo. Según una nota de prensa, QNEM predomina durante la noche; QEM-2 aumenta hacia la mañana y QEM-1 aparece casi exclusivamente de día. Esa distribución sugiere que ?la luz y el reloj biológico interno no solo regulan cuánto duermen estos peces, sino también qué tipo de sueño atraviesan en cada momento.

En otras palabras, esto significa que el sueño en las larvas de pez cebra parece estar “ordenado” por el tiempo circadiano, no solo por la necesidad de descansar. Pero quizás el estado más intrigante fue QEM-1, ya que no se trata de una simple quietud pasajera: las larvas en ese estado pierden parcialmente el control postural y presentan una actividad cerebral global reducida, entre otros efectos.

Características ancestrales

Para los investigadores, esos rasgos cumplen varios criterios clásicos de sueño, lo que convierte a QEM-1 en una especie de “siesta diurna". A la vez, el hallazgo plantea una paradoja evolutiva: si este estado deja a los peces más vulnerables a los depredadores, cabe preguntarse qué función biológica cumple.

Referencia

Eye movement kinematics reveal novel circadian organization of sleep substates. Vikash Choudhary et al. Nature Communications (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-026-72222-0

Por si esto fuera poco, el mismo patrón de cuatro estados se observó también en dos especies cercanas del género Danio: Danio nigrofasciatus y Danio aesculapii, lo cual sugiere que no se trata de una rareza de laboratorio, sino de una característica ancestral conservada a lo largo del tiempo.

Para los autores, esto implica que la arquitectura del sueño podría ser más antigua y más diversa de lo pensado hasta hoy, y que el pez cebra puede convertirse en una herramienta clave para desentrañar cómo se organizan y para qué sirven las distintas fases del sueño.

Además, si los ojos se mueven de formas diferentes durante el sueño, sería interesante descubrir si están reflejando estados cerebrales diferenciados o cumplen un papel activo en la fisiología del descanso.