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Neurociencias / Biología

Los humanos nacemos musicales: la musicalidad más allá de la cultura

Los recién nacidos detectan patrones rítmicos, de tiempo y altura tonal en forma espontánea y sin instrucción

La musicalidad humana tendría una raíz biológica.

La musicalidad humana tendría una raíz biológica. / Crédito: Pixabay/CC0 Public Domain.

Pablo Javier Piacente / T21

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Los humanos somos fundamentalmente "animales musicales", y nuestra capacidad para la música tiene sus raíces en la biología, no solo en la cultura, de acuerdo a un nuevo estudio.

Un artículo de revisión publicado en la revista Current Biology y desarrollado por científicos de la Universidad de Ámsterdam, en Países Bajos, concluye que la musicalidad debe entenderse como una capacidad biológica, concretamente un conjunto de disposiciones cognitivas, que permite a los seres humanos percibir, producir y disfrutar de sonidos organizados.

El especialista Henkjan Honing reúne dos décadas de investigación en psicología, neurociencia, biología, genética y cognición animal para sostener que, detrás de estilos e instrumentos diversos, existe una arquitectura cerebral común que facilita la música.

Las pruebas más contundentes vienen de los primeros meses de vida. El estudio muestra que los recién nacidos detectan patrones rítmicos, prefieren ciertas contornos melódicos y forman expectativas sobre tiempo y altura tonal antes de dominar el lenguaje.

Múltiples componentes implicados en la musicalidad

Estas habilidades emergen espontáneamente y sin instrucción formal, sugiriendo un conjunto de predisposiciones innatas para organizar el sonido. La presencia de estos rasgos en bebés de distintas culturas refuerza la hipótesis en cuanto a que la musicalidad no es únicamente adquirida por imitación social, sino que está enraizada en nuestra biología más profunda, según una nota de prensa.

Para entender la evolución de esa predisposición aparentemente innata, los investigadores adoptan un enfoque comparativo: examinan primates, aves y otros animales para identificar qué componentes de la musicalidad son antiguos y cuáles podrían ser exclusivos de la línea humana.

El panorama que presenta Honing es el de una “hipótesis multicomponente”: la musicalidad no es un rasgo unitario sino un mosaico, incluyendo percepción del pulso, procesamiento de la altura, expectativas rítmicas y respuesta emocional, con historias evolutivas diversas. Cuando un componente aparece en humanos y parientes cercanos, probablemente existía en un ancestro común.

Diferencias neuronales entre habla y música

Otra consecuencia importante del enfoque biológico es que la música no es simplemente un "lenguaje con adornos”. Estudios basados en neuroimágenes muestran vías neurales parcialmente diferenciadas entre habla y música: hay casos de afasia o trastorno del lenguaje provocado por una lesión cerebral con preservación de habilidades musicales.

Referencia

The biology of musicality. Henkjan Honing. Current Biology (2026). DOI:https://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2026.01.068

En sentido inverso, personas con amusia congénita, una incapacidad para percibir, reconocer o reproducir música, ritmos y tonos, tienen igualmente lenguaje normal.

Reconocer estas diferencias abre puertas terapéuticas, como por ejemplo usar elementos musicales en la rehabilitación del lenguaje, el movimiento o el control emocional, y plantea nuevas preguntas sobre cómo sistemas perceptivos, motores y afectivos se integraron para producir musicalidad.

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