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Arqueología

Científicos descubren evidencia del uso de armas envenenadas por humanos hace 60.000 años en Sudáfrica

Los análisis químicos de las micropuntas halladas en el refugio rocoso Umhlatuzana identificaron residuos de compuestos tóxicos, lo que sugiere una larga tradición de conocimiento sobre plantas venenosas

Se analizaron ambos lados de una de las puntas de flecha. La imagen de la izquierda muestra los restos orgánicos en los que se identificaron los residuos de la punta de flecha.

Se analizaron ambos lados de una de las puntas de flecha. La imagen de la izquierda muestra los restos orgánicos en los que se identificaron los residuos de la punta de flecha. / Crédito: Marlize Lombard.

Redacción T21

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Un análisis químico de micropuntas halladas en Sudáfrica demuestra que los primeros Homo sapiens ya utilizaban venenos vegetales para cazar, revelando un alto nivel de conocimiento y planificación.

Un equipo internacional de investigadores integrado por especialistas de la Universidad de Estocolmo, en Suecia, la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica, y otras instituciones ha anunciado el hallazgo de trazas químicas de veneno en puntas de flecha de hace 60.000 años, lo que convierte a estos artefactos en la evidencia directa más antigua del uso de armas envenenadas por parte de humanos.

Tecnología, planificación y transmisión cultural hace 60.000 años

Según se indica en un estudio publicado en la revista Science Advances, las micropuntas provienen del refugio rocoso Umhlatuzana, en la provincia de KwaZulu-Natal (Sudáfrica). En ellas se detectaron alcaloides asociados a la planta Boophone disticha, conocida localmente como gifbol, todavía empleada por cazadores tradicionales de la región.

Los investigadores aplicaron técnicas avanzadas de análisis microquímico y biomolecular a diez microlitos (micropuntas respaldadas) recolectados en excavaciones anteriores. En cinco de esas micropuntas se hallaron residuos de buphanidrina y epibuphanisine, compuestos tóxicos exclusivos de la familia Amaryllidaceae y atribuibles con alta probabilidad a Boophone disticha. La preservación de estos compuestos en el registro arqueológico permitió identificar la sustancia y su uso como agente de envenenamiento en armas de proyectil.

Plantas tóxicas y conocimiento avanzado en los primeros humanos

El descubrimiento no solo retrasa en decenas de miles de años la antigüedad conocida del uso de venenos en armas, sino que también aporta evidencia sobre la sofisticación técnica y cognitiva de los cazadores del Pleistoceno tardío, de acuerdo a una nota de prensa.

Referencia

Direct evidence for poison use on microlithic arrowheads in Southern Africa at 60,000 years ago. Sven Isaksson et al. Science Advances (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adz3281

Es que preparar y aplicar un veneno vegetal eficaz exige recolección, procesamiento y conocimiento de los efectos, características que implican planificación, transmisión cultural y comprensión del mecanismo, explican los científicos. Aunque ya se sospechaba que sociedades humanas tempranas podían haber utilizado toxinas, este trabajo proporciona la primera evidencia directa que confirma la práctica en el Paleolítico medio.

Hasta ahora, los datos directos más antiguos sobre venenos en armas databan de unos pocos miles de años atrás: este hallazgo amplía considerablemente ese marco temporal, según informa Scientific American.

Los autores destacan también la continuidad etnobotánica: compuestos similares aparecen en artefactos históricos y en materiales etnográficos de la región, sugiriendo una larga tradición de conocimiento sobre plantas tóxicas y su aplicación en la caza.