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Química

El fin de los tiques tóxicos: crean un papel térmico a base de madera que no penetra en la piel

Una nueva tecnología suiza sustituye los bisfenoles hormonales por lignina vegetal, bloqueando la absorción de químicos peligrosos al manipular recibos

El papel térmico se vuelve más seguro para la salud.

El papel térmico se vuelve más seguro para la salud. / © 2026 EPFL/J. Luterbacher CC-BY-SA 4.0

Redacción T21

Madrid
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Cada vez que guardamos un tique de compra nos llevamos una dosis de disruptores endocrinos. Tras décadas de "sustituciones lamentables" en la industria del papel térmico, un equipo de científicos ha utilizado la madera para imprimir sin tinta y sin riesgo biológico.

Los tiques de compra que recibimos a diario en supermercados, las etiquetas de envío o los billetes de transporte contienen sustancias químicas que pueden alterar el sistema hormonal humano. El papel térmico, utilizado en millones de transacciones cada día, ha dependido durante décadas de compuestos problemáticos como el bisfenol A y el bisfenol S para producir texto cuando se calienta. Ambas moléculas actúan como disruptores endocrinos, capaces de interferir con las señales hormonales del organismo, y su presencia en el ambiente y en personas que manipulan recibos está documentada científicamente.

Un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, liderado por Jeremy Luterbacher y Harm-Anton Klok, ha desarrollado una alternativa derivada de la madera que podría transformar esta industria, valorada en más de cuatro mil millones de dólares. La innovación radica en utilizar lignina, uno de los componentes principales de la biomasa vegetal, combinada con un sensibilizador obtenido de azúcares vegetales, para reemplazar los bisfenoles tóxicos sin sacrificar el rendimiento de impresión. Los resultados de este trabajo se publican en la revista Science Advances.  

Claves de la nueva formulación de papel térmico sostenible

  • Hallazgo principal: Desarrollo de una alternativa eficaz a los bisfenoles tóxicos (BPA y BPS) utilizando lignina y azúcares extraídos directamente de la madera, eliminando la dependencia de derivados del petróleo.
  • Metodología: Uso de un fraccionamiento secuencial asistido por aldehídos (SAAF) para obtener lignina de color claro, combinado con pruebas comparativas de toxicidad, estabilidad térmica y calidad de impresión.
  • Resultado destacado: La nueva fórmula reduce la actividad estrogénica hasta 1.000 veces en comparación con el BPA y mantiene una calidad de impresión comercial viable (densidad de color >1.0).
  • Implicación fundamental: Al ser un polímero de gran tamaño molecular, la lignina no atraviesa la barrera cutánea, bloqueando la vía principal de contaminación humana que ocurre al manipular tickets convencionales.
  • Viabilidad: Los componentes provienen de biomasa no comestible y económica, y las impresiones resultantes demostraron mantenerse estables y legibles durante más de un año.

Referencia

Sustainable thermal paper formulation using lignocellulosic biomass fractions. Tom Nelis et al. Science Advances, 2 Jan 2026, Vol 12, Issue 1. DOI:10.1126/sciadv.adw9912

Desafío tecnológico

La lignina comercial, subproducto de la industria papelera, presenta una coloración oscura que impide su uso directo en aplicaciones de impresión donde se requiere contraste claro.

Para superar esta limitación, los investigadores desarrollaron un método de extracción secuencial asistida por unos compuestos orgánicos (aldehídos) que permite obtener lignina de color beige claro, con valores de luminosidad significativamente superiores a los de la lignina convencional.

Este proceso extrae la lignina en múltiples ciclos cortos de una hora cada uno, en lugar de una sola extracción prolongada, lo que reduce progresivamente los grupos cromóforos responsables de la coloración oscura, explican los investigadores en su artículo.

Arquitectura molecular

La innovación clave reside en la arquitectura molecular del material: mientras que los bisfenoles son partículas diminutas que atraviesan la barrera cutánea con facilidad, esta lignina procesada se comporta como una macromolécula robusta.

Su estructura polimérica es lo suficientemente voluminosa para superar el umbral de absorción biológica, lo que la ancla a la superficie del papel e impide que migre al torrente sanguíneo al manipular el recibo. A pesar de este gran tamaño, conserva intacta su capacidad química para activar el tinte con el calor, logrando la reacción de color necesaria sin convertirse en un contaminante invisible para el usuario.

Las pruebas de rendimiento mostraron que las formulaciones basadas en lignina alcanzaron densidades de color entre 0.8 y 1.1 a 120 grados Celsius necesarios para impresión térmica, cuando se combinaron con diformilxilosa, un sensibilizador derivado del xilano presente en las paredes celulares vegetales.

Estos valores se encuentran dentro del rango requerido comercialmente. Los recubrimientos permanecieron estables durante más de un año en condiciones ambientales, y los logotipos impresos mantuvieron su legibilidad tras meses de exposición cerca de una ventana.

Menos impacto en la salud

El análisis toxicológico reveló además que la actividad estrogénica de los reveladores basados en lignina fue entre dos y tres órdenes de magnitud inferior a la del bisfenol A, mientras que el sensibilizador de diformilxilosa no mostró actividad estrogénica ni toxicidad para bacterias o algas en las concentraciones probadas.

Esta reducción en toxicidad responde a la preservación de las estructuras moleculares naturales: los grupos funcionales metoxi (metoxilo), presentes abundantemente en los aromáticos naturales, junto con los sustituyentes polares, limitan considerablemente la disrupción endocrina.

La transición hacia papel térmico más seguro ya está en marcha en diferentes jurisdicciones. La Unión Europea limitó el contenido de bisfenol A desde 2020 y prohibió su uso en materiales de contacto alimentario en 2024, mientras que el estado de Washington prohibirá todos los bisfenoles en papel térmico a partir de enero de 2026. Sin embargo, muchas de estas sustituciones han reemplazado el bisfenol A por el bisfenol S, que presenta propiedades tóxicas similares, un fenómeno conocido como "sustitución lamentable".

La plataforma desarrollada en Lausana ofrece una alternativa genuinamente sostenible: ambos componentes principales, la lignina y el sensibilizador, se producen directamente mediante fraccionamiento simple de biomasa no comestible.

Aunque el contraste de imagen aún requiere optimización para igualar completamente al papel comercial, los resultados demuestran que es posible fabricar papel térmico funcional sin depender de químicos problemáticos, abriendo un camino hacia recibos y etiquetas que cumplan su función sin comprometer la salud humana ni el ambiente, concluyen los investigadores.