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Ciencias de la Tierra

El tráfico urbano impacta en el campo eléctrico de la atmósfera

Un estudio demuestra que las emisiones vehiculares modifican en tiempo real la electricidad del aire, abriendo una nueva forma de monitorear la contaminación en las ciudades

La electricidad invisible que revela el pulso del tráfico.

La electricidad invisible que revela el pulso del tráfico. / Crédito: Aleksandr Popov en Unsplash.

Pablo Javier Piacente / T21

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Mediciones detalladas recopiladas en el área metropolitana de Tel Aviv, Israel, han revelado cómo el flujo y reflujo del tráfico a lo largo de la semana afecta el campo eléctrico de la atmósfera terrestre.

Una investigación publicada en la revista Atmospheric Research y desarrollada por científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, demuestra que el flujo de vehículos en las grandes urbes no solo contamina el aire: también altera, de manera inmediata y medible, el campo eléctrico ubicado cerca de la superficie terrestre.

Los autores analizaron datos y registros de calidad del aire y variables meteorológicas desde agosto de 2024 en el área metropolitana de Tel Aviv, restringiendo el estudio a días con clima agradable, para evitar interferencias de lluvia o tormentas.

El tráfico vehicular deja una huella eléctrica en la atmósfera

Hallaron patrones diurnos y semanales evidentes: los extremos de la jornada laboral, las llamadas “horas punta” u "horas pico", coinciden con aumentos en los niveles de óxidos de nitrógeno (NOx) y con respuestas rápidas del campo eléctrico en la atmósfera.

En tanto, el enriquecimiento de partículas finas (PM2.5) se traduce en una respuesta eléctrica con un desfase de aproximadamente dos horas y media. Todo esto incluye en el gradiente de potencial (PG), una medida clave del campo eléctrico atmosférico en condiciones climáticas favorables.

La explicación física propuesta sugiere que muchas emisiones urbanas capturan iones en el aire, reduciendo la conductividad atmosférica. Para mantener la corriente en el circuito eléctrico global, el campo eléctrico local compensa aumentando su intensidad, una variación que queda registrada por el medidor de campo. Este fenómeno convierte al PG en un "sensor físico" ultrarrápido de variaciones en las emisiones, capaz de detectar cambios que estaciones convencionales podrían pasar por alto.

Un nuevo indicador físico para monitorear la contaminación urbana

De acuerdo a una nota de prensa, los investigadores también documentaron un efecto "fin de semana" muy marcado: cuando el tráfico y la actividad industrial caen sobre los últimos días de la semana, disminuyen por igual los niveles de NOx y PM2.5 y, en consecuencia, el campo eléctrico se debilita. Esa señal semanal refuerza la relación causal entre actividad humana y alteración eléctrica local.

Referencia

Effects of urban air pollution on the fair-weather electric field in the Tel-Aviv, Israel metropolitan area. Roy Yaniv et al. Atmospheric Research (2025). DOI:https://doi.org/10.1016/j.atmosres.2025.108661

Aunque los cambios observados no representan un peligro por sí solos ni alteran sistemas meteorológicos, su detección tiene aplicaciones concretas. Según indica Science Alert, medir el campo eléctrico podría integrarse como complemento a las redes de calidad del aire, para obtener un indicador en tiempo real de episodios de contaminación por tráfico.

En consecuencia, se podría evaluar la eficacia de medidas de reducción de emisiones y orientar la planificación urbana. Los especialistas creen que esta metodología podría aplicarse en otras ciudades densamente pobladas para mejorar el control ambiental.