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Ciencias de la Tierra

El derretimiento del hielo polar podría detener un desastre climático global

Aunque parezca paradójico, la eliminación de los casquetes polares podría frenar un desequilibrio ambiental planetario de carácter irreversible

Un efecto estabilizador, pero que no insume una solución a la crisis global.

Un efecto estabilizador, pero que no insume una solución a la crisis global. / Crédito: henrique setim en Unsplash.

Redacción T21

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Según las predicciones establecidas en estudios previos, el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia (GIS) podría desestabilizar la Circulación Meridional Atlántica (AMOC) y generar graves consecuencias en el equilibrio climático global. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el agua de deshielo de la capa helada de la Antártida occidental podría evitar que la AMOC colapse por completo.

Científicos de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, plantean en un estudio publicado en la revista Science Advances que el deshielo masivo de una de las capas de hielo antárticas, aunque claramente perjudicial para el ambiente como hecho individual, podría evitar que el sistema de corrientes atlánticas conocido como Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC) colapse por completo, generando consecuencias aún más graves para el equilibrio ambiental y climático a nivel global.

Sistemas que interactúan

La investigación utilizó modelos del sistema terrestre para explorar cómo interactuarían los aportes de agua dulce desde Groenlandia y la Antártida Occidental, revelando patrones que contradicen los planteamientos establecidos en diferentes estudios previos.

Según informa Phys.org, la AMOC es un motor clave del clima: transporta calor desde los trópicos hacia el Atlántico Norte y ayuda a sostener climas templados en Europa. Se sabe desde hace años que el gran aporte de agua dulce proveniente de la fusión de la capa de hielo de Groenlandia puede reducir la salinidad y la densidad del agua del Atlántico Norte, debilitando o incluso deteniendo la circulación.

El principal hallazgo del nuevo estudio es que, bajo ciertas condiciones de ritmo y sincronía, el agua dulce proveniente de la Antártida Occidental (WAIS) puede alterar la estratificación en el Hemisferio Sur. A largo plazo, esto contribuiría a enviar aguas relativamente más salinas hacia el norte y así contrarrestar la tendencia al colapso de la AMOC.

No se trata exactamente de una buena noticia

Sin embargo, tanto la AMOC como las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental se encuentran entre los elementos clave o de inflexión del sistema climático global: son componentes que pueden cambiar abruptamente una vez que se cruza un umbral crítico. Los puntos de inflexión también pueden influirse entre sí: el colapso de un sistema puede desencadenar un efecto dominó en otros.

Referencia

Meltwater from West Antarctic ice sheet tipping affects AMOC resilience. Sacha Sinet et al. Science Advances (2025). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adw3852

"El hecho de que el agua de deshielo de la Antártida occidental pueda estabilizar la AMOC no significa que sea una buena noticia", aclaró en una nota de prensa Sacha Sinet, uno de los integrantes del equipo de investigación. Es que la propia ruptura de la WAIS implicaría consecuencias catastróficas para el nivel del mar, con contribuciones potenciales de hasta 4,3 metros a la subida global, incluyendo pérdidas humanas, sociales y económicas inmensas.

De este manera, no es posible apostar a este fenómeno identificado en el nuevo estudio como un estabilizador del sistema climático planetario. Si no se generan los cambios necesarios en cuanto a reducción de emisiones contaminantes y otras medidas que favorezcan una solución sostenible, solo se estará cambiando un desastre por otro.