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Antropología

Los grandes simios y los neandertales ya disfrutaron besos apasionados

El hallazgo sugiere que el beso no es una invención cultural relativamente reciente, como se creía hasta hoy

Los neandertales también practicaron el beso como comportamiento social establecido, según los científicos.

Los neandertales también practicaron el beso como comportamiento social establecido, según los científicos. / Crédito: Pixabay/CC0 Public Domain.

Redacción T21

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Un nuevo estudio ha hallado evidencia en torno a que los besos evolucionaron en el ancestro común de los humanos y otros grandes simios hace unos 21 millones de años, y que los neandertales probablemente también se besaban.

Hace más de 20 millones de años, antes del surgimiento del Homo sapiens, nuestros antepasados ya practicaban el beso como símbolo de ternura y deseo, según concluye un estudio liderado por la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. La investigación, publicada en la revista Evolution and Human Behavior, reconstruye la historia de esta práctica social en primates y sitúa su origen en el ancestro común de los grandes simios, hace entre 21,5 y 16,9 millones de años.

De acuerdo a una nota de prensa, los autores sostienen también que los neandertales probablemente se besaban, una conclusión apoyada por evidencia previa sobre intercambio de microbios orales y flujo genético entre especies. Los especialistas revisaron observaciones etológicas de primates modernos, como bonobos, chimpancés, orangutanes y gorilas, y codificaron la presencia o ausencia del comportamiento ligado al beso en cada linaje.

Riesgos y ventajas

Posteriormente, aplicaron modelos filogenéticos que simularon millones de escenarios evolutivos para estimar la probabilidad en torno a que ancestros remotos practicaran besos. Esta aproximación cuantitativa permitió situar el origen del rasgo en un nodo común a los grandes simios.

¿Cuál fue el motivo? Aunque la práctica tiene riesgos obvios, como la transmisión de patógenos, los expertos destacaron ventajas selectivas: el beso podría facilitar la evaluación química de la idoneidad genética de una pareja, actuar como una forma previa a la copulación que mejora el éxito reproductivo, o incluso reforzar vínculos sociales y cooperación entre individuos.

Referencia

A comparative approach to the evolution of kissing. Matilda Brindle et al. Evolution and Human Behavior (2025). DOI:https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2025.106788

Besos entre neandertales y humanos modernos

Con relación a los neandertales, los autores subrayan que la presencia compartida de microbios orales y pruebas de cruzamiento genético indican contactos boca a boca entre neandertales y humanos modernos, ocurridos cuando ambas especie se encontraron. Sin embargo, la inferencia sobre comportamientos en especies extintas es indirecta y no puede considerarse aún como concluyente.

Por otro lado, los expertos recuerdan que el beso humano también está fuertemente mediado por normas culturales y no es universal en todas las sociedades. En ese sentido, el estudio no niega la importancia de la cultura, sino que añade una perspectiva evolutiva que sugiere raíces profundas para ciertos gestos de intimidad.