Microbiología

Descubren una bacteria insólita en el Pantano del Dragón de Corea del Sur

Es la única especie que respira a la vez azufre y metano, por lo que no contribuye al efecto invernadero

Descubren una bacteria insólita en el Pantano del Dragón de Corea del Sur

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Redacción T21

Los científicos han descubierto en el lúgubre Pantano del Dragón de Corea del Sur, donde según las leyendas los dragones acuden a descansar, una bacteria insólita capaz de respirar a la vez azufre y metano. Usa la energía resultante para crecer sin contribuir al efecto invernadero.

En el Monte Daeam, de 1.304 metros de altura, en Corea del Sur, se encuentra un pantano envuelto en niebla justo debajo de la cumbre. Según las leyendas, es el lugar donde descansan los dragones después de haber volado por los aires. En coreano, el lugar se llama Yongneup (el Pantano del Dragón) y está oculto por bocanadas de niebla más de 170 días al año.

Sin embargo, un equipo de investigadores, dirigido por Sung-Keun Rhee, de la Universidad de Chungbuk en Cheongju (Corea del Sur), se adentró en las profundidades del pantano y tomó muestras de turba del Yongneup.

La turba es un combustible fósil que se genera en zonas pantanosas por la descomposición de residuos vegetales que forman una masa espesa y negra, precursora del carbón.

Al analizar esa turba, los investigadores descubrieron un microorganismo insólito que "respira" azufre y metano, algo que hasta ahora nunca se había encontrado. Los resultados de este estudio se han publicado en la revista PNAS.

Tragando azufre

Los investigadores han denominado a este microorganismo  Methylovirgula thiovorans, que significa algo así como "bacteria de metano en forma de varilla que traga azufre". Según los investigadores, es el primer tipo de microbio que se ha descubierto que utiliza compuestos de metano y azufre y que usa la energía resultante para crecer.

Esto sucede porque estos microbios poseen rutas metabólicas independientes entre sí, por lo que pueden oxidar ambos tipos de sustancias simultáneamente, explican los investigadores en su artículo.

Según Sung-Keun Rhee y sus colegas, esta cepa de bacterias crece a partir de metano, alcoholes, ácidos orgánicos y alcanos de cadena corta, pero también a partir de compuestos inorgánicos de azufre.

Cuando el azufre es abundante en los sedimentos de los humedales, las bacterias que se alimentan de azufre tienden a prosperar y a redirigir el flujo de electrones y carbono lejos de los organismos que producen metano para obtener energía, lo que limita las emisiones de metano del suelo.

Por lo tanto, el descubrimiento de la cepa bacteriana anteriormente ignorada en el metabolismo ambiental sienta las bases para una mejor comprensión de los ciclos del azufre y el metano en los humedales naturales y artificiales, destacan los investigadores.

Clave para el cambio climático

Este es un descubrimiento importante porque los humedales pueden ser entornos clave para combatir el cambio climático, destaca al respecto Scienzenotizie.

Los humedales son la principal fuente natural de metano, un importante gas de efecto invernadero. En estas zonas húmedas hay ciclos de azufre y metano, dos procesos que están estrechamente relacionados.

Un ciclo de azufre importante, por ejemplo, puede inhibir la metanogénesis. En la práctica, el azufre 'contrarresta' la producción de metano.

La ciencia conoce distintos tipos de bacterias que se alimentan de metano y otras de azufre, por lo que el equilibrio entre ambos regula la producción de estos gases.

Pero hasta la fecha nunca se había encontrado a nadie consumiendo ambas sustancias, pudiendo ingerirlas al mismo tiempo a través de un proceso que devuelve una visión diferente de lo que sabemos sobre el funcionamiento de los ciclos en los humedales.

Algo pasado por alto

Hasta ahora no se había demostrado que el consumo de azufre y metano fuera metabólicamente compatible; a menos que puedan expresarse simultáneamente en un solo organismo.

Estos resultados sugieren que las bacterias mixotróficas oxidantes de metano/azufre representan un componente previamente pasado por alto de los ciclos ambientales de metano y azufre, explican los autores en su estudio.

Alrededor del 85% de los humedales presentes en la década de 1700 se habían perdido en el año 2000, muchos de los cuales se secaron para convertirse en usos urbanizados, agrícolas u otros usos "productivos", según datos de la Organización de las Naciones Unidas.

Su desaparición, tres veces más rápida que la de los bosques, representa una amenaza existencial para cientos de miles de especies animales y vegetales, incluidas las que pueden compensar la producción de metano, como es el insólito caso de la bacteria que habita en el Pantano del Dragón.

Referencia

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Sulfur and methane oxidation by a single microorganism. Joo-Han Gwak et al. PNAS, August 1, 2022; 119 (32) e2114799119. DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2114799119