Genética / Arqueología

Secuencian el primer genoma humano de las víctimas del Vesubio en Pompeya

El análisis de ADN de los restos de un hombre de unos 40 años de edad lo hizo posible: padecía tuberculosis espinal al momento de morir

Secuencian el primer genoma humano de las víctimas del Vesubio en Pompeya
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Pablo Javier Piacente

Científicos italianos han logrado secuenciar la totalidad del genoma de un individuo fallecido durante la erupción del Monte Vesubio en el año 79 después de Cristo, que sepultó bajo un manto de cenizas a la ciudad de Pompeya, en la actual Italia. El hombre identificado yacía junto a una mujer, en la construcción denominada Casa del Artesano.

Un avance sin precedentes en el campo de la genética ha permitido secuenciar por completo el genoma de una de las víctimas que perecieron trágicamente durante la erupción del Vesubio, que devastó a la ciudad italiana de Pompeya hace casi 2.000 años. Además de revelar el primer genoma de un pompeyano, los investigadores también lograron determinar que el hombre padecía de tuberculosis espinal, una variante especialmente agresiva de esa enfermedad. 

Tres ciudades sepultadas

La erupción del monte Vesubio es considerada como una de las erupciones volcánicas más famosas y mortíferas en la historia de Europa: distintos estudios y hallazgos arqueológicos han probado que se concretó el 24 de octubre del año 79 después de Cristo, aunque anteriormente se había fechado en el mes de agosto. La catástrofe alcanzó a las ciudades de Pompeya, Herculano y Estabia, las cuales quedaron trágicamente sepultadas por múltiples capas de ceniza volcánica.

Hubo que esperar hasta el siglo XVIII para que se realizaran las primeras excavaciones, que comenzaron a arrojar luz sobre la catástrofe. Aunque se estima que entre 16.000 y 20.000 personas vivían en ese momento en la región, solamente han sido encontrados los restos de alrededor de 1.500 personas en Pompeya y Herculano. A pesar de estos datos, el total de personas fallecidas en el trágico evento aún es un misterio. 

Ahora, un nuevo estudio liderado por el arqueólogo Gabriele Scorrano, de la Universidad de Roma en Italia, ha logrado secuenciar el genoma completo de una de las víctimas de la erupción volcánica, concretamente de un hombre de unos 40 años de edad, cuyos restos fueron hallados en una edificación denominada Casa del Artesano. El individuo fue encontrado junto a una mujer, que tenía alrededor de 50 años al momento de morir: sin embargo, solamente fue posible analizar el ADN del hombre. 

Avance en la secuenciación genética

Según un artículo publicado en Science Alert, históricamente se pensó que era imposible secuenciar el genoma de las víctimas del Vesubio, porque la forma de muerte dejaba el ADN inviable para el análisis. Se sabe que las temperaturas tan altas destruyen efectivamente la matriz ósea en la que reside el ADN: vale recordar que las muertes en Pompeya y su zona de influencia se debieron al intenso calor de las emanaciones del volcán o mediante asfixia por el gas, la ceniza y la piedra pómez que cayeron posteriormente desde el cielo, en forma de una impiadosa lluvia letal. 

Sin embargo, los avances recientes en la secuenciación del genoma han incrementado drásticamente el volumen de información que se puede recuperar de este tipo de fragmentos de ADN, que previamente habrían sido considerados como demasiado dañados para hacer viable su estudio. En la nueva investigación, publicada en la revista Scientific Reports, los especialistas italianos no solamente pudieron secuenciar el genoma completo del hombre, sino que además lograron describir las características de la pareja descubierta. 

Por ejemplo, se sabe que el hombre medía alrededor de 1,60 metros de altura y la mujer aproximadamente 1,53: las tallas son consistentes con los promedios romanos en ese momento. Al parecer, la ceniza que cubrió a las víctimas y preservó su destino durante casi dos milenios podría haber funcionado como un “escudo”, protegiendo a los cuerpos contra los factores ambientales que aceleran la degradación, como el oxígeno.

En los restos, los científicos también descubrieron la presencia de ADN de Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que causa la tuberculosis. Luego verificaron que el hombre padecía la enfermedad: es lógico ya que en ese período histórico se vivió un incremento de esta patología, al calor del crecimiento de la densidad poblacional en todo el Imperio Romano. 

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De acuerdo a los investigadores, este hallazgo proporciona una base para promover un análisis paleogenético intensivo y extenso, con el fin de reconstruir la historia genética de la población de Pompeya, un sitio arqueológico único.

Referencia

Bioarchaeological and palaeogenomic portrait of two Pompeians that died during the eruption of Vesuvius in 79 AD. Scorrano, G., Viva, S., Pinotti, T. et al. Scientific Reports (2022). DOI:https://doi.org/10.1038/s41598-022-10899-1