Paleontología

Descubren los rastros más antiguos de la presencia humana en el Ártico

Huesos de animales con impacto antropológico encontrados en Siberia datan de hace 40.000 años

Descubren los rastros más antiguos de la presencia humana en el Ártico
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Redacción T21

La presencia de humanos modernos en el Ártico se remonta a hace 40.000 años, según el estudio de huesos encontrados en un complejo arqueológico situado en las llanuras de Siberia. El Obi es uno de los grandes ríos siberianos con vestigios de la cultura del Paleolítico Superior Temprano.

Científicos rusos han descubierto los rastros más antiguos de la presencia de humanos modernos en el Ártico, que se remontan a hace 40.000 años (comienzos del Paleolítico Superior).

El descubrimiento se realizó gracias al estudio de huesos de animales encontrados en el complejo Paleolítico de Kushevat, situado en el tramo inferior del rio Obi, en el distrito autónomo ruso de Yamalo-Nenets, en las llanuras de Siberia Occidental.

Las fechas de esos huesos se determinaron con una precisión de hasta 50 años en el "Accelerator Mass Spectrometry of NSU-NSC" (TsKP UMS). El trabajo reunió a un amplio círculo de arqueólogos, geólogos, físicos, entre otros especialistas, según informa el Instituto GI Budker de Física Nuclear SB RA, uno de los principales centros de estudios avanzados de física nuclear en Rusia.

Interés científico

La cuestión del asentamiento inicial del Ártico y Subártico por parte de un humano antiguo de tipo moderno (Homo sapiens sapiens) ha sido de interés para los científicos durante mucho tiempo.

El valle del río Obi, el séptimo río más largo del mundo con 5.410 kilómetros de recorrido, se considera a menudo como una posible ruta de migración para los pueblos del Paleolítico.

Se cree que el humano moderno llegó a Europa y Asia hace entre 50.000 y 60.000 años. Pero se desconoce dónde vivía antes y cómo cruzó los montes Urales, que forman la frontera natural entre Europa y Asia.

Durante mucho tiempo prevaleció la hipótesis de que, hace entre 12.000 y 30.000 años, el norte de Siberia Occidental estaba cubierto por un gran glaciar (al igual que el norte de América y Europa). Al sur de este glaciar había una cuenca represada que alcanzaba alturas de 130 metros.

Por esta razón, se creía que no tenía sentido buscar sitios arqueológicos que datasen del período de hace 30-40 mil años en el norte de Siberia Occidental. Esto fue confirmado por la ausencia casi total de hallazgos (herramientas, sitios, rastros orgánicos).

Mucho antes

Sin embargo, gracias al programa de investigación internacional que utiliza la datación por AMS y a la luminiscencia de estimulación óptica, los científicos lograron demostrar que en el norte de Siberia Occidental no hubo una capa de hielo hace 12-30 mil años, sino que fue mucho antes: hace entre 90.000 y 60.000 años.

Eso significa que el nivel de la cuenca represada por el hielo en el valle de Obi no excedía los 60 metros, lo que arroja una imagen paleogeográfica completamente diferente.

Esta perspectiva permitió trabajos de exploración en los tramos inferiores del Obi y en 2020, en los sedimentos de un antiguo arroyo cerca de Kushevat, se descubrió un horizonte cultural con huesos que se extendían por decenas de metros.

Se descubrieron dos cuernos de venado con rastros de procesamiento propio de actividades humanas (impacto antropológico). En total se obtuvieron 20 fechas de este horizonte óseo (con una edad de 40.000 a 20.0000 mil años atrás); al mismo tiempo, los restos óseos (cuernos) procesados ​​por humanos datan de 40 mil años.

Presencia humana

Los investigadores consideran que se trata del primer descubrimiento de presencia humana en los tramos inferiores del Obi hace 40 mil años, lo que perfila al Obi como uno de los últimos grandes ríos siberianos donde se han encontrado vestigios de la cultura del Paleolítico Superior Temprano.

Para determinar la edad de los hallazgos, los científicos utilizaron el método de espectrometría de masas con acelerador (AMS), un método supersensible de análisis isotópico, en el que se lleva a cabo una cuidadosa selección de los átomos de una sustancia con recuento de isótopos.

El método consiste en contar directamente el número de átomos de carbono-14 en una muestra, por lo que es mucho más sensible que otros métodos.

Este método permite fechar hallazgos arqueológicos y rocas geológicas con gran precisión, para estudiar la composición de la atmósfera y los tejidos de los organismos vivos de diferentes períodos históricos.

Antecedentes

Antes de este descubrimiento, ya se sabía que los humanos del tipo anatómico moderno (Homo sapiens) acabaron en Siberia Occidental hace al menos 45.000 años, destaca la revista N+1.

Así lo indicó un fémur encontrado en 2008 en la región de Omsk. Los análisis de radiocarbono y paleogenéticos mostraron que pertenecía a un hombre que murió hace entre 46.880 y 43.210 años.

Incluso en el Paleolítico Superior, los pueblos antiguos también estaban presentes más allá del Círculo Polar Ártico. Esto se supo después del descubrimiento en 2001 del grupo de sitios Yanskaya, ubicado en Yakutia, donde las personas, a juzgar por la datación por radiocarbono, convivieron hace aproximadamente entre 28.500 y 27.000 años, es decir, incluso antes del máximo nivel de la última glaciación.

Referencia

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New Evidence of the Late Neopleistocene Peopling of the Lower Ob Valley. ID Zolnikov et al. Archaeology, Ethnology & Anthropology of Eurasia, Vol 49, No 1 (2021). DOI:https://doi.org/10.17746/1563-0110.2021.49.1.009-020