La Tierra bascula como una peonza

La Tierra bascula como una peonza
3
Se lee en minutos

Un nuevo estudio realizado por un grupo internacional de investigadores sostiene que la Tierra sufrió un giro de 12 grados hace 84 millones de años para posteriormente recobrar su posicionamiento primario, haciendo que Nueva York «viaje» hacia la ubicación de Florida y luego regrese a su localización actual. El movimiento basculante se repetiría periódicamente: habría ocurrido de forma similar hace 800 millones de años en los archipiélagos noruegos y hace 174 y 157 millones de años en una región de China.

¿Qué sucedió exactamente en el primer caso? Según la investigación publicada en la revista Nature Communications, la corteza y el manto giraron alrededor del núcleo exterior, provocando que todo el planeta se inclinara y luego se enderezara. Para los científicos, este hecho pondría en duda la noción establecida en torno a que el eje de giro de la Tierra se ha mantenido estable en gran medida durante los últimos 100 millones de años.

Aunque actualmente el desplazamiento polar o reorientación planetaria puede documentarse mediante la información satelital, no es tan sencillo hacerlo cuando el propósito es comprobar esta clase de eventos en el pasado del planeta. El gran inconveniente son los movimientos simultáneos originados en la tectónica de placas.

Una capa en movimiento constante

La corteza terrestre se encuentra fragmentada en distintas placas, que se van reubicando en función de múltiples fenómenos geológicos. Estos movimientos de la capa más superficial de la Tierra son estudiados a partir de la tectónica de placas, pero para conocer la ubicación de estas placas hace millones de años se requieren datos provenientes del registro del campo magnético de la Tierra.

Esta información se organiza en los llamados datos paleomagnéticos, extraídos de rocas, sedimentos o materiales arqueológicos para poder apreciar el comportamiento del campo magnético terrestre en un momento histórico determinado.

Precisamente, el nuevo estudio obtuvo estos datos de calizas antiguas en la zona de Italia, encontrando a partir de su alineación magnética que la corteza terrestre se movió aproximadamente 3 grados cada millón de años en el período estudiado.

Además del cambio original, según un artículo publicado en Interesting Engineering los científicos comprobaron mediante registros paleomagnético de alta resolución una variación de «ida y vuelta»: en otras palabras, el planeta se habría inclinado y posteriormente habría regresado a su posición previa.

Tema relacionado: La Tierra habría basculado sobre su eje hace 800 millones de años.

No es un hecho aislado

Las mismas señales paleomagnéticas obtenidas en rocas del nordeste de China indican que entre 174 y 157 millones de años atrás todo ese sector se desplazó 25 grados al sur, provocando un violento cambio geográfico y ambiental: paisajes frondosos se transformaron en desiertos y los ecosistemas se modificaron abruptamente.

Este hecho también estaría relacionado con la reorientación planetaria indicada por los autores del nuevo estudio, al igual que otro suceso ocurrido hace unos 800 millones de años y que fue documentado a través de sedimentos de esa época hallados en un archipiélago de Noruega. En ese momento, la Tierra, hasta provocar que Alaska se ubicara en el ecuador.

De acuerdo a los científicos, la capa exterior del planeta se comporta elásticamente: esto permite que se concreten todo tipo de variaciones y que luego regrese a su posición original.

Sin embargo, tanto el nuevo estudio como los antecedentes mencionados parecen aportar datos concretos en torno a que el fenómeno de reorientación planetaria o desplazamiento polar podría aportar información vital sobre los periódicos cambios ambientales que sufre nuestro planeta, muchos de los cuales aún no han podido explicarse.

Referencia

Noticias relacionadas

A Late Cretaceous true polar wander oscillation. Mitchell, R.N., Thissen, C.J., Evans, D.A.D. et al. Nature Communications (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-021-23803-8

Foto: The New York Public Library en Unsplash.