Estamos indefensos ante el impacto de un gran asteroide

Estamos indefensos ante el impacto de un gran asteroide
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Si un asteroide se acercara peligrosamente a la Tierra en estos días, ninguna de las tecnologías disponibles en la actualidad sería capaz de detener el impacto, según se ha determinado a partir de una simulación realizada por especialistas de la NASA y la ESA. Sin embargo, la amenaza podría detectarse con el tiempo suficiente como para llegar a evacuar a la población perjudicada.

Los expertos de ambas agencias espaciales realizaron un ejercicio de una semana, desarrollando una simulación informática con el propósito de detener la amenaza de un asteroide ficticio, capaz de destruir Europa. Más allá de las características de la prueba, lo trascendente son sus conclusiones: con las tecnologías disponibles en la actualidad, un impacto de esa magnitud sería imposible de detener.

Según una publicación de la NASA, el ejercicio realizado el mes pasado buscó evaluar la capacidad real de acción de la NASA y la ESA frente a un suceso de similares características. Casi como se tratara del guión de un film apocalíptico de ciencia ficción, los participantes de la prueba recibían día a día nueva información sobre la orientación, trayectoria y dimensiones del asteroide, que de esta manera se volvía cada vez más peligroso.

Double Asteroid Redirection Test (DART) será la primera demostración realizada por la NASA de una tecnología de desviación de asteroides. El proyecto está programado para lanzarse este año. Impactará el asteroide Dimorphos en el otoño de 2022 para cambiar su órbita. Al hacerlo, probará una tecnología que podría usarse para desviar asteroides en un curso de colisión con la Tierra. Crédito: JHU Applied Physics Laboratory.

Un impacto posible

En este caso, el final no sería el esperado para un film ni para la vida real: el escenario hipotético culmina con el impacto del asteroide ficticio sobre Europa del Este. Sin embargo, como se indica en un artículo de Interesting Engineering, las consecuencias no parecen tan ficticias si tenemos en cuenta que los especialistas concluyeron que hoy en día solamente sería posible evacuar a la población con el tiempo necesario, pero no detener el asteroide.

Aunque las probabilidades reales del impacto de un asteroide sobre la Tierra con la magnitud suficiente como para destruir una ciudad se ubican en aproximadamente un 0,000001% anual según la NASA, otros datos nos obligan a ser más precavidos. Por ejemplo, se sabe que dos tercios de los asteroides con más de 140 metros aún no se han descubierto. En 2019, un asteroide del tamaño de un campo de fútbol fue detectado solo 24 horas antes de pasar entre la Tierra y la Luna.

Tema relacionado: Los asteroides convierten el sistema solar en una mesa de billar.

Desviar asteroides es la esperanza

Considerando que disponer de la información a tiempo sobre la llegada de un asteroide con gran potencial destructivo no sería suficiente para salvar a la humanidad de una catástrofe casi imposible de imaginar, las agencias espaciales ya están pensando en nuevas tecnologías que puedan ofrecer otra clase de soluciones.

En el marco del programa Double Asteroid Redirection Test (DART), la NASA ya está trabajando en la desviación de asteroides. DART será la primera demostración real de una tecnología de este tipo, a lanzarse a finales de este año. El objetivo será impactar el asteroide Dimorphos en el otoño de 2022, buscando modificar su órbita en el espacio. Si la misión es exitosa, abriría el camino para el desarrollo de tecnologías claves para eliminar la amenaza de asteroides potencialmente peligrosos, que se encuentren en dirección hacia la Tierra y sean detectados en el futuro.

Dimorphos fue observado y analizado utilizando telescopios terrestres que monitorearon su órbita y midieron su cambio en el tiempo, como así también su relación con el asteroide más cercano, Didymos, para evitar las consecuencias sobre éste último del impacto sobre el objetivo principal, Dimorphos.

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Foto de portada: Imagen capturada por la tripulación de la Expedición 59 de la Estación Espacial Internacional mientras orbitaban a 400 kilómetros sobre Quebec, Canadá. A la derecha, en el centro, el lago en forma de anillo está ubicado dentro del remanente erosionado de un antiguo cráter provocado por el impacto de un asteroide de 100 kilómetros de diámetro, hace más de 200 millones de años. Créditos: NASA, International Space Station Expedition 59.

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