28 sep 2020

Ir a contenido

Indicios de vida a 45 millones de kilómetros de la Tierra

La atmósfera de Venus contiene un gas que solo podría existir en presencia de vida: sus moléculas se renuevan constantemente sin que sepamos por qué.

El Periódico

Indicios de vida a 45 millones de kilómetros de la Tierra

Los astrónomos han descubierto en la atmósfera de Venus un gas incoloro e inflamable llamado fosfina y consideran que se trata de una «firma biológica», es decir, de un indicador de la posible presencia de vida.

Su mera presencia sugiere una química extraña, ya que la fosfina es algo que solo estaría ahí si la vida, tal como la conocemos, estuviera involucrada.

Otro detalle importante de esta investigación es que la presencia de fosfina en la atmósfera de Venus no es algo esporádico.

Las nubes ácidas destruyen las moléculas de este gas muy rápidamente, por lo que las detecciones observadas, con dos años de diferencia, indican que la fosfina está siendo generada todavía, sin que se conozca su origen.

Detección sólida

La detección fue realizada por la colaboración del observatorio ALMA, ubicado en Chile, y el telescopio James Clerk Maxwell ubicado en Hawái.

El equipo de investigación incluye miembros de la Universidad de Manchester, del Instituto de Tecnología de Massachusetts y de la Universidad de Cardiff. Los resultados se publican en Nature Astronomy.

La fosfina se ha detectado en una región dentro de la atmósfera de Venus en una pequeña concentración: solo unas 20 moléculas por cada mil millones.

Origen desconocido

Después de sus observaciones, los investigadores realizaron cálculos para ver si estas cantidades podrían provenir de procesos naturales no biológicos ocurridos en el planeta vecino.

Los investigadores han concluido que los mecanismos abióticos (es decir, los que no involucran la vida) que podrían producir fosfina no pueden explicar la gran cantidad de este gas que han detectado en la atmósfera de Venus.

Algunas explicaciones incluyen la luz del sol, los minerales lanzados hacia arriba desde la superficie, los volcanes o los relámpagos, pero ninguno de estos factores podría producir la cantidad de fosfina detectada, consideran los astrónomos.

El equipo reconoce no obstante que puede haber un proceso químico desconocido que impulse la síntesis de fosfina: la química o geología desconocidas de Venus pueden ser una posibilidad.

¿Bacterias venusinas?

Se sabe que las bacterias terrestres producen fosfina: absorben fosfato de minerales o material biológico, agregan hidrógeno y, en última instancia, expulsan fosfina.

Para crear la cantidad observada de fosfina encontrada en Venus, los organismos terrestres solo necesitarían trabajar a aproximadamente el 10% de su productividad máxima, según el equipo.

Cualquier organismo en Venus probablemente sería muy diferente a sus primos terrestres, pero también podrían ser la fuente de fosfina en la atmósfera, según los investigadores.

¿Especulación cierta?

Los astrónomos han especulado durante décadas con que las nubes altas en Venus podrían ofrecer un hogar para los microbios. La detección de fosfina podría apuntar a tal vida «aérea» extraterrestre, según los investigadores.

El equipo cree que su descubrimiento es significativo porque puede señalar que no hay muchas formas alternativas de producir fosfina, pero reconocen que confirmar la presencia de «vida» necesita mucho más trabajo.

Aunque las nubes altas de Venus tienen temperaturas de hasta unos agradables 30 grados centígrados, son increíblemente ácidas, alrededor del 90% de ácido sulfúrico, lo que plantea problemas importantes para los microbios que intentan sobrevivir allí.

Más trabajo

El trabajo no termina con este descubrimiento. Los investigadores van a continuar estudiando la atmósfera de Venus y la presencia de fosfina, y se proponen determinar asimismo si hay otros gases asociados con la vida en ese entorno.

Nuevas observaciones de Venus y de planetas rocosos situados fuera de nuestro sistema solar, incluso con el próximo Extremely Large Telescope de ESO, pueden ayudar a recopilar pistas sobre cómo la fosfina puede originarse en sus atmósferas y contribuir a la búsqueda de signos de vida más allá de la Tierra, consideran los investigadores.

Venus es el segundo planeta del sistema solar y el más cercano a la Tierra: solo nos separan 40 millones de kilómetros.  Se le considera el planeta hermano de la Tierra, ya que ambos son similares en cuanto a tamaño, masa y composición, aunque totalmente diferentes en cuestiones térmicas y atmosféricas. Puede que ahora tengan algo más en común, además del similar cinturón de fuego que comparten.

Referencia

Phosphine gas in the cloud decks of Venus. Jane S. Greaves et al. Nature Astronomy (2020). DOI : https://doi.org/10.1038/s41550-020-1174-4