La creencia en Dios viene del inconsciente

Un patrón cognitivo inconsciente regula las creencias religiosas y otorga mayores capacidades intuitivas y predictivas a los que piensan que un poder superior regula el mundo.

La creencia en Dios viene del inconsciente
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El Periódico

Una investigación realizada por neurocientíficos de la Universidad de Georgetown ha descubierto que las personas con mayores habilidades en torno al aprendizaje implícito o inconsciente presentan al mismo tiempo una clara predisposición a creer en dioses o a mantener una fuerte conexión con el mundo religioso. Esta capacidad permite intuir o predecir patrones complejos de forma inconsciente.

El aprendizaje implícito o inconsciente consiste en la adquisición de conocimientos o habilidades sin que exista previamente una intención manifiesta. En muchas ocasiones, la persona que aprende no es consciente de sus propios progresos, y además es incapaz de describir aquello que ha incorporado. Según esta investigación, existe una conexión directa entre quienes poseen esta capacidad y la creencia en dioses.

Los investigadores estadounidenses comprobaron esta hipótesis diseñando un estudio en el que participaron personas con creencias y culturas completamente diferentes. Por un lado, ciudadanos de Estados Unidos con tendencia cristiana y, por otro, habitantes de Afganistán con creencias musulmanas. Lo llamativo es que los resultados fueron similares en ambos grupos, demostrando que existe un sustrato común que potencia la relación entre religiosidad, inconsciente e intuición.

El inconsciente y las creencias

Las pruebas se efectuaron sobre la base de un análisis que tenía como propósito medir el aprendizaje de patrones cognitivos implícitos. Tanto los participantes afganos como los estadounidenses debían apreciar cómo una secuencia de puntos aparecía y desaparecía en la pantalla de un ordenador. Cuando identificaban un punto, tenían que presionar un botón.

Aunque los puntos se movían con suma rapidez, algunos participantes lograron ¿intuir¿ la mecánica de la secuencia de puntos y fueron capaces de reconocer la ubicación de cada punto incluso antes de su aparición en la pantalla. Estas personas son las que poseen una mayor capacidad de aprendizaje implícito o inconsciente. Además, aunque resolvían adecuadamente el desafío, no sabían que los puntos formaban patrones o secuencias, confirmando que el aprendizaje estaba ocurriendo a un nivel inconsciente.

Como existió una fuerte coincidencia entre quienes se manifestaban creyentes en alguna forma de Dios y los mejores resultados en las pruebas de aprendizaje implícito, los expertos concluyeron que puede hablarse de una relación directa entre ambos factores. Las personas con mayor capacidad para conectarse con su inconsciente y aprender de forma intuitiva, presentan al mismo tiempo una mayor predisposición a creer en la existencia de un Dios que ordena el universo.

Más allá de identidades culturales o religiosas

Por otro lado, los neurocientíficos constataron que si el aprendizaje implícito se desarrolla desde la niñez, las personas tienden a incrementar sus creencias religiosas con el paso del tiempo, incluso si crecieron en un contexto familiar ajeno a estas prácticas. En sentido contrario, si el aprendizaje inconsciente no aparece durante los primeros años de vida, las personas van disminuyendo considerablemente su relación con algún tipo de Dios, incluso si viven en familias fuertemente religiosas.

Para concluir, los especialistas destacan que existe en la naturaleza humana alguna clase de patrón cognitivo inconsciente que atraviesa las diferentes culturales o las preferencias religiosas. Creen que la relación estrecha con el inconsciente puede determinar una relación más fuerte con el mundo religioso, sin que influya en esto la identidad cultural de la persona o la religión que profese.

¿Este no es un estudio sobre si Dios existe, es un estudio sobre por qué y cómo los cerebros llegan a creer en dioses. Nuestra hipótesis es que las personas cuyos cerebros son buenos para discernir inconscientemente patrones en su entorno pueden atribuir esos patrones a la mano de un poder superior¿, explica el investigador principal del estudio y profesor de la citada universidad, Adam Green, en un comunicado.

Referencia

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Implicit pattern learning predicts individual differences in belief in God in the United States and Afghanistan. Adam B. Weinberger, Natalie M. Gallagher, Zachary J. Warren, Gwendolyn A. English, Fathali M. Moghaddam, Adam E. Green. Nature Communications (2020).DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-020-18362-3

Foto: Ben White. Unsplash.