Antropología

Un análisis de ADN antiguo revela secretos del sacrificio de niños mayas

Genomas milenarios indican qué niños seleccionaron los mayas para el sacrificio y aporta datos claves sobre su vida religiosa

El Castillo o Templo de Kukulcán, en Chichén Itzá.

El Castillo o Templo de Kukulcán, en Chichén Itzá. / Crédito: Johannes Krause.

Pablo Javier Piacente

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Los genomas mayas antiguos muestran la práctica del sacrificio de gemelos masculinos y el legado genético perdurable de las epidemias de la era colonial, según un nuevo estudio. Los hallazgos son claves para profundizar en la compleja trama política y la vida ritual de Chichén Itzá, una de las ciudades más grandes e influyentes de la civilización maya.

Un equipo internacional de científicos liderado por especialistas del Instituto Max Planck, en Alemania, desarrolló una investigación genética en profundidad de los restos de 64 niños enterrados en un sitio ritual de Chichén Itzá, centro neurálgico de los antiguos mayas entre los años 800 y 1.000 después de Cristo. El nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Nature, brinda datos desconocidos hasta hoy sobre los rituales religiosos de los mayas y sus vínculos con sus descendientes modernos.

Sacrificios y rituales en el centro del poder maya

Chichén Itzá se convirtió en el centro del poder político maya luego del colapso del período Clásico, extendiendo su influencia a una amplia región que llegó hasta el corazón del centro de México. Sin embargo, es más conocida por su extensa evidencia de sacrificios rituales, que incluye tanto los restos físicos de individuos sacrificados como representaciones en arte monumental. A pesar de la gran cantidad de investigaciones realizadas, muchos detalles sobre estos rituales siguen siendo un misterio en la actualidad.

Según una nota de prensa, en 1967 se descubrió una cámara subterránea en Chichén Itzá que contenía los restos dispersos de más de cien niños pequeños. La cámara había sido ampliada para establecer una conexión con una pequeña cueva. Estos sitios subterráneos se han asociado durante mucho tiempo con el sacrificio de niños: además, en la cosmovisión maya cumplían el papel de convertirse en puntos de conexión con el inframundo.

Parte de los restos hallados hace casi 60 años fueron analizados por los científicos responsables del nuevo estudio. La datación reveló que el sitio ritual fue utilizado con fines mortuorios durante más de 500 años, del siglo VII al XII después de Cristo, pero que la mayoría de los niños fueron enterrados durante el período de 200 años en el cual se concretó el apogeo político de Chichén Itzá, o sea entre el 800 y el 1000 después de Cristo.

Niños de la misma familia

El estudio sobre el ADN antiguo reveló que los 64 individuos analizados eran hombres, aunque las principales teorías previas indicaban que las mujeres eran más elegidas para los sacrificios. También se logró determinar que los niños procedían de poblaciones mayas locales y que al menos una cuarta parte de ellos eran parientes: se descubrieron patrones dietéticos notablemente similares que exhiben una conexión familiar de primer o segundo grado, según los científicos. Incluso, se descubrió un par de gemelos idénticos.

De acuerdo a un artículo publicado en The New York Times, se desconoce aún por qué estos niños fueron elegidos para el sacrificio. Pero es posible que se seleccionaran hermanos o parientes cercanos para reflejar las pruebas de los Héroes Gemelos, figuras centrales de la cosmología maya que atravesaron ciclos de sacrificio y renacimiento. En consecuencia, para algunas ceremonias religiosas era importante que solo se seleccionaran niños varones para el sacrificio, mientras anteriormente se pensaba que únicamente se buscaban mujeres jóvenes vírgenes.

Por último, el ADN antiguo también aportó datos sobre la pandemia de salmonella que, en el año 1545 después de Cristo, mató al 90% de la población local. Esta tragedia, directamente relacionada con la llegada de los conquistadores españoles, dejó una huella en los mayas: aunque lógicamente los restos analizados no estaban relacionados con esta enfermedad por la diferencia temporal, sí se descubrió una conexión genética con las poblaciones mayas actuales.

A su vez, estas comunidades contemporáneas ligadas a los antiguos mayas muestran al menos una variante genética asociada con la inmunidad a la salmonella.

Referencia

Ancient genomes reveal insights into ritual life at Chichén Itzá. Rodrigo Barquera et al. Nature (2024). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-024-07509-7