Ciencias de la Tierra / Ciencia Solar

Las últimas tormentas solares dejaron su huella en el fondo de los océanos de la Tierra

Observatorios submarinos captaron estas señales a una profundidad de hasta 2,7 kilómetros bajo la superficie del océano

Aurora en Cassidy Point, Territorios del Noroeste, Canadá.

Aurora en Cassidy Point, Territorios del Noroeste, Canadá. / Crédito: mericsso.

Pablo Javier Piacente

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Las llamaradas solares de gran magnitud que impactaron sobre nuestro planeta en las últimas semanas, generando llamativas auroras y algunas interrupciones en las comunicaciones, han dejado su impronta en el fondo del mar: un nuevo estudio registró una significativa distorsión en el campo magnético de la Tierra, a partir del monitoreo del océano frente a la costa de Canadá.

Una poderosa tormenta solar que impulsó la aurora boreal sobre los cielos globales entre el 10 y el 12 de mayo pudo registrarse también en las profundidades del océano, según revelan nuevos hallazgos científicos del proyecto Ocean Networks Canada (ONC), una iniciativa de la Universidad de Victoria, en Canadá, que congrega una serie de observatorio de aguas profundas en distintas partes del planeta.

Según una nota de prensa, los observatorios submarinos de la ONC en las costas oeste y este de Canadá registraron una distorsión temporal del campo magnético de la Tierra, mediante plataformas de instrumentos desplegadas a una profundidad de hasta 2,7 kilómetros bajo la superficie del océano. Los observatorios de la ONC se encuentran en distintas áreas del Pacífico, el Atlántico y el Ártico de Canadá, ademas del Océano Austral.

Los registros más profundos del campo magnético terrestre

Los científicos creen que los registros obtenidos serían potencialmente algunas de las grabaciones más remotas o profundas jamás capturadas de variaciones en la magnetosfera: en principio pensaron que se trataba de un terremoto, pero luego desestimaron esta hipótesis al apreciar que las variaciones tenían lugar en múltiples lugares al mismo tiempo y que coincidían con el aumento en la actividad del Sol.

El fenómeno se relaciona con un momento de incremento constante en la actividad solar, que estaría indicando el acercamiento al máximo solar o pico de intensidad dentro del actual ciclo solar de 11 años. Se espera que el Sol continúe aumentando su actividad en los próximos meses, generando nuevas auroras y posibles consecuencias en los sistemas de comunicación terrestres.

"Los próximos dos años serán el pico del ciclo solar de 11 años, después de una década de relativa inactividad. Es probable que los eventos de auroras se vuelvan más frecuentes en los próximos dos años, aunque la variabilidad solar hace que una predicción exacta en torno a estos fenómenos sea casi imposible”, indicó en el comunicado Alex Slonimer, especialista en datos científicos de la ONC.  

Los datos capturados por los principales observatorios submarinos frente a la isla de Vancouver, en Burrard Inlet en la costa del Pacífico y en Conception Bay en la costa del Atlántico muestran la distorsión del campo magnético, que se produjo durante una tormenta solar del 10 al 12 de mayo.

Los datos capturados por los principales observatorios submarinos frente a la isla de Vancouver, en Burrard Inlet en la costa del Pacífico y en Conception Bay en la costa del Atlántico muestran la distorsión del campo magnético, que se produjo durante una tormenta solar del 10 al 12 de mayo. / Crédito: UTC, 2024.

El fuerte impacto de las tormentas solares

De acuerdo a los investigadores canadienses, el cambio magnético más significativo movió la dirección de la brújula dentro de un rango de +30 a -30 grados y se registró a una profundidad de 25 metros, en el sitio submarino Folger Passage, frente a la costa de la isla de Vancouver. El alcance de estos datos, registrados en algunos casos a kilómetros bajo la superficie del océano, resalta la magnitud de las erupciones solares que tuvieron lugar en las últimas semanas.

Estas perturbaciones geomagnéticas pueden derivar en múltiples riesgos para las redes eléctricas, las redes de satélites y los sistemas de navegación como el Sistema de Posicionamiento Global o GPS, además de afectar a las capacidades de orientación de aves y otros animales. Los datos obtenidos en el fondo del mar pueden ser útiles para comprender mejor la extensión geográfica y la intensidad de estas tormentas solares.

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