Ciencias Planetarias

Los volcanes hicieron inviable la vida en Venus

Provocaron grandes extensiones ígneas y cambiaron el clima del planeta, en un fenómeno similar al que generó varias extinciones masivas en la Tierra

Los volcanes hicieron inviable la vida en Venus
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Pablo Javier Piacente

El vulcanismo masivo habría provocado que Venus, con condiciones similares a la Tierra primitiva sobre el comienzo de su historia, se convirtiera en un planeta infernal e inviable para el desarrollo de la vida. Los cientos o miles de siglos de actividad volcánica cambiaron profundamente a Venus: de un mundo templado y húmedo con condiciones propicias para la vida, pasó a tener temperaturas superficiales capaces de derretir el plomo. 

Un nuevo estudio realizado por científicos de la NASA y publicado recientemente en la revista The Planetary Science Journal analiza el impacto de la actividad volcánica extrema en Venus, que derivó en la transformación total del planeta. Aunque en sus inicios tenía lo necesario para seguir una evolución similar a la Tierra y alcanzar las condiciones imprescindibles para la vida, los extensos períodos de vulcanismo convirtieron a Venus en un mundo con temperaturas que alcanzan los 464 grados Celsius, absolutamente inviable para la vida. 

El camino hacia el infierno

Según el líder de la investigación, el Dr. Michael J. Way, del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA en Nueva York, comprender el registro de grandes “provincias ígneas” generadas por el vulcanismo en la Tierra primitiva y Venus permitió determinar cómo estos eventos lograron provocar las condiciones actuales en Venus, que pasó de tener un clima templado y húmedo a convertirse en un verdadero “infierno”, con temperaturas extremas que llegan a derretir el plomo

De acuerdo a una nota de prensa, las llamadas grandes “provincias ígneas” son enormes extensiones de material volcánico producidas por períodos de vulcanismo a gran escala, que duran decenas de miles o incluso cientos de miles de años. Pueden llegar a depositar más de 160 mil metros cúbicos de roca volcánica en la superficie del planeta afectado: en la Tierra, esta cantidad de roca fundida podría llegar a enterrar a todo el estado de Texas, que tiene una superficie de casi 700 mil kilómetros cuadrados, a alrededor de 8 kilómetros de profundidad.

La investigación indica que estas efusiones volcánicas masivas pueden haber iniciado, en algún momento de la historia antigua de Venus, las transformaciones que derivaron en las condiciones actuales del “planeta infernal”. En particular, la concreción de varias erupciones de este tipo en un corto período de tiempo geológico, específicamente de alrededor de un millón de años, podría haber llevado a un efecto invernadero descontrolado: este fenómeno inició la transición del planeta de húmedo y templado a extremadamente cálido y seco.

El vulcanismo y las extinciones masivas

En la actualidad, grandes campos de roca volcánica solidificada cubren el 80% de la superficie de Venus, haciendo que el desarrollo de la vida como la conocemos sea imposible en ese contexto, aunque otros estudios indican la posibilidad de alguna forma de vida microbiana en la atmósfera venusiana. Más allá de esto, el vulcanismo parece haber sido el responsable de transformar a Venus en un mundo inerte, por lo menos en su superficie, a través de un mecanismo que podría ser similar en otros mundos terrestres. 

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Por ejemplo, la vida en la Tierra ha sufrido al menos cinco grandes eventos de extinción masiva desde el origen de los primeros organismos multicelulares hace unos 540 millones de años: cada uno de estos eventos acabó con más del 50 % de la vida animal en todo el planeta. Según el nuevo estudio e investigaciones previas, la mayoría de estas grandes extinciones fueron causadas o exacerbadas por períodos de vulcanismo masivo, capaces de producir enormes provincias ígneas. 

En el caso de la Tierra, las alteraciones climáticas de estos eventos no fueron suficientes para causar un efecto invernadero descontrolado, como el que sentenció la suerte de Venus. Futuras misiones orientadas al “planeta infernal”, como DAVINCI o VERITAS de la NASA, que están planificadas para fines de esta década, prometen acercar más información para conocer a fondo los procesos que derivaron en las condiciones actuales de Venus y para saber por qué la Tierra siguió un camino diferente.