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DEP

Muere El Cabrero: la historia del documental sobre el cantaor flamenco que triunfó en el mundo y fue silenciado en España

Hoy el mundo del flamenco despide a una de sus figuras irreemplazables y más rebeldes: José Domínguez

El Cabrero

El Cabrero / RTVE

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Kevin Rodríguez

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Tenerife
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El mundo de la cultura y el flamenco amanece hoy de luto. José Domínguez Muñoz, "El Cabrero", ha fallecido este 13 de mayo a los 81 años en Sevilla, según ha confirmado su familia. Se va el hombre del sombrero y la voz de tierra, el pastor que nunca dejó sus cabras por los focos, pero nos queda un legado de honestidad que, durante décadas, resultó demasiado incómodo para las instituciones españolas.

A finales de los años 80, los directores Béatrice Soulé, Amar Arhab y Martine Voyeux capturaron la esencia del artista en el documental Le chant de la sierra (1988). La obra no era solo un recital de cante jondo; era el manifiesto de un hombre que se definía como anarquista y que cantaba a la libertad y a la lucha jornalera.

Mientras el documental era aclamado por la crítica internacional, obtuvo el Premio Especial de la Crítica en el prestigioso Festival de la Rose d'Or de Montreux y fue emitido por cadenas de 43 países de 5 continentes, pero en España se topó con un muro de silencio.

Aunque no hubo un decreto de censura firmado, El Cabrero sufrió lo que hoy llamaríamos un "apagón institucional". En plena época de "modernización" de España, las letras de El Cabrero señalaban las desigualdades que persistían. Su mensaje no encajaba en la narrativa oficial del gobierno de turno. Además, a diferencia de otros artistas, José Domínguez no aceptaba guiones ni presiones. Su negativa a participar en el "circo promocional" le costó la exclusión de los circuitos de TVE.

Por otra parte, el poder político de la época temía que la imagen de un pastor cantaor reforzara los estereotipos rurales que España intentaba enterrar de cara a la Expo '92. A pesar de ese silencio mediático en los canales oficiales, el público nunca le abandonó. El Cabrero se convirtió en un fenómeno de masas gracias al boca a boca y a sus legendarias actuaciones en festivales, demostrando que no necesitaba el beneplácito de los despachos para llenar teatros.

Hoy, con su fallecimiento, aquel documental cobra una relevancia histórica absoluta. Es el testimonio de un artista que se mantuvo fiel a sus principios hasta el final. España pierde a un gran rebelde del cante, pero su voz resonará para siempre entre la sierra y los escenarios que conquistó por derecho propio.

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