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Contra el casero

Aramís Fuster, ¿inquiokupa?: "Pide 30.000 euros por irse del piso y debe 15.000"

El casero responde en ‘Y ahora Sonsoles’ a las denuncias de la futuróloga, que asegura vivir sin luz ni agua.

Aramís Fuster

Aramís Fuster

Carlos Merenciano

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Madrid
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La polémica alrededor de Aramís Fuster ha dado un nuevo giro. Después de que la vidente denunciara públicamente que vive en un piso sin luz ni agua y que estaría sufriendo presiones por parte de su casero, el propietario del inmueble ha decidido responder en 'Y ahora Sonsoles', el programa de Sonsoles Ónega en Antena 3.

Según explicó ante las cámaras, la situación sería muy distinta a la que relata la futuróloga. El propietario sostiene que Fuster mantiene una deuda importante con él y que incluso estaría intentando obtener dinero para abandonar la vivienda: “Aramís está pidiendo dinero por dejar esta casa. Todo lo que dice ella son cosas sin sentido. Tiene una deuda bastante elevada y nos está extorsionando, pidiendo entre 30.000 y 35.000 euros por dejar el inmueble”. El hombre también afirmó que la colaboradora televisiva le debería actualmente alrededor de 15.000 euros. Según su versión, durante el tiempo que ha residido en la vivienda nunca habría abonado el alquiler completo ni los gastos asociados al inmueble.

Sobre las acusaciones de la vidente de que la habría dejado sin suministros o que incluso la habría amenazado, el propietario se mostró sorprendido: “Es la primera noticia que tengo. Igual se está haciendo autosabotaje o algo para llamar la atención”. Mientras tanto, algunos colaboradores del programa también reaccionaron a la polémica. La periodista Lorena Vázquez explicó que había intercambiado mensajes con la propia Aramís, quien asegura que no debe dinero y que incluso le habría enviado capturas de transferencias bancarias como prueba de sus pagos.

El casero, por su parte, aseguró que el conflicto ya está en manos de la vía legal y dejó claro cuál es su objetivo: “La deuda actual es mucho dinero, 15.000 euros. No nos importa que no pague, pero queremos que se vaya”. Una disputa que sigue abierta y que enfrenta dos versiones completamente opuestas.

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