Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Decisión insólita

Netflix utiliza la IA para cambiar el aspecto de los testimonios en uno de sus nuevos documentales de true crime

La plataforma recurre a avatares digitales para proteger la identidad de algunos participantes en 'The Investigation of Lucy Letby', una decisión estética y ética que ha generado debate entre los espectadores

Testimonio anonimizado digitalmente

Testimonio anonimizado digitalmente / Netflix

Carlos Merenciano

Carlos Merenciano

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Netflix ha dado un paso más en la experimentación con la inteligencia artificial dentro del género documental. En 'La investigación de Lucy Letby', uno de sus últimos estrenos de true crime, la plataforma ha optado por alterar digitalmente el rostro, la voz y la identidad completa de algunos testimonios, sustituyendo los métodos clásicos de anonimización por personajes generados mediante IA.

El documental aborda el caso de Lucy Letby, la enfermera británica condenada entre 2023 y 2024 por el asesinato de siete bebés y el intento de asesinato de otros siete en el hospital Countess of Chester. A diferencia de otros trabajos previos sobre el caso, esta producción apuesta por un tono más emocional y plantea abiertamente la duda de si se trata de una de las mayores asesinas en serie del Reino Unido o de un posible error judicial. Para ello, incluye material inédito de la policía de Chester y testimonios muy sensibles de familiares y personas cercanas.

Algunos de esos testimonios aparecen firmados con nombres ficticios como “Sarah”, madre de una de las bebés fallecidas, o “Maisie”, amiga universitaria de Letby. Antes de que arranquen estas entrevistas, un rótulo avisa al espectador de que “algunos participantes han sido disfrazados digitalmente para mantener el anonimato; sus nombres, apariencias y voces han sido alterados”. En pantalla, estos personajes muestran gestos, miradas y reacciones emocionales realistas, aunque no corresponden a personas reales, sino a avatares creados mediante inteligencia artificial.

La elección no ha pasado desapercibida y ha generado confusión y debate en redes sociales. Algunos usuarios han reconocido sentirse desconcertados por ver “caras creadas por IA” en un relato tan delicado, mientras que otros consideran que es una evolución lógica frente al clásico recurso de las siluetas oscuras y las voces distorsionadas. “Entiendo la intención de generar conexión emocional, pero a mí me sacaba completamente de la historia”, comentaba un espectador en foros especializados.

Desde el punto de vista técnico, digitalizar la identidad implica crear un personaje ficticio que sustituye por completo al testimonio real: rostro, voz y nombre. La emoción que se transmite es auténtica, pero la imagen no. Para algunos defensores de esta técnica, el uso de IA permite mantener la humanidad del relato sin poner en riesgo a quienes participan; para sus detractores, introduce una barrera artificial que distrae y plantea dudas éticas sobre hasta qué punto se debe “fabricar” una presencia en un documental.

Con este movimiento, Netflix abre un nuevo debate sobre el futuro del true crime en pantalla: cómo proteger a las fuentes en casos extremadamente sensibles sin alterar la percepción de la verdad. La inteligencia artificial ofrece soluciones inéditas, pero también obliga a replantearse qué espera el espectador cuando se enfrenta a una historia real contada a través de rostros que, en realidad, no existen.

TEMAS