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Noche límite

Doble expulsión, amenazas de abandono y el regreso más temido en 'GH Dúo': así fue la quinta gala del reality

El espacio deja claro que la casa está más dividida que nunca y devuelve al reality a una de sus concursantes más incendiarias.

Concursantes de 'GH Dúo'

Concursantes de 'GH Dúo' / Telecinco

Carlos Merenciano

Carlos Merenciano

Madrid
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La quinta gala de 'GH Dúo' volvió a evidenciar el clima extremo que se vive dentro de la casa. La noche estuvo marcada por decisiones encadenadas del público, momentos de máxima tensión y un giro estratégico del programa que reintrodujo a una de las concursantes más determinantes de la edición.

La primera parte de la gala resolvió unas nominaciones especialmente ajustadas. Sandra, Cristina, Sonia Madoc y Antonio Canales se jugaron su continuidad, aunque el suspense se prolongó con varias salvaciones parciales. Finalmente, tras quedar Sonia y Canales como únicos candidatos, la audiencia decidió que fuera Sonia quien pusiera fin a su concurso. Ya en plató, la concursante explicó que no se sentía cómoda con el nivel de confrontación alcanzado en la convivencia.

Sin tiempo para digerir la expulsión, Jorge Javier Vázquez activó una votación exprés que implicó a todos los habitantes de la casa. Uno a uno fueron librándose de la expulsión hasta que el foco quedó reducido a Juanpi y Andrea, dos concursantes con cuentas pendientes desde su pasado en 'La isla de las tentaciones'. El público optó por la salida de Andrea, truncando cualquier posibilidad de que su acercamiento con Anita avanzara.

Mientras tanto, la gala fue preparando el terreno para una reentrada con peso propio. La misteriosa caja anunciada durante toda la noche escondía a Belén Rodríguez, que regresó a la casa con un rol privilegiado y temporal. Convertida en “reina felina”, tendrá poder sobre varios compañeros durante los próximos días.

Nada más cruzar la puerta, Belén dejó clara su intención de no pasar desapercibida y eligió a Antonio Canales, Raquel y Manu como sus sirvientes. Con la casa dividida en bandos irreconciliables, su regreso amenaza con intensificar aún más una convivencia que ya se mueve al límite del colapso.