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Tras las fronteras

'El programa de Ana Rosa’ explora el ‘narconegocio’ y se mete en las zonas más peligrosas de Venezuela mientras Trump recibe a María Corina Machado

Un equipo del programa se adentra en las rutas ilegales fronterizas y la supuesta complicidad de autoridades chavistas en actividades ilícitas.

Álvaro López indaga en las "trochas" de Venezuela en 'El programa de Ana Rosa'

Álvaro López indaga en las "trochas" de Venezuela en 'El programa de Ana Rosa' / Telecinco

Carlos Merenciano

Carlos Merenciano

Madrid
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A pocas horas de que Donald Trump se reúna en la Casa Blanca con María Corina Machado, y tras unas declaraciones que han sorprendido a la comunidad internacional por sus elogios al papel de Delcy Rodríguez, ‘El programa de Ana Rosa’ ha emitido un reportaje de investigación centrado en el llamado ‘narconegocio’ vinculado al régimen venezolano.

El trabajo, firmado por el periodista Álvaro López, se adentra en las conocidas como ‘trochas’, caminos clandestinos que conectan Colombia y Venezuela al margen de cualquier control oficial. Se trata de pasos ilegales dominados por cárteles del narcotráfico y grupos armados de la guerrilla, donde el riesgo es constante y la vigilancia extrema.

Durante la investigación, el equipo logra acceder a una de estas rutas y comprueba cómo los llamados ‘halcones’, encargados de controlar los movimientos de extraños, detectan rápidamente su presencia. A escasos cien metros, el acceso ilegal a Venezuela es una realidad, mientras camiones vinculados a la empresa pública de petróleo venezolana transitan por la zona, algo que, según el reportaje, sería imposible sin la autorización o la connivencia de las autoridades del país.

La tensión aumenta cuando las miradas intimidantes y las señales acústicas de motocicletas alertan a los grupos criminales de la presencia del equipo. El reportaje muestra cómo estas trochas no solo sirven para el contrabando, sino también como parte de una red estructurada en la que, presuntamente, las autoridades venezolanas hacen la vista gorda ante el tráfico de mercancías y drogas.

La investigación revela, además, una vía alternativa para quienes evitan estos pasos ilegales: el pago de alrededor de 2.000 dólares permite obtener un pasaporte sellado de forma aparentemente legal. Un cierre que refuerza la tesis del programa sobre la existencia de un sistema paralelo que convierte la frontera en un negocio millonario, mientras la inseguridad y la impunidad marcan el día a día en estas rutas prohibidas.