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Límites firmes

Dulceida desvela la oferta que ha rechazado para proteger la imagen de su hija

La influencer revela en el pódcast de Vicky Martín Berrocal que dijo no a una portada de una revista “top” porque no quiere exponer a su pequeña.

Dulceida en 'A solas'

Dulceida en 'A solas' / Podium Podcast

Carlos Merenciano

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Madrid
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Dulceida ha vuelto a mostrar el férreo control con el que gestiona su vida pública desde que se convirtió en madre. En su conversación con Vicky Martín Berrocal para el pódcast 'A solas', la creadora de contenido confesó que ha rechazado propuestas que siempre había soñado, pero que no encajan con la protección absoluta que quiere para su hija. “Me propusieron una portada en una revista, de las tres más importantes de España, conmigo y mi hija. Aunque ella salía de espaldas, dije que no. Es mi sueño, pero no el suyo”, afirmó, dejando claro cuál es su línea roja.

La influencer también se sinceró sobre uno de sus complejos más profundos: su pecho. Contó que antes de su operación de reducción vivía con un sufrimiento constante: “Me miraba al espejo y lloraba. En el sexo no me quitaba el sujetador. Lo pasaba fatal”. Reveló que durante el embarazo logró reconciliarse con su cuerpo, recordándose a sí misma que estaba creando vida. “Si alguien me hubiera hecho un comentario sobre mi pecho en ese momento, me habría hundido muchísimo”, reconoció.

En la charla, Dulceida repasó asimismo su ruptura con Alba Paul, una etapa que califica como una de las más duras pero también una de las más reveladoras de su vida. “Cuando lo dejamos, fueron dos años muy tóxicos. Dejó de ser yo, me perdí. Estuve días sin levantarme de la cama”, relató con honestidad. Sin embargo, asegura que ese dolor terminó convirtiéndose en un aprendizaje esencial: “He aprendido quién está ahí, quiénes son mis amigos de verdad y quiénes no. He madurado de golpe”.

Pese a lo vivido, la catalana insiste en que el vínculo con su exmujer sigue siendo profundo: “No me imagino una vida sin ella”. Una frase que resume la dualidad con la que ha afrontado los golpes emocionales de los últimos años: vulnerabilidad, pero también una enorme capacidad de reconstrucción.