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Noche de infierno

Los padres de Rubén e Izan, dos niños muertos en la DANA de Valencia, claman justicia en 'El programa de Ana Rosa': "Esto ha sido un homicidio"

Los progenitores de los niños fallecidos en la DANA de Valencia se sinceran sobre la tragedia y la falta de avisos.

Padres de Rubén e Izan en 'El programa de Ana Rosa'

Padres de Rubén e Izan en 'El programa de Ana Rosa' / Telecinco

Carlos Merenciano

Carlos Merenciano

Madrid
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Los padres de Izan y Rubén, los dos niños de 3 y 5 años que perdieron la vida el pasado 29 de octubre en la DANA de Valencia, han intervenido esta mañana en 'El programa de Ana Rosa' para compartir su desgarradora historia y reclamar justicia. La madre, Marta, ha relatado cómo el único aviso recibido fue del Ayuntamiento, instándolos a quedarse en casa porque era un "sitio seguro", mientras que la alerta meteorológica llegó cuando sus hijos ya habían desaparecido.

Los pequeños desaparecieron aquella noche en Torrent cuando un camión, arrastrado por la fuerza del agua, impactó y destrozó el muro de su vivienda. La violenta corriente se los llevó. Quince días después, los cuerpos de Izan y Rubén fueron hallados en Catarroja, poniendo fin a una angustiosa búsqueda.

"Queremos justicia por ellos y por todos los demás fallecidos", ha declarado Marta con contundencia. "Solo pedimos eso, justicia. Que paguen lo que tengan que pagar, porque esto ha sido un homicidio en pocas palabras. Se podían haber salvado mucho antes", sentenció. La madre enfatizó que, de haberse puesto los medios necesarios, muchas vidas podrían haberse salvado. "Tienen que pagar todos. Porque si hubieran sido sus hijos los que hubieran estado en mi situación, seguramente no hubiera pasado esto", añadió.

La tragedia no solo se llevó a sus hijos, sino que también dejó a la familia sin hogar. La casa ha sido declarada siniestro total, y la idea de reconstruirla allí es insoportable. "Una pesadilla, día tras día, estar allí, preferimos hacer vida nueva y otro proyecto nuevo", explicó Marta, quien ahora se apoya en el soporte familiar, alternando estancias en casa de su suegra y su madre. Este apoyo se ha convertido en el pilar fundamental para intentar superar el día a día y construir un futuro lejos de la pesadilla vivida.