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Entrevista YOTELE

Luján Argüelles presenta 'El regalo de Miranda', su nuevo libro: "Al principio me dio miedo"

La presentadora vuelve a la literatura con una historia que muestra los aprendizajes que la han llevado a sentirse más viva que nunca

Luján Argüelles presenta 'El regalo de Miranda', su nuevo libro: "Al principio me dio miedo"

Luján Argüelles presenta 'El regalo de Miranda', su nuevo libro: "Al principio me dio miedo"

Redacción Yotele

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La reconocida presentadora Luján Argüelles se adentra en el mundo literario con su nuevo libro, "El regalo de Miranda". En esta obra, Argüelles comparte las lecciones y experiencias vitales que la han llevado a sentirse más plena que nunca. En una entrevista con YOTELE, la autora comparte sus reflexiones y sus planes de vida.

YOTELE: En tu libro, mencionas que la maternidad llegó de manera inesperada a los 37 años. ¿Cómo influyó este acontecimiento en tu vida personal y profesional?

LUJÁN ARGÜELLES: Hubo de todo. Al principio me dio miedo y no era capaz de sentirme emocionada y contenta con el acontecimiento. Estaba más enfrascada en que era algo que no tenía en mis planes y que no sabía cómo encajar. El tiempo, una vez más, colocó todo en su sitio y le dio explicaciones a lo que no fui capaz de comprender en ese momento. En lo profesional tuve también mucha incertidumbre porque no tenía trabajo, sin embargo, pronto llegaron `proyectos e ideas que, aunque tardé tiempo en encontrar el camino me han llevado al lugar en el que estoy hoy donde estoy muy satisfecha con mi situación actual

Y: Describes a Miranda como tu "mejor maestra". ¿Podrías compartir alguna lección que tu hija le haya enseñado?

L.A.: Los niños son muy sabios y cuando les prestas atención y estás pendiente de lo que dicen, de lo que hacen, de sus gestos, de su manera de relacionarse con el mundo son la mejor universidad del mundo. Mi hija me ha enseñado muchas cosas pero fundamentalmente, a querer a fondo perdido, a entregarme, a escuchar y a ser más consciente de todo.

Y: Has comentado que, tras el nacimiento de tu hija, experimentaste sentimientos de culpa al equilibrar tu carrera con la maternidad. ¿Cómo has manejado estos sentimientos y qué consejos darías a otras madres en situaciones similares?

L.A.: Los consejos los carga el diablo -risas-. Creo que lo mejor es pararse y reflexionar sobre qué estás sintiendo intentando encontrar los motivos por los que te encuentras de una manera u otra. Para mí ha sido muy importante descubrir cuáles son mis prioridades y tenerlas siempre muy claras. Al principio, hace unos años, escribí en cartulinas enormes determinadas decisiones que había tomado y lo que quería alcanzar con ello. Las pegué en los armarios, las puertas, de tal manera que las viera todo el rato para que no se me olvidara "lo importante”. Fue muy efectivo y me ayudó mucho a clarificarme y mantenerme serena. Aunque nada es para siempre ni una pócima mágica y sigo teniendo momentos complejos y con sentimientos muy destructivos. Pero en cuanto los detecto, me pongo en marcha e intento mantenerlos a raya.

Y: En el libro, abordas la falta de educación sexual y emocional en los colegios. ¿Qué cambios considera necesarios en el sistema educativo para abordar estas carencias?

L.A.: Desde luego que en una época como la actual me parece indispensable que los niños tengan una asignatura en el cole donde aprendan a conocerse a sí mismos, sus emociones, las sensaciones que van experimentando, cómo salir de los círculos de frustración o desánimo… En fin, todo eso que luego, cuando somos mayores, necesitamos aprender en la consulta de un psicólogo. O lo que es peor, en la adolescencia según dicen las cifras de salud mental de nuestros chavales. Tenemos que resolver y empezar a tomar decisiones con todo esto porque es una realidad muy fea y preocupante a la que hay que poner solución. Y con el mundo de los afectos y las relaciones sexuales igual. Me preocupa mucho ver contenidos en la tele como el documental “Generación Porno” y sigamos manteniéndonos al margen sin darles herramientas ni información sobre algo tan determinante en nuestra vida como es la relación sexual con el otro.

Y: Tras tu separación en 2020, mencionas que tu vida amorosa ha estado en "modo avión". ¿Cómo ha sido tu experiencia en este aspecto y qué te ha llevado a tomar esa decisión?

L.A.: Pues en “modo avión” no hay experiencia -risas-. Estoy en un momento en el que he pasado mucho tiempo sola conmigo misma y creo que ha sido necesario e importante para saber realmente quien soy, como me comporto, qué quiero, qué me gusta de verdad, cuando me hago trampas al solitaro…. La decisión la tomé cuando decidí que lo prioritario en ese momento era darme un respiro en las relaciones románticas y dedicarme exclusivamente al acompañamiento de mi hija. Con el tiempo, veo que ha sido muy eficaz y que sigo en “modo avión”, así que sigo conociendo a Luján -por el momento, espero descifrarla del todo muy pronto y cambiar el mood-.

Y: Como presentadora y autora, has tenido una carrera destacada en los medios de comunicación. ¿Cómo ha influido la maternidad en tu perspectiva sobre su profesión y en la elección de proyectos?

L.A.: Bueno ahora es importante para mí que lo pueda compaginar con el cuidado de mi hija, así que, rodar fuera de mi casa muchos días seguidos sería un inconveniente. Pero no me gusta pensar en las cosas sin que ocurran porque al final estoy viviendo en la anticipación y eso me genera mucha ansiedad. Dejemoslo en “paso a paso” y vamos viendo.

Y: En "El regalo de Miranda", compartes tu experiencia personal en la crianza. ¿Qué espera que los lectores se lleven al leer su historia?

L.A.: Pues un rato agradable y alguna que otra risa. Si además de eso piensan y reflexionan conmigo sobre la cantidad de interrogantes que plantea un niño será genial. En el libro invito a que me escriban a mi Mail con todas las respuestas que se vayan encontrando así aprendemos todos!

Y: Has mencionado la importancia de la paciencia y la capacidad de escucha en la educación de su hija. ¿Cómo has cultivado estas cualidades en tu día a día?

L.A.: Descubrí hace unos años lo mucho que me ayudaba la meditación, la naturaleza, los paseos, intentar mantenerme con la cabeza despejada y no repleta de mil ideas, problemas o escenarios. Procuro repetirme que es muy importante escuchar el silencio para estar más conectada con todo. En esas ando, pero no es “mano de santo”. Muchos días estoy desquiciada y, como todos, con la cabeza dándome vueltas como la niña del exorcista.

Y: ¿Qué desafíos has enfrentado al escribir un libro tan personal y cómo ha sido el proceso de compartir su historia con el público?

L.A.: Siempre es complejo escribir sobre situaciones o historias personales y no sentir que te estás exponiendo demasiado o poniendo sobre la mesa temas y opiniones que son del ámbito privado. Pero a mi me resulta útil arrancar y lanzarme al vacío pensando que siempre hay red. Confiar y no darle demasiadas vueltas a todo. Sentir que estás siendo honesta y disfrutando con lo que haces y no enredarte en más valoraciones. Al final, todo lo que ahí aparece es un relato de lo que a mí me gusta o no, de cómo lo enfoco, de las experiencias que voy adquiriendo, de los debates internos que me genera,… pero no es un “tratado sobre educación perfecta y correcta del ser humano”. Desde ese lugar lo he vivido y así lo siento, por lo tanto, entiendo que así lo van a recibir los que lo lean.

Y: ¿Te da miedo que esto, que muestra un apartado tan vulnerable de tu vida, se pueda volver en algún aspecto negativo?

Te vuelvo a lo anterior. No debería plantearme situaciones desagradables o aspectos negativos en tanto en cuanto, no planteo ninguna polémica ni verdades absolutas. Es como hacer esta entrevista. Responderte con franqueza y desde mi manera de entender las cosas sin atacar o querer molestar. Si ocurre, pues habrá que ver cómo lo manejo -risas-. Mi abuela decía “nunca llovió que no pare”. Así que lo que sea, será y se irá. Es el ciclo de la vida.

Y: ¿Tiene planes de futuro en lo laboral?

L.A.: Si, yo estoy con varios proyectos en mente y trabajando porque avancen y se materialicen. Así que seguro que por un lugar u otro, seguiré contando historias, dedicándome a lo que más me gusta que es la comunicación y aprendiendo de lo que vaya ocurriendo