Entrevista
Adriana Torrebejano y Rubén Cortada ('¿A qué estás esperando?'): "El sexo está muy presente en todos los personajes"
La actriz de 'Cuerpo de élite' y el actor de 'El Príncipe' protagonizan la serie con un gran componente erótico de Antena 3
'¿A qué estás esperando?', el universo erótico-romántico de Megan Maxwell salta a la pantalla
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Adriana Torrebejano y Rubén Cortada cuentan su experiencia en la serie '¿A qué estás esperando?' / El Periódico

Tienen una larga carrera en las series, porque ambos han participado en muchas y de éxito. A Adriana Torrebejano (Castellbisbal, Barcelona, 1991) la recordamos por 'Ciega a citas', 'Amar es para siempre', 'El secreto de Puente Viejo', 'Cuerpo de élite'... y a Rubén Cortada (Isla de la Juventud, Cuba, 1984), por 'El Príncipe', 'Olmos y Robles', 'Operación Barrio Inglés'... Además, comparten un indudable atractivo físico, al que nunca hasta ahora habían sacado tanto partido como en '¿A qué estás esperando?', la serie que estrena este jueves 23 de abril Antena 3, basada en las novelas eróticas de Megan Maxwell, en la que hay mucha piel.
¿Sabían a lo que se enfrentaban al salir sus personajes del universo de Megan Maxwel?
Rubén Cortada (R. C.): Yo todavía no soy consciente.
Adriana Torrebejano (A. T.): El éxito mundial de esta señora está ahí. Yo sabía que sus libros son muy eróticos. Sabía dónde me metía.
Sonia, su personaje, es como una 'Cenicienta: no la ven digna de presentarla al príncipe. El príncipe es usted, Rubén, y no busco hacer un guiño a ninguna serie que conozca.
(Ríen) A. T. : Nunca había pensado que era como una Cenicienta, pero es verdad que tiene hermanastras. No obstante, sería una Cenicienta moderna. Una madre soltera muy dueña de su cuerpo, de su vida, de las decisiones que toma. Creo que es una superheroína. Una persona herida, porque le han hecho mucho daño en el amor y no confía en el otro. Me gusta, porque se crea ese personaje para vivir su día a día. Pero llega Can y desestabiliza todo. Es como: igual no éramos tan duras y sí más románticas. Y recupera esa ternura de hace 10 años que ya daba por perdida.
R. C.: A Can se le presenta como un personaje bastante transparente, que está en una etapa de libertad y no quiere compromisos. Pero sí que tiene una presión por parte de la familia, que están intentando obligarle a que asuma la responsabilidad como heredero de la compañía. Y de pronto se encuentra con esta cosa fresca que es Sonia, que le pone un espejo delante y que le dice: no pasa nada por decir las cosas como son, no pasa nada por asumir que hay responsabilidades. Descubre en ella una nueva forma de ver las cosas y atravesar su planeta. Va a intentar estar ahí y a través de ella, saber lo que es el compromiso.
También plantea esta serie hasta qué punto las familias pueden ser un elemento castrante. La de Can lo es, aunque él parezca libre.
R. C.: Sí. Can tiene mucha presión. De hecho, él cree que su único secreto --que acude a un club de intercambios--, está salvaguardado, pero su padre también lo sabe, por lo que lo tienen controlado. Y sí, evidentemente, que te obliguen a ir a esas cenas todos los meses.. Pero, de pronto, aparece esta bomba de energía y se queda fascinado. Y rompe con todo el trabajo que había hecho la familia. Es un río con un cauce muy fuerte. Y le dará igual la familia.
«Cuando tomé la decisión de entrar en el proyecto, fue ‘all in’. Le presté el cuerpo, el alma y la mente a Can»
Sonia tiene una complicada relación con su madre.
A. T.: Totalmente. Ella perdió a su padre, pero elno biológico es un amor y la quiere y la apoya. En cambio, su madre es la típica madre frustrada que no ha llegado a lo que quería en la vida y proyecta sus frustaciones en la hija. Algo que está al orden del día. Por lo que tiene que lidiar con eso. Y es que lo que no les exige a sus hermanas, a ella sí. Entonces hay esa lucha entre madre e hija de: déjame vivir mi vida, porque no es la tuya. Es superimportante esa lucha que tienen. Pero es una relación increíble ya en el libro y en los guiones. Va a ser un viaje tremendo.
En la serie abunda el sexo. Aquí más que nunca habrán contado con un coordinador de intimidad.
A. T.: Es imposible rodar esta serie sin coordinación de intimidad. Porque no es solo un encuentro que tienen los protagonistas. Estamos acostumbrados, en las comedias románticas, a que tengan ese momento del beso y luego el encuentro sexual. Pero es que esta serie va de otra cosa. El sexo está muy presente en nuestros personajes, está muy presente en todos. Además, se habla de los diferentes tipos de sexo que puedes tener a lo largo de tu vida y edades. Hubiera sido imposible.
¿Usted se ha sentido cómodo, Rubén? Nunca nos había deleitado tanto con su privilegiado físico.
R. C.: Cuando tomé la decisión de entrar, fue 'all in'. Le presté el cuerpo, el alma y la mente a Can. Pero creo que estuvimos cómodos, ¿no?
A. T.: Yo mucho, porque se crea un ambiente, una seguridad y no hay duda. Íbamos seguros al set. Y es increíble, porque puedes olvidarte de tu pudor. Estás en el personaje como tienes que estar: actuando. Te da esa libertad. No tienes que pensar en otras cosas.
R.C.: Cuando decidimos hacer esto, estaba todo resuelto. No había conflicto. Si el personaje exige eso, pues se lo damos. En este caso nos gustó mucho que era como la columna vertebral de ambos personajes, porque su punto en común es este. Había toda una liturgia con respecto al sexo. Era como pasar del no, a pasar por encima del tema. Lo pisoteamos y ya está. Si hay que hacerlo, se hace.
«Por primera vez en la vida me pidieron que cogiera peso y que resaltara mis curvas. Eso es muy bonito»
Cuando hacía 'El Príncipe', me dijo que esperaba que su trabajo como actor le ganara la partida a su físico. Y lo ha logrado con las series que ha hecho. ¿Ya no le preocupa que valoren tanto su aspecto?
R- C.: Estoy de vuelta. El físico es un regalo de mis padres y si lo podemos utilizar y darle vida, no vamos a esconderlo. Ahí está para deleite de a quien le guste. (ríe)
Adriana, usted es una mujer curvilínea y en la serie aparece tremendamente sexi. ¡Qué bonito es poder mostrar esas curvas!
A. T.: Es importante este tema porque es una de las cosas que se han adaptado del libro, ya que Sonia es una chica curvy. Entonces, yo he intentado modificar mi cuerpo todo lo que he podido, dentro de mi salud, cogiendo peso. Porque sí que era importante que no se la viera como una chica delgada, sino que mostrara un cuerpo con curvas, con chicha, y que eso fuera poderoso. Y es que las curvas son increíblemente bellas. Entonces era una oportunidad muy chula, porque a las actrices se nos exige una barbaridad estar muy delgadas. Yo no lo soy y siempre se me ha exigido estarlo. Y es muy importante cuando tienes escenas de desnudez. En este caso, lo que más me gustó es que me dijeron: queremos que potencies tu cuerpo. Y por primera vez en la vida me pidieron que cogiera peso y que resaltara mis curvas. Eso fue muy bonito, porque me ha dado más libertad a la hora de desnudarme y no pensar en nada. Y ser real, como somos todas.
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