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Televisión y Mas

"Prefiero comer mierda"

“Prefiero comer mierda”

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Sergi Mas

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Realizaré una lectura no política, tan solo desde el lenguaje y la experiencia de la televisión, de lo que ocurrió recientemente en la edición nocturna del sábado pasado dentro del programa "Malas Lenguas", que presenta Jesús Cintora.

No es la primera vez que Cintora tiene un invitado que decide abandonar el plató por voluntad propia. Le ocurrió a la periodista Marta Gómez Montero, que repitió los parámetros que en su día realizó otro periodista como Ernesto Ekaizer.

El caso de Marta: su gestión tanto del desespero como del desamparo llegó a niveles máximos y televisivamente fue muy desagradable porque entre sollozos manifestaba: “No voy a contestar, Jesús. No me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada. He aguantado mucho tiempo porque tengo que pagar las facturas; he aguantado por mis hijos, pero ya no aguanto más. Y yo, Cintora, prefiero comer mierda”.

Nadie debería llegar a tal extremo emocional y marcharse así de un plató de televisión. En la asignatura de “recoger cable”, Cintora no obtuvo un excelente, es algo palmario, porque de ambos abandonos me llama la atención la extrema frialdad del comunicador soriano mientras los dos anunciaban que se marchaban del estudio, sino sobre todo su nulo interés para intentar reconducir la situación. En el caso de Ekaizer, Cintora resolvió con un impávido “gracias, Ernesto”, sin inmutarse, mientras que en el de Marta, tras unos segundos de pausa y sin mostrar ninguna pena, dijo: “Ha decidido irse Marta Gómez Montero… ella sabrá, ella sabrá, ella sabrá”.

Y me perdonarán, pero si yo estoy presentando un debate y un invitado amenaza con irse, no puedo menos que levantarme de la silla y reclamarle que desista de su intención, intentando evitar que marche alguien a quien el propio presentador ha pedido que participe en el debate. Es evidente que la expresión corporal y la comunicación gestual en casos así resultan muy importantes y dicen mucho de quien dirige el debate, porque al final todo esto se traduce en dos nombres que se llaman empatía y humildad.

La clave de todo es que ambos apuntan y se dirigen a Cintora, el presentador, y no a otro tertuliano, con quien no comulgan. Y esto no le pasa a Iñaki Gabilondo y en la BBC no ocurre. Me pregunto quién será el siguiente. Pues él sabrá, él sabrá, él sabrá.

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