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Estreno este domingo

Eva Martín, de 'La Promesa' a 'Ágata y Lola': "La marquesa está donde le corresponde: en la cárcel"

La actriz catalana protagoniza la nueva serie de Atresplayer, sobre una policía con autismo

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La actriz Eva Martín

La actriz Eva Martín / Alicia Casillas / Atresmedia

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Marisa de Dios

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Dejar una serie diaria de éxito siendo una de las protagonistas en una decisión muy valiente. Es lo que hizo Eva Martín, la gran villana de 'La Promesa'. La actriz que interpretó a la sibilina marquesa de Luján en la exitosa telenovela de La 1 de TVE estrena este domingo 12 de julio su nueva ficción, 'Ágata y Lola', en Atresplayer, un 'cozy crime' en el que da vida a una inspectora de la Policía que hace un efectivo tándem con una compañera autista (Mireia Oriol).

—¿Cómo definiría a su personaje, la Lola del título, una inspectora brillante pero también un poco desastre?

Es difícil definirla porque Lola es mucha Lola. Pero diría que es una mujer impulsiva, enérgica, curiosa, vitalista, empática... y bastante caótica.

—Es una mujer que, si cree que es necesario, se salta el reglamento. ¿Cree que eso es una virtud o un peligro?

Curiosamente, estamos acostumbrados a ver en la ficción que cuando un policía se salta las normas suele hacerlo por interés propio o para hacer algo que está mal. En el caso de Lola se salta el reglamento porque ella es poco ortodoxa, muy intuitiva y confía en que hay caminos más rápidos o más eficaces para resolver un caso. Pero siempre lo hace buscando el bien común, porque cree que así las cosas van a llegar a buen puerto, nunca por intereses personales.

—¿Cree que su humanidad es también su mejor arma como investigadora?

Sin duda. Profesionalmente tiene una carrera brillante, pero lo que realmente la hace especial es su capacidad para mirar a los demás y entenderlos. Precisamente eso es lo que le permite descubrir en Ágata algo especial que el resto no ve.

—¿Le atraen especialmente los personajes imperfectos, como Lola, que se equivocan y saben reconocer sus errores?

Sin duda. Al final la vida es eso. Somos imperfectos por naturaleza. Me gusta que Lola sea capaz de reconocer cuándo se equivoca y que no se tome los errores como algo personal. Esa es una de sus grandes virtudes. Acepta sus propios fallos y también los de los demás. Además, es una mujer muy curiosa, con la niña interior muy despierta, y para poder experimentar y descubrir cosas nuevas tienes que aceptar que a veces te vas a equivocar. Incluso recibe bien las críticas y no se pone a la defensiva ni intenta tapar las partes de ella misma que a ella tampoco le gustan.

—Con su hijo, Mateo, tiene los roles casi intercambiados y es él quien pone orden en la vida de su madre.

Eso ha sido una gozada, además porque trabajar con el niño, André, ha sido maravilloso. Mateo es uno de esos niños que parecen pequeños adultos, superresponsable y organizado. Muchas veces es él quien pone orden en la vida de Lola porque ella, como tantas mujeres de hoy, intenta abarcar demasiadas cosas y no llega a todo. Adora a su hijo, pero el día no le da para más. Él la ayuda mucho a organizarse y, al mismo tiempo, ella le observa muy bien porque Lola tiene una enorme capacidad para ver a los demás y entender qué necesita cada persona.

—La serie adapta la ficción francesa 'Astrid et Raphaëlle'. ¿Le recomendaron verla o prefirió mantenerse al margen?

Cuando hice el 'casting' nos dijeron que no la viéramos para evitar interferencias. Después del rodaje sí he visto algún trocito, pero ya con la serie grabada. Prefiero trabajar desde el guion que tenemos, que está adaptado a nuestra cultura y tiene un tono diferente. Además, tenía total libertad para construir a Lola como yo la entendiese desde nuestro guion. Culturalmente somos muy distintos y esta serie tiene esa cosa un poco más nuestra.

Mireia Oriol y Eva Martín, en 'Ágata y Lola'

Mireia Oriol y Eva Martín, en 'Ágata y Lola' / Jaime Olmedo / Atresmedia

—La serie pone en el centro a una protagonista dentro del espectro autista. ¿Qué responsabilidad sentían al contar esa historia?

Muchísima. Es un tema muy importante y muy actual. Cada vez conocemos más casos de personas que están dentro del espectro y han sido diagnosticadas a una edad más avanzada. Todo el trabajo se ha hecho desde un enorme respeto y con el máximo rigor posible. Mireia [Oriol, que interpreta a Ágata] realizó una investigación muy potente para construir su personaje. Lola descubre en ella una forma distinta de ver el mundo y eso es precisamente lo que le fascina. Aunque socialmente pueda costarle más relacionarse, Lola ve enseguida su brillantez mental y todo lo que puede aportar a las investigaciones.

—¿Cree que la serie puede ayudar a desmontar prejuicios sobre el autismo?

Eso espero. Esa era una de nuestras intenciones desde el principio: mostrar un entorno laboral inclusivo, donde una persona dentro del espectro pueda formar parte de un equipo haciendo valer sus puntos fuertes.

—Hablaba del trabajo de investigación de Mireia. ¿También el resto del elenco recibió asesoramiento sobre el autismo?

Ese trabajo empezó desde la misma concepción del guion. Esa parte no me correspondía a mí, pero sí que hubo todo tipo de investigación e información. Mireia, como era el último eslabón de todo esto, estuvo en contacto con varias fundaciones para resolver todas las dudas que tenía. Por parte de los directores había una intención muy clara de tratar esta realidad sin prejuicios, sin paternalismo e incluso incorporando el humor cuando surge de manera natural. Hay situaciones muy divertidas por el contraste entre Ágata y Lola, porque una necesita el orden y la rigidez de las normas para sentirse segura, mientras que la otra vive rompiéndolas constantemente.

—La serie está rodada en Vigo. ¿Qué aporta la ciudad a la historia?

La ciudad está muy presente. Esta versión, a diferencia de la francesa, tiene el carácter español, más expresivo en lo emocional, pero sobre todo tiene carácter gallego. Vigo no es solo el lugar donde hemos rodado, sino que la ciudad está muy presente, y todo su entorno. Hay muchísimos actores gallegos y el espectador va a descubrir no solo la ciudad, sino también entornos naturales que son una maravilla, como bosques, playas, acantilados... La comisaría es la de Vigo y eso está muy presente durante toda la historia.

—¿Cree que el norte le aporta un tono especial al género policiaco?

Sí. Además, este invierno fue especialmente lluvioso y ha sido un reto. Hay algún capítulo en el que ese tiempo lluvioso y más hostil juega muy a favor de la historia. También hubo días de sol espectaculares al principio y pensábamos que casi no parecería Vigo, pero luego volvió la lluvia durante meses.

Eva Martín, en una foto promocional de 'Ágata y Lola'

Eva Martín, en una foto promocional de 'Ágata y Lola' / Atresmedia

—¿Piensa que el público empatizará más con Lola que con la marquesa de 'La Promesa'?

Eso espero (ríe). La marquesa ha sido muy odiada, pero sorprendentemente también recibo muchas muestras de cariño en la calle por ese personaje. Es una villana insoportable, que reúne todo lo peor junto, pero a la vez ha despertado mucho afecto entre el público. Lola está en el extremo opuesto: es generosa y empática y cercana desde el primer momento.

—Por la calle también le preguntarán mucho si la marquesa volverá algún día a 'La Promesa'.

Todo el rato (ríe). Pero ahora mismo está en la cárcel.

—De la cárcel se puede salir, porque otros actores cuyos personajes murieron seguro que no volverán...

Eso es verdad. Pero de la cárcel se sale... si te has portado bien. Y creo que la marquesa precisamente no se ha portado nada bien. De momento está donde le corresponde estar, eso es lo que puedo decir.

Eva Martín, en 'Ágata y Lola'

Eva Martín, en 'Ágata y Lola' / Atresmedia / Jaime Olmedo

—¿Qué ha significado 'La Promesa' para usted?

Ha sido muy importante porque una serie diaria la ve muchísima gente. Es un altavoz grande si funciona como lo ha hecho 'La Promesa', que ha ido bien no solo en España, sino en más países. Así que me ha dado más visibilidad que otros personajes que he hecho a lo largo de toda mi carrera.

—Fue usted quien decidió dejar la serie.

Sí. Cuando protagonizas una serie diaria el ritmo de trabajo es muy intenso, supone estar muy concentrado en ese trabajo y es imposible compatibilizarlo con otros proyectos. Llegó un momento que sentí que necesitaba descansar, recuperar el contacto con mi vida personal y poder hacer otros personajes.

—Usted es de Girona, aunque se mudó a Valladolid con 12 años. ¿Le gustaría trabajar en catalán?

Sí, i tant! Me encantaría. De hecho, cuando hice el 'casting' de 'Merlí: Sapere Aude' se sorprendieron al descubrir que era catalana porque prácticamente no tengo acento y no había trabajado nunca en Catalunya. Aquella fue una experiencia maravillosa y estaría encantada de volver a trabajar en catalán. Además, sigo yendo muy a menudo a Catalunya porque tengo ahí a mucha familia.

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