Serie de época
Carlos de Austria, actor de 'La Promesa': "Ricardo va a saber enfrentarse de manera muy honesta a las adversidades"
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Carlos de Austria, actor de 'La Promesa' / Cristina de Pedro

En 'La Promesa', la telenovela de las tardes de La 1 de TVE, acaban de vivir una nueva desgracia: la muerte de Santos, el hijo de don Ricardo Pellicer. Carlos de Austria, el actor que interpreta al desconsolado padre, explica cómo afronta esta oscura etapa de su personaje. Él tiene mucha experiencia en series diarias, ya que antes había trabajado en 'El secreto de Puente Viejo' y 'Acacias, 38'.
--Su personaje se enfrenta ahora al peor momento de su vida: la muerte de su hijo. No puede haber un golpe más duro para Ricardo.
Afortunadamente, yo no he sentido algo así, lo que puede sentir una persona cuando pierde a un hijo o a una hija, pero debe de ser una de las cosas emocionalmente más destructivas que existen. Cuando me dijeron que esto es lo que iba a pasar, necesité entrar en lugares en los que Ricardo siente que se le desgarra el pecho. Tiene que ser casi dolor físico. Nadie debería pasar por algo así, y yo quería reflejarlo y hacer honor también a la gente que ha atravesado ese trance.
--¿Logrará recuperarse?
Sí, al final la vida sigue y el personaje también tiene que transmitir eso. Es un canto de esperanza: el mundo continúa, la vida sigue y sigue habiendo alegría. Evidentemente, Ricardo va a llevar siempre esa espina clavada en el alma, pero hay que vivir. Vivir es también la mejor forma de honrar y querer a esa persona que se fue.
--¿Cree que, a partir de ahora, Ricardo ya no va a ser el mismo?
Ricardo ha perdido su razón de vivir. Lo ha hecho todo por su hijo. Renunció al amor con Pía, al trabajo, lo encubrió… Todo lo ha hecho por él y siempre lo ha tenido presente. Ahora que Santos ya no está, Ricardo lo ha perdido todo. Evidentemente se va a notar un cambio grande en el personaje. Ahora no tiene nada que perder.
--¿Eso supone que hay alguna posibilidad de volver con Pía?
Eso ya solo lo sabe el destino (ríe). Ahora mismo creo que Ricardo está en otra cosa. No hay cabida para nada más porque lo que le ocurre es tan grande, tan inabarcable, que no tiene hueco para otra cosa.
--Ahora estamos viendo que Ricardo paga su frustración con Vera y la culpa de lo ocurrido. ¿Cree que podrá recapacitar o está demasiado cegado por el dolor?
Imagino que con el tiempo acabará entendiendo las cosas, pero necesita atravesar su proceso. El duelo tiene varias fases: la ira, la negación, la aceptación… Y ahora mismo necesita estar enfadado. Culpa a Vera porque, para él, es la causa de todo. Vera, el duque o cualquiera que no se puso en medio de esa bala. Ahora mismo todos son culpables y él encuentra ahí una salida a su frustración.
--Hubo un momento en el que usted dejó la serie y después volvió. ¿Los fans de Ricardo pueden estar tranquilos? ¿Hay personaje para rato?
Sí, de momento pueden estar tranquilos. Aquello fue una decisión muy acertada de guion para desatascar al personaje. Creo que también fue una muestra del cariño que le tienen a Ricardo y de respeto hacia los fans: que volviera con cosas que contar. El personaje había llegado a un punto muerto. No iba ni para adelante ni para atrás ni con su hijo, ni con Pía... Cuando un personaje no tiene mucho que contar, es mejor sacarlo, darle aire, que le pasen cosas y que después vuelva con fuerza.
--Fue entonces una decisión que le plantearon, no fue usted el que propuso dejar la serie.
Claro. Ahí hay gente que lleva haciendo su trabajo muy bien desde hace muchísimo tiempo, que han estado en grandes títulos y saben perfectamente cómo se hace este oficio. Cuando me lo plantearon yo no me quería ir ni tengo ahora mismo ningún pensamiento de ese tipo. Estoy encantado en la serie. Pero Josep [Cister, el creador] me lo planteó y yo le dije que perfecto, que lo que él decidiera. Visto lo visto, creo que fue una decisión acertadísima, como suelen ser las decisiones de alguien que lleva tanto tiempo en esto y sabe perfectamente qué hay que dejar y qué hay que quitar.

Carlos de Austria, en 'La Promesa' / RTVE
--En 'La Promesa' es habitual que salgan personajes, y algunos de ellos vuelvan pero otros no. Como actor, ¿eso se vive con ansiedad? Porque una serie diaria también da cierta estabilidad.
Si te dedicas a esto, no busques estabilidad. Este oficio no va de eso. Pero una serie diaria es de las pocas cosas que te ofrece algo de estabilidad estabilidad. Nuestro trabajo suele ir por proyectos y vivimos en la incertidumbre constante, estando siempre pendientes de lo que va saliendo. Por eso, cuando aparece un personaje fijo en una serie diaria, con continuidad, es muy bonito. Además, no sabes qué le va a pasar dentro de unos meses, y eso también es estupendo.
--¿Va descubriendo el destino del personaje poco a poco y sorprendiéndose con él cuando le llegan los guiones?
Claro. Cuando llegan los guiones, es muy divertido las conversaciones que se generan en los pasillos, en los coches de producción, entre los compañeros. Yo no sé por dónde irá Ricardo hasta que nos mandan los siguientes bloques. Vas viendo cómo va evolucionando el personaje, cambiando el arco, que está muy vivo. En una película o en una obra de teatro sabes qué ocurre de principio a fin; aquí no. Y es bonito porque guion también se encarga de beber de lo que tú das. A veces empiezan a escribir determinados comportamientos que tú has expresado al interpretar, copian gestos... Se produce una retroalimentación y hay una interacción entre guion, dirección, actores y todos los departamentos.
--¿Y usted ha propuesto algo concreto para Ricardo? ¿Algún rasgo físico, algún gesto?
No sé decirte algo físico concreto. Me dejé llevar bastante por lo que proponía el personaje desde el principio. Sí tengo algunos trucos propios para generar tensiones, algún objeto que llevo que es un poco una manía, pero son cosas mías. Se pregunta, se propone y, si no hay problema, se incorporan. En cuanto a fisicidad o actitud, encontramos muy rápido un equilibrio.
--¿Ese objeto se puede contar?
No, me lo guardo. Es una cosita mía. Se ve en la serie, pero prefiero guardármelo.
--¿Qué ha supuesto para usted Ricardo? Venía de interpretar a bastantes villanos.
Ese es precisamente el quid del personaje y lo que quería mostrar también en televisión. Yo siempre había hecho muchos personajes buenos o graciosos en teatro, sobre todo en teatro clásico. Pero cuando me llegó el primer proyecto grande en televisión, 'El secreto de Puente Viejo', me dieron un personaje perverso, malvado, de grandes pausas y levantamientos de cejas, de mirar muy fuerte, como digo yo. Me lo pasé muy bien, pero era malvado. Luego vino otro malvado, y otro. Yo encantado de ser el malo de España, pero de pronto aparece Ricardo, que es un personaje bueno, justo. Al principio es bastante rígido y estricto, pero luego se va ablandando y va mostrando su humanidad. Me permite entrar en emociones y sentimientos que no había mostrado tanto en televisión, incluso ser gracioso. Me ha encantado encontrarme con Ricardo.
--No es la primera vez que hace época, ya que estuvo en 'El secreto de Puente Viejo' y 'Acacias, 38'. ¿Le gusta investigar cuando le toca una serie ambientada en otra etapa?
Sí, muchísimo. Soy de investigación exhaustiva, de la vieja escuela. Me gusta empaparme de todo: qué se leía, qué música se escuchaba, qué cuadros se pintaron, qué movimientos políticos había, qué revoluciones... No puedo ir solo con la imaginación, necesito ubicarme en ese sitio. Si tengo que interpretar a alguien en 1917 en España, necesito saber qué pasaba en el país y en el mundo, cómo llegaban las noticias, si funcionaba el telégrafo, si había teléfono, cómo era un pueblo de la sierra de Córdoba… Tengo que meterme mucho ahí.
--Vamos, que repasa la historia de España.
Por supuestísimo. Soy muy curioso y para mí es una de las fases más entretenidas de preparar un personaje.
--¿Qué le dice la gente por la calle de Ricardo?
La gente es muy cariñosa con este personaje. Me dan consejos de amor sobre lo que le tengo que decir a Pía… Con otros personajes era distinto. Cuando hacía de Cristóbal Garrigues en 'El secreto de Puente Viejo', la gente tenía miedo de acercarse. También hay gente que está fatal de la cabeza y te manda amenazas por redes, pero suelen ser casos anecdóticos. En general, la gente es muy amable.
--¿Qué pueden esperar los fans de Ricardo en 'La Promesa'?
Pueden esperar un canto a la esperanza. Ricardo es un personaje que va a saber enfrentarse de una manera muy honesta a lo que le pasa. Puede dar pistas de cómo afrontar lo puñetera que es la vida, que siempre encuentra la forma de ponértelo difícil. Creo que Ricardo puede ser un modelo de cómo hay que enfrentarse a lo que el mundo te hace pasar, a las adversidades de la vida, desde las más pequeñas a las más duras, como lo que le está pasando ahora.
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