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Serie de época

Ibrahim Al Shami, actor de 'La Promesa': "La trama de la ceguera me toca muy de cerca y me afectó bastante"

"Que Catalina volviera a la serie y todo se tensara más sería una bomba", afirma el intérprete que da vida a Adriano en la ficción de TVE

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El actor Ibrahim Al Shami

El actor Ibrahim Al Shami / Carlos Villarejo

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Marisa de Dios

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En 'La Promesa', la serie diaria de La 1 de TVE, no es extraño que, cada cierto tiempo, haya movimiento en su reparto. Lo sabe bien el actor sevillano Ibrahim Al Shami, de raíces sirias, que da vida a Adriano. El intérprete volvió ya hace un tiempo, por segunda vez, a la telenovela y su personaje ha pasado a integrarse a la planta noble. Eso sí, se ha enfrentado a unos cuantos reveses, como la huida de la madre de sus hijos y, ahora, la ceguera.

—Los personajes en las series diarias pueden evolucionar, pero el cambio de Adriano ha sido radical desde que llegó a 'La Promesa'.

Totalmente. Yo siempre digo que en las series diarias las tramas suelen avanzar más lentamente y, para el intérprete a veces es como un bálsamo. Pero en mi caso he tenido muchísima suerte porque los giros de guion siempre han estado ahí, tanto para lo bueno como para lo malo. Y eso le da muchos colores al personaje y también mucha energía a ti como actor. Los cambios son muy bonitos de interpretar.

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa'

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa' / RTVE

—Porque Adriano empezó siendo un hombre del campo y ahora ya está instalado en el palacio. En aquella época los cambios de clase social no eran tan habituales como en 'La Promesa'.

Sí, sí… En 'La Promesa' regalan títulos como pipas (ríe).

—Y ahora está la atracción con Martina, que no se ha apagado. ¿Va a dar mucho juego esa trama?

Sí, muchísimo. Es una de las grandes tramas del personaje: ese tira y afloja constante, el acercarse y alejarse que genera mucha expectación. Dentro de ese casi triángulo amoroso que se ha creado pasan cosas muy interesantes y creo que el público lo va a disfrutar mucho.

—Porque Adriano también se siente culpable por lo que siente hacia ella, sobre todo por don Jacobo.

Hay un cúmulo de cosas. La culpabilidad es uno de los motores que suelen mover muy bien 'La Promesa'. Pero es que hay muchos elementos ahí: los hijos con una persona que se supone que le abandonó, el sentirse totalmente solo y que no tiene a nadie a quien agarrarse, aparece este nuevo amor que además es su prima y está comprometida con una persona con la que él empieza a tener cierta amistad... Todo eso genera un cóctel muy potente. Son relaciones muy cruzadas y muy complejas, y eso es lo bonito de los guiones de la serie.

—¿Existe la posibilidad de que Catalina, su mujer, vuelva y lo complique todavía más?

Yo no sé si va a pasar o no, porque eso lo escriben los guionistas, pero como actor me parece una baza muy interesante de jugar. Que volviera Catalina y todo se tensara y se liara todavía más sería una bomba. Creo que al público le rompería la cabeza. A mí me gustaría. Todo lo que sea melodrama es súper interesante.

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa'

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa' / RTVE

—A pesar de todo lo que le ocurre a Adriano, incluso con la trama de la ceguera, nunca ha perdido el humor.

Sí. Y esa trama de la ceguera me toca muy de cerca. Cuando me la propusieron me afectó bastante emocionalmente. Muchas veces, cuando estás pasando situaciones muy críticas, especialmente relacionadas con la salud, el humor siempre viene muy bien. Aparte de que venga en el guion, como intérprete me gusta darle esa frescura. Al final la vida es eso, no siempre estás triste cuando pasan cosas malas, ni feliz cuando todo va bien.

—¿Vivió un problema de salud parecido al de Adriano?

Sí. Cuando regresé a 'La Promesa', en diciembre de 2024, sufrí un problema neurológico del que nunca se supo. Los ojos se me iban y, a nivel clínico, no se sabía por dónde iba a salir todo esto. Y después resulta que sale en el guion. Por eso esta trama de la ceguera me toca tan de cerca y me la he tomado muy en serio.

—¿Cómo está ahora?

Gracias a Dios estoy perfectamente.

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa'

Ibrahim Al Shami, en 'La Promesa' / RTVE

—Después de haber vivido esa experiencia traumática, dice que se tomó la trama de la ceguera muy en serio. ¿Cómo la preparó?

La trama me llegó cuatro meses antes de que empezáramos a rodarla. Yo trabajo con mi 'coach' personal, Jorge Elorza, todos los personajes que he estado haciendo hasta hoy, y este empezamos a componerlo desde lo físico porque no quería despertar ese pequeño trauma. Decidimos construirlo desde el cuerpo. Estudiamos diferentes tipos de personas invidentes, cómo movían los ojos, cómo caminaban... Fueron cuatro meses muy chulos. Luego, el último, terminé de pulirlo con las 'coaches' de la serie, con Charo y Amanda, y con Miguel Conde, el director. Además, agradezco mucho la libertad que me dieron para crear al personaje porque eso significa que confían en ti. No me decían si tenía que hacerlo así o asá, que eso al final coarta al actor.

—¿Así que le dejan aportar mucho a su personaje?

Sí. Desde que entré en la serie nunca me han puesto barreras. Evidentemente siempre vas con cuidado y preguntas cosas, pero otras no porque nadie conoce mejor que tú al personaje. Luego los directores y directoras te van guiando, pero hay mucha confianza. Y eso es fundamental.

—¿Tuvo curiosidad por indagar más en la época en la que se ambienta 'La Promesa', o preguntarle a familiares al respecto?

Como tenía la experiencia de 'El secreto de Puente Viejo', ya conocía la época. Allí tenía un acento mucho más neutro, mientras que aquí he tirado más de referencias familiares: de mis abuelos, de gente criada en el campo, que tienen una forma de ser, un cuerpo, una voz y unos dejes de expresión. Y luego el personaje ha ido evolucionando hacia un punto más elegante y más medido al entrar en el palacio.

—¿Se aprende más como actor haciendo una diaria?

Sin ninguna duda. Cuando llegué a Madrid con 22 añitos y empecé en 'Puente Viejo' hacíamos 12 secuencias al día, unas 60 páginas diarias, una barbaridad, y no te queda otra que cogerle el ritmo. Sobre todo se coge mucho músculo con la memoria. O te aprietas las tuercas o te quedas donde tú estés cómodo. Yo prefiero lo primero, que es la mejor manera para un actor de fomentar la intuición y la rapidez a la hora de solucionar las situaciones que surjan, de ser resolutivo. Así que creo que las series diarias son la mejor escuela para trabajar frente una cámara, porque te ponen rápido en tu sitio.

—Sus compañeras María Castro y Marta Costa reivindicaron, con humor, las series diarias en los Premios Feroz. ¿Cree que todavía se consideran menores?

Sí, aunque ya no hay tanto clasismo como antes. Creo que ellas lo hicieron muy bien porque el humor hace que el mensaje llegue mejor. Siempre hay esa cosa división entre la televisión y el cine, pero al fin y al cabo trabajas para una cámara y, aunque cada trabajo tiene su código, es tan respetable una cosa como la otra.

—Aparte de actor, tiene otras facetas artísticas, como la pintura. ¿Le viene de familia?

En mi familia hay mucho artesano. Vienen del campo, pero tanto a mi madre como a mi tía les gusta mucho la pintura y yo lo mamé desde pequeño. Y luego me enteré, cuando mi abuela falleció, de que ella también tenía una vena artística y cierta pasión por la interpretación que nunca llegó a desarrollar. Parece que algo de eso he heredado.

—En 'La Promesa' le dejan lucir su acento andaluz. ¿Lo celebra?

Sí, me gusta mucho. Aunque curiosamente me siento más relajado interpretando con acento neutro que con el mío.

—Pensaba que sería al revés.

Parece raro, pero es así. Siempre he tenido tanto control con el acento neutro y me ha alejado tanto de mí que me ha ayudado a entrar en los personajes. Cuando hablo en andaluz siento que estoy más cerca de mí mismo y me siento un poco incómodo. Al mismo tiempo me encanta, porque hay una verdad distinta ahí. Me conecta con mi tierra y con mi gente. Además, me fascinan los acentos y como tengo facilidad para la imitación, disfruto muchísimo trabajándolos.

—En una serie como 'La Promesa' suele haber bastante movilidad con los actores. ¿Los fans pueden estar tranquilos con Adriano?

Sí. Hay trama para rato.

—¿Qué pueden esperar entonces los seguidores del personaje?

Se vienen cosas fuertes, no malas, sino intensas. De esas que hacen pensar: “Vamos a ver cómo termina esto”. No puedo contar mucho más porque cualquier pista dispara las teorías (ríe).

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