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Televisión y Mas

Eurovisión: pocas luces y muchas sombras

TVyMas. Eurovisión: pocas luces y muchas sombras.

TVyMas. Eurovisión: pocas luces y muchas sombras. / EFE / EPA / HANNIBAL HANSCHKE / VÍDEO: EL PERIÓDICO

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Sergi Mas

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No va ser fácil dar una opinión del Festival basada solo en la televisión y sin pasar por la política. 

Para empezar, se me hizo muy raro verlo a través de YouTube, aunque mi ordenador estuvo conectado a la televisión del comedor y la pantalla fuese la de siempre. La grandilocuencia del escenario fue espectacular; el 'show', de muy alto nivel, en el que eché en falta las voces de Tony Aguilar y Julia Varela. Su ausencia genera una sensación de lejanía. El festival es el de siempre, pero ahora ya sólo falta que la música sea en directo. Digo yo que al tratarse de un festival de canciones sería lo propio. 

La pareja de presentadores estuvo formada por Victoria Swarovski y Michael Ostrowski, que reunían menos química entre ellos que la que puede generar ver a Donald Trump cantando en un karaoke. Especialmente él, al que dar la cara en un 'show' de tal magnitud le vino tres tallas grandes.

El nivel musical de las canciones me pareció decepcionante. Llevan unos cuantos años algunos países otorgando una prioridad desmesurada a la puesta en escena y a la estética final de cada tema muy por encima de la canción en sí. Una absurda obsesión sin base alguna de ser diferente a los demás y de ofrecer estéticas rompedoras que pretenden llamar una atención que las siete notas musicales no alcanzan.

Para mí se trata de un error descomunal. Todo es importante y todo suma, sin duda; pero lo que queda en la memoria de los telespectadores, para quienes va dirigido el festival, es si la canción es pegadiza y engancha a la primera, o por el contrario pasa desapercibida, porque la próxima vez que pueda escucharse será sí o sí a través de plataformas, de la radio, incluso de YouTube, pero siempre con el audio por encima de las imágenes. 

Eurovisión pierde fuerza. Además, la televisión ganadora, Bulgaria, dudó de su capacidad organizativa y económica para el próximo año y los presentadores animaron a los países ausentes con una frase generada desde la ansiedad y la súplica: “Confiamos en que volváis a participar”.

Nos reiremos cuando Moroccanoil, principal sponsor del festival y de origen israelí, deje de aportar dinero y observaremos a la organización de dónde saca el alpiste, o se acabe muriendo como la OTI. 

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