Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Música

La respuesta de Alaska sobre Eurovisión provoca todo tipo de comentarios en redes: "Yo es que estoy en contra de todos los boicots"

Varias organizaciones denuncian el uso del festival como una herramienta política

RTVE confirma el Benidorm Fest 2027 y destaca el "gran salto cualitativo" de esta edición: "Abre un camino propio"

Alaska en la entrega de los Premios Mujerhoy 2024.

Alaska en la entrega de los Premios Mujerhoy 2024. / Raúl Terrel / Europa Press

Goundo Sakho

Goundo Sakho

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La decisión de España de no participar en el Festival de Eurovisión 2026 ha generado mucha controversia, dado que forma parte de una estrategia de presión conjunta contra la negativa de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de excluir a Israel del certamen por la situación en Gaza (Palestina). Miles de artistas se han pronunciado a favor de esta decisión. No obstante, la cantante Alaska, en una reciente entrevista para la Cadena SER, ha afirmado no estar de acuerdo: "Para mí es un festival de música. Lo será siempre. Yo lo lamento como fan que disfruta con un festival de música".

"Yo no entiendo el boicot"

El 4 de diciembre de 2025, Radio Televisión Española (RTVE) anunció su retirada de Eurovisión después de que la UER confirmara la participación de Israel en el festival. No solo anunció que no enviaría a un representante, sino que tampoco emitiría la final ni las semifinales del concurso, que se celebrarán en Viena (Austria) el próximo 16 de mayo, rompiendo así con una larga tradición que se remonta a 1961.

Durante la entrevista con la SER, el periodista Daniel de la Fuente ha preguntado a Alaska sobre su postura, a lo que ha respondido: "Yo es que estoy en contra de todos los boicots... Me da igual los que sean. Y contra quién y con qué sean. Aunque esté yo súper a favor de lo que tú estás argumentando, yo no entiendo el boicot. Me parece una forma de exclusión", justificando que, para ella, no es más que un festival. "Si ustedes quieren hacer un festival de las Naciones Unidas musicales, háganlo, pero para mí es un festival de música".

Acto seguido, ha salido en defensa de la continuación del Benidorm Fest: "Estaría muy bien, porque podríamos tener un festival al margen de todo". "Me encantaría que siguiera existiendo. En su razón de ser, era elegir un representante para Eurovisión. Pero bueno, podría funcionar de forma independiente", ha razonado.

Las tensiones entre la UER y RTVE

España, junto a otros siete países (Países Bajos, Irlanda, Eslovenia, Islandia, Montenegro, Turquía y Argelia), solicitó por escrito una votación secreta en la Asamblea General sobre la exclusión de Israel de Eurovisión, pero la presidenta de la UER, Delphine Ernotte Cunci, negó la votación, alegando que "esta decisión acrecentaba la desconfianza de RTVE en la organización del festival y confirmaba las presiones políticas en torno al mismo".

Previamente, en mayo de 2025, RTVE se encargó de enviar una carta a la UER para solicitar la apertura del debate sobre la situación. Y tras las negativas, en septiembre, amenazó directamente con su retirada, algo a lo que el presidente de España, Pedro Sánchez, no se opuso: "Nadie se llevó las manos a la cabeza cuando se inició la invasión de Rusia y se le exigió la salida de competiciones internacionales y no participar en Eurovisión; tampoco, por tanto, debería hacerlo Israel. No podemos permitirnos dobles estándares en la cultura".

Del mismo modo, el presidente de RTVE, José Pablo López, expuso en un mensaje en X que lo sucedido en la asamblea de la UER confirmaba que "Eurovisión no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado".

Una guerra cultural

La postura de Alaska contrasta con la de aquellos, como Nebulossa, que defienden la retirada de España como un gesto ético frente a la normalización de la participación de Israel en un escenario tan masivo y mediático como lo es Eurovisión.

Desde varias organizaciones, como el Comité Nacional Palestino de BDS, se ha denunciado que el certamen ha sido utilizado constantemente como una herramienta de 'soft power' político, algo que explicaría la presión sobre la UER para excluir ciertos países del concurso.

No obstante, la respuesta de Alaska ha vuelto a abrir el debate sobre los límites entre la cultura y la política, en un contexto, en que tanto las expresiones artísticas como las tradiciones, los valores y símbolos están siendo usados para legitimar el poder, influir en la opinión pública y confirmar las identidades colectivas.