Comedia picante
Malena Alterio: "'Cochinas' no es una apología del porno, sino el detonante para que unas mujeres investiguen sobre su sexualidad"
La actriz protagoniza la nueva serie española de Amazon Prime Video
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Malena Alterio / Prime Video

Malena Alterio es una de las actrices de comedia con más solera de España. Títulos como 'La que se avecina', 'En fin', 'Vergüenza', 'Señoras del (H)AMPA' o 'Mala persona' así lo atestiguan, aunque la película que le valió el Goya, 'Que nadie duerma', incorpora también tintes dramáticos. Ahora sigue explotando el género en la nueva serie de Amazon Prime Video 'Cochinas', ambientada en 1998, donde rompe tabús en torno al sexo.
--Su personaje, Nines, empieza siendo una mujer muy conservadora, pero los problemas económicos la llevan a reinventarse y a transformar el videoclub familiar, especializándolo en lo que más negocio da: las películas porno. ¿Qué es lo que más le interesó de un personaje así?
El personaje era un caramelo, en el sentido de que tiene que luchar contra su ideología, contra sus convicciones y contra su historia personal para sacar adelante a su familia. Y hay ahí una especie de serendipia extraña en la que de repente descubre cosas que ni ella misma sabía que existían. Me encantaba la fantasía de Nines, esa cosa de que la radio le habla, de que ve cosas que luego no son… Y luego está la historia en sí. Además de ser divertida y entretenida, tiene un mensaje muy bonito. Es una historia de mujeres y también una forma de revisar dónde estábamos en 1998 o 1999 y dónde estamos ahora; cómo hemos evolucionado y cómo ha cambiado el mundo en todos estos años.
—Dice que es una historia de mujeres porque Nines encontrará un filón en las féminas del barrio, que vivirán su propio empoderamiento a través del sexo.
Sí, pero hay que contextualizar que esto transcurre en el Valladolid del 98 o del 99. Es una época en la que durante muchos años —y diría que todavía hoy también— se nos ha inculcado que la mujer tiene que ser ama de casa y cuidar de la familia. Y, en relación al sexo, era algo pensado para complacer al hombre. De repente, estas películas pornográficas que aparecen en el barrio despiertan en esas mujeres una curiosidad, y ya el simple hecho de hablar de sexualidad les abre un mundo y empiezan a tomar posición, a probar y explorar.
—¿Cree que todavía tenemos muchos tabús con el tema del sexo?
No sé si es que hay tabú. A mí lo que me preocupa, y por eso todos los que hemos participado en 'Cochinas' queremos que quede muy claro, es que no es una apología de la pornografía en absoluto. Sino el detonante que permite que estas mujeres, en ese año 98, descubran otro mundo o empiecen a investigar acerca de su sexualidad. Pero ahora el tema es otro: lo alarmante es que los chavales y los niños tienen acceso a la pornografía. Hay una serie maravillosa de Leticia Dolera, 'Pubertad', y ahí se ve muy bien. Creo que, en una cabeza que todavía no está formada, o si no se acompaña bien esa formación, los niños quedan un poco indefensos. Y la educación que reciben a partir de esas imágenes, que muchas veces son violentas, puede ser peligrosa. Entonces, no sé si es que hay tabú o una información demasiado explícita.

Malena Alterio, Celia Morán y Álvaro Mel, en 'Cochinas' / UNAI MATEO / PRIME VIDEO
—En la serie hay unas cuantas escenas de desnudos. ¿Le incomodan esas secuencias?
No es fácil, pero pienso que para este proyecto en concreto era necesario. La serie habla también de eso: de cómo nos venden cuerpos perfectos e ideales que en realidad no existen. Por lo general, esos cuerpos que vemos en pantalla no son reales. Mostrar la belleza de un cuerpo real, con sus imperfecciones, era importante. Por eso me presté a hacer este proyecto así. Creo que no es gratuito y que está hecho con cuidado. A veces me cuesta más hacer otro tipo de escenas que esas en concreto.
—¿Cuáles?
Hay exposiciones emocionales, de intensidad, en las que vas vestida, pero aun así sientes que estás mostrando tu alma, tu corazón, tus sentimientos. Aunque no sean tuyos, sino del personaje, eres tú quien los encarna. Y luego te vas a casa con una sensación extraña, como de haberte vaciado, de haberte mostrado demasiado, y eso da pudor. Así que no solo las escenas de desnudos son comprometidas, también hay otras que te exponen y son difíciles de hacer.
—¿Es también 'Cochinas' un homenaje al cine? Hay muchas referencias a películas de la época.
Sí, el cine está muy presente. Imagínate: estamos en un videoclub. Mi marido en la serie es un gran cinéfilo, así que todo eso forma parte de la historia. De hecho, todos los arranques de los capítulos son parodias de películas que tuvieron mucho éxito en los 90.

Malena Alterio, en 'Cochinas' / UNAI MATEO / PRIME VIDEO
—¿La serie le ha recordado la época en la que iba al videoclub a coger películas?
Claro. Es muy bonito ver en la serie cómo había que rebobinar las películas, que tenías tres días… En el videoclub de mi barrio sí que había un cuartito al fondo con una cortinilla, donde estaban las películas guarrillas, y la gente se las ingeniaba para que no se notara demasiado. Te da nostalgia cómo veíamos antes el cine. Siento que había más tiempo. Ahora todo va demasiado deprisa.
—Habrá una generación que vea la serie y no sepa lo que es ir al videoclub.
Seguro. Aunque yo intento advertir que no es una serie familiar en absoluto. Los jóvenes que la vean, espero que sean mayores de edad. Pero claro, toda esa generación que viene detrás no ha vivido nada de eso. Igual que no han vivido el teléfono fijo o tantas otras cosas. Eso te hace ver que una ya va teniendo una edad.
—¿Qué cree que es lo que puede sorprender más al espectador viendo esta serie?
Yo creo que es una propuesta arriesgada, en el sentido de que sorprende. Con mucho sentido del humor, y creo que de una manera delicada e interesante, muestra cuerpos, hace parodia del cine pornográfico… Pero creo que está tratado de una forma bastante amable, entre comillas. En conjunto, la propuesta general sí que puede sorprender.

Malena Alterio, en 'Cochinas' / UNAI MATEO / PRIME VIDEO
—Hace unos años ganó el Goya. ¿Ha cambiado su carrera de alguna forma?
No especialmente. Afortunadamente, ese superregalo que me hicieron mis compañeros académicos —y tantos otros, porque fue un año en el que recibí muchos premios por 'Que nadie duerma'— me llegó en un momento en el que yo ya venía trabajando desde hacía muchos años. Afortunadamente, he tenido continuidad en este oficio tan inestable. Entre cine, teatro y televisión, no he parado, así que no me puedo quejar. El cariño del Goya y de todos esos premios fue precioso, me sentí muy valorada y muy querida, pero la continuidad sigue más o menos igual. Es verdad que quizá ahora me ubican en otro tipo de roles, pero sigo con una dinámica parecida.
—¿Cree que 'Cochinas' es una serie que va a provocar?
No lo sé. Yo creo que va a llamar la atención y que va a sorprender. Pero luego, si se analiza con calma, tampoco es tanto como puede parecer. Lo que pasa es que tiene momentos sorpresivos, y eso está bien. Cuando todo es excesivamente correcto, hacer algo diferente, que no provoque por provocar sino que sorprenda, que llame la atención pero con un motivo, y no de forma gratuita, creo que está bien.
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