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Adaptación de Carmen Mola

Nerea Barros: "Si estoy rodando y a alguien le pasa algo sale mi vena de enfermera"

La actriz protagoniza en Atresplayer y Disney+ la serie 'La Nena', la tercera temporada de 'La novia gitana'

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Nerea Barros, protagonista de 'La Nena'

Nerea Barros, protagonista de 'La Nena' / Atresmedia

Marisa de Dios

Marisa de Dios

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A Nerea Barros le dijeron una vez que tiene cien viejas detrás de su mirada. Es una característica de la que sacan mucho partido en 'La Nena', la tercera parte de 'La novia gitana', que estrenan este domingo 12 de abril Atresplayer y Disney+. La ganadora del Goya a mejor actriz revelación por 'La isla mínima' vuelve a meterse en la piel de la sufrida inspectora Elena Blanco en esta traslación a la pantalla que hace Paco Cabezas ('Miércoles', 'Penny Dreadful') de las novelas de Carmen Mola.

--Su personaje, Elena, siempre ha vivido atormentada por el drama de su hijo. ¿Pero no cree que en esta tercera temporada está en su peor momento?

Elena va cuesta abajo desde el principio, pero en esta temporada termina en un lugar de liberación, con luz. En las dos primeras arrastra un dolor incontable, infinito, y cualquier mujer que ha sido madre sabe lo que significa. Lo interesante de cómo está construida es que para poder trabajar y seguir adelante se convierte en una mujer fría, muy instalada en la cabeza, en el pensamiento, en la investigación, en esa parte calculadora, porque no se puede permitir entrar en la emoción. Y cuando, sin querer, entra en ese lugar porque no le queda otra, se convierte en alguien capaz de todo, incluso de matar. En la segunda temporada le pasa algo tan fuerte que pierde el motivo por el que vivir, pierde la razón para seguir adelante. Así arranca esta tercera: desde el vacío, desde la ausencia, desde el silencio, desde un lugar donde ya no hay nada que sostener. Empieza muerta y luego revive. Para mí fue muy interesante construirla desde ahí, porque Paco Cabezas la quería además muy contenida. Elena siempre lo agarraba todo con mucha dureza y desde la mente. Cuando le quitas eso, cuando le quitas el tapón, ¿qué ocurre? ¿Qué pasa cuando ya no tienes nada que perder ni nada que ganar, pero aun así tienes que seguir adelante? Desde ahí he afrontado esta temporada.

--Es un personaje muy contenido y además muy atravesado por el dolor. ¿Interpretarlo no deja secuelas?

Es verdad que hay cosas que se quedan dentro para siempre. Por ejemplo, a Mina Mazzini ya no la puedo escuchar sin entrar directamente en Elena Blanco. Hay elementos que se te quedan adheridos. Yo, como persona, soy toda emoción, y el personaje me enseñó a transitar las cosas desde la cabeza. Y sí, cuando haces escenas muy duras, al final son tus sentimientos los que se están moviendo. Eso deja secuela, igual que la deja en tu vida cualquier experiencia delicada. Luego tienes que saber gestionarlo: irte al gimnasio, respirar, meditar, sacar eso de ti para que no quede poso.

--Además es un personaje muy físico. Tiene peleas, escenas de acción… En la primera temporada incluso se dislocó un hombro. ¿Ha habido más percances?

Fue en una escena muy complicada, con lluvia, de noche, y tenía una caída difícil. Como he hecho danza, llevo bastante bien las escenas de acción, pero en esa toma me caí con el hombro rotado. Pero esta temporada lo he llevado muy bien. Los especialistas son buenísimos y la producción siempre ha apostado por que estuviéramos muy protegidos y por ensayar muchísimo. De hecho, suelen ser muy conservadores, y somos nosotros los que queremos ir un poco más allá.

--Suele interpretar personajes muy intensos. ¿Por qué cree que le llegan tanto ese tipo de papeles?

Tengo una 'coach' con la que trabajo mucho para salir de mi zona de confort, y para mí fue clave cuando me dijo: “Nerea, tú tienes cien viejas detrás de la mirada”. Lo interesante era buscar otros colores, porque si solo trabajaba desde ahí me iba a pasar de rosca. Creo que también tiene que ver con que soy gallega. Traemos esa cosa telúrica de la tierra, de matriarcado, de mujeres muy poderosas pero también muy vulnerables, muy arraigadas a una tierra con mucha humedad, mucho granito, mucha oscuridad. Yo creo que hay algo de eso en mí, y seguramente por eso atraigo a determinados personajes.

Nerea Barros, en 'La Nena'

Nerea Barros, en 'La Nena' / Atresmedia

--Para construir a Elena Blanco, ¿le ayudó leer las novelas de Carmen Mola en las que se basa la serie?

Sí, me ayudó mucho. Pero aprendí que había que tener cuidado. La primera vez me leí la novela antes de tener los guiones y me di cuenta de que eso me condicionaba demasiado. Ahora lo que hago es leer la novela cuando ya tengo los guiones. Los comparo y me nutro de lo que me parece útil. Intento no leerme las novelas antes de trabajar cada temporada, aunque tenga muchas ganas, porque sé que en el fondo me afecta. Así que lo hago temporada a temporada.

--¿Cómo es trabajar bajo la batuta Paco Cabezas, que ha dirigido series como 'Miércoles'?

Una maravilla. Paco es una persona muy sensible y esa sensibilidad lo impregna todo. Tiene clarísimo lo que quiere hacer y cómo lo quiere rodar, pero escucha muchísimo a su equipo y a los actores. Además, como es una serie tan oscura, él trabaja mucho desde la luz. Siempre que puede trae la guitarra al rodaje, sobre todo en escenas delicadas o muy dramáticas, para ayudarnos a relajarnos. Y hay dos cosas que emergen de Paco que son muy interesantes: por un lado trae una realidad muy de calle, porque él es un niño de un barrio obrero de Sevilla; y por otro toda la experiencia estética de series como 'Penny Dreadful', donde dice que encontró la belleza de la sangre y de la oscuridad, 'El alienista', 'The Umbrella Academy' o 'Miércoles'.

--Hablaba de la belleza de la oscuridad al referirse a Paco. ¿No cree que eso está también muy presente en 'La Nena'?

Totalmente. En 'La novia gitana' todavía había mucho que explicar para que el espectador entienda las tramas. En la segunda ya se va mucho más a saco desde el principio. Pero en esta tercera se para muy poco en la explicación. Creo que esta temporada es tan poderosa porque los sets son reales y estéticamente increíbles. Es, probablemente, la más bestia a nivel visual. Y además los espacios son muy simbólicos respecto a lo que se está contando, así que multiplican la belleza de toda esa oscuridad. Por eso creo que 'La Nena' es la temporada con más belleza y también con más oscuridad. En las dos anteriores la BAC llegaba a lugares, chocaba contra una pared, caía y volvía a empezar. Aquí por fin se les cae la máscara a los malos y se muestran de frente. Eso es muy interesante.

Nerea Barros, en 'La Nena'

Nerea Barros, en 'La Nena' / Atresmedia

--Además de actriz, es enfermera.

Yo llegué a enfermería un poco por mi padre, porque él quería haber sido médico y proyectó en mí ese sueño. Mis padres veían que yo quería hacer arte dramático y danza, y para ellos eso no era una carrera, o al menos no una con una salida clara. Y también entiendo a los padres: quieren que sus hijos tengan una vida fácil. Como en mi familia no había nadie del mundo artístico, para ellos era un territorio muy desconocido. Mi padre me propuso estudiar Medicina, pero seis años más el MIR, queriendo estudiar interpretación y danza, se me hacía imposible. Entonces me dijo que hiciera enfermería.

--Una profesión a la que volvió durante la pandemia.

Es que al final ahí encontré una parte cuidadora de mí y una carrera que me ha nutrido mucho a todos los niveles. He ejercido, me ha ayudado muchísimo a sostenerme cuando mi carrera actoral arrancaba y no trabajaba de manera continua. En un hospital entiendes la vida porque continuamente te encuentras con lo que nadie quiere ver, con el dolor humano, la pérdida... Eso te coloca como persona en un lugar muy sólido y todo eso, inevitablemente, lo llevas luego al trabajo artístico.

--¿En qué sentido?

En 'La isla mínima', por ejemplo, Antonio de la Torre se abrió la cabeza rodando una escena conmigo. Yo estaba metida en personaje, vi la sangre y me salió automáticamente la vena sanitaria. Enseguida empecé con gasas, tiras de aproximación, curas… He estudiado cuidados intensivos de neonatos y esa cosa de urgencias te sale deliberadamente. Eso generó entre nosotros un vínculo de cariño, porque yo le cuidaba la herida todos los días para que no le quedara marca y para que no le tuvieran que coser y pudiéramos seguir rodando. Así que si estoy rodando y a alguien le pasa algo me tienen que parar porque ahí voy como enfermera.

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