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Televisión y Mas

Lola y Jordi

TVyMAS Jueves 12

TVyMAS Jueves 12 / La Sexta

Sergi Mas

Sergi Mas

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¿Saben qué pasa? Que muy poco a poco y casi sin darnos cuenta, una parte (por suerte, no toda) de los programas de debate y de las entrevistas que se realizan en televisión se han convertido en afrentas personales, en enfrentamientos en los que una de las dos partes debe ser la ganadora; que cuando finaliza una entrevista algunos preguntan: “¿Y qué, se han dado caña?”, como dando por hecho que ese sea el objetivo de una entrevista. Pero a ver, que paren las máquinas. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿En buscar en un cubo de la basura para poner un petardo y que la mierda nos escampe a todos? Parece que sí. 

Sé perfectamente que el mundo evoluciona, pero estas propuestas no nos las enseñaron en la facultad de Periodismo como sinónimo de entrevista. ¿Que acabar una entrevista a gritos hoy en día es una moda? Bueno. Puede serlo, pero a mí que no me llamen. Y además me incomoda profundamente. 

Así que el pasado domingo, mientras un servidor estaba cenando en el sofá de casa y a la vez hacía 'zapping', fui a parar a algo que me encantó y sin duda me quedé enganchado. Fue la conversación que mantuvieron Jordi Évole y Lola Herrera en 'Lo de Évole' en La Sexta. He escrito a propósito “conversación”, y no “entrevista”. Si tienen oportunidad y tiempo, mírenla. 

Évole y Herrera. ¡Joder, Lola Herrera! ¡Siete décadas en los teatros! Saliendo adelante con dignidad cuando en aquella España de color sepia una mujer, por el hecho de ser mujer, estaba capada de libertad y totalmente supeditada a las decisiones de un tío. 

Así que no fue una entrevista, insisto. Fue un regalo. Lo fue escuchar a Lola con esta clarividencia, que se sumó a un final amable cuando ambos estaban en un spa con los ojos vendados. Y me di cuenta involuntariamente cuando me fui a la cama dibujando una sonrisa en la cara. El porqué de aquel final, y de aquel tono, lo explica la veteranía y la experiencia de ambos. 

Debo decir que ese tono se parecía mucho a un proyecto que en su día presenté a una cadena de televisión y que llevaba un título parecido a: “Ahora ya ha prescrito”, y en donde se visibilizaban confesiones de personas veteranas pero que por el tiempo ya no puede pasar nada porque… “Ahora ya han prescrito”. Por su puesto me devolvieron el proyecto con la conocida respuesta: “Gracias; ya te diremos algo”. Cosas que son muy de este oficio.

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