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Televisión y Mas

Historia de la tele, historia de un país

TVyMAS Viernes 20 feb

TVyMAS Viernes 20 feb / MARC ASENSIO CLUPÉS

Sergi Mas

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El título de este billete refleja la síntesis de algo más que un programa de televisión. El especial de los 20 años del 'Polònia' que emitió anoche TV3 fue para enmarcar, guardar y recordar con el paso del tiempo.  

Lo que ha explicado el 'Polònia' durante media hora cada semana ha sido la crónica política y social de Catalunya. Y lo ha hecho con la mejor herramienta posible: el humor. Por ello el 'Polònia' cabe perfectamente en las videotecas del país para constituirse no solo en historia de la televisión, sino en la historia de un país. 

El embrión del espacio que parió Toni Soler nació en la radio (siempre, la radio) en los inicios de RAC1. Bajó unos pisos y se emitió con el nombre de Minoría absoluta en una 8TV que se hizo pequeña; a finales de 2005 se fue a Antena 3 y se emitió bajo el nombre de 'Mire usté'. Duró ocho episodios semanales y con poca audiencia. Lo que les digo a veces: un buen programa, pero mal programado y peor cuidado. Llegó a TV3 en febrero de 2006 y desde entonces nadie se atreve a finiquitarlo por una razón bien clara: tiene gran audiencia.

Ayer empezó la gala con un video pregrabado, muy currado, propio de un programa americano, que incorporaba cameos de personas relevantes de la sociedad catalana. Sí: cameos de cinco segundos desde el sofá de casa donde uno piensa: ¿han ido a grabar a Carles PortaEl mago Pop, o Joan Laporta, sólo para emitir 5 segundos? Pues sí. Y algo importante: la gala de ayer no fue un automasaje: hizo mucha gracia durante los 100 minutos de duración. 

El mérito final se aguanta en cuatro patas. La primera: las diferentes direcciones por las que ha pasado la cadena, aguantado presiones y quejas; la segunda: el equipo global del programa, cuyo mérito ha consistido (está consistiendo) en gestionar bien ese relevo generacional de profesionales en todos los campos; la tercera: a la clase política que ha sabido encajar que apareciera su personaje, con mayor o menor aceptación; y la cuarta: a la audiencia, de la que existen jóvenes que conocen la clase política gracias al 'Polònia' y todos tenemos un gag histórico que nos guardamos para siempre. Además: sin ese espectacular retorno la broma hubiese durado cuatro días. Y no. No han sido cuatro días, sino veinte años. A por los próximos veinte y felicidades a todos.

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