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Televisión y Mas

El dinero de la tele

TVyMAS Viernes 6

TVyMAS Viernes 6 / Ferran Nadeu

Sergi Mas

Sergi Mas

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Que la industria de la televisión atesora un negocio con mucho, mucho, mucho dinero no es ninguna teoría: es un hecho demostrado. Ahora bien, ¿la vaca da para tanto o la televisión lo reparte a todos sus participantes? Evidentemente a todos, no. 

Hay quienes están muy bien considerados, muy bien pagados, que generan mucho dinero y que, por tanto, reciben su contraprestación correspondiente a la publicidad o patrocinadores que muestran. Suelen ser quienes aparecen en pantalla, pero no siempre. 

Existen episodios que por experiencia uno conoce, y hoy me apetece explicarles una batallita, de la que no menciono a los protagonistas de la misma a propósito porque no lo considero oportuno. 

Nos situamos a principios de los años 90. Las productoras de televisión estaban emergiendo y las televisiones, ya privadas, tiraban de las mismas para que llenasen su antena de contenidos.

Nuestro protagonista es el dueño de una productora, que tenía hora cerrada para visitar a un alto directivo de televisión; el que reparte el dinero. Allí tenemos al productor con su programa, ya aprobado, escrito a máquina, en un dosier de 20 folios perfectamente encuadernados, y dispuesto a presentarlo con un presupuesto cerrado que se acercaba a los 18.000 euros, unos 3 millones de pesetas a la semana.

No olvidemos un detalle importante: la reunión se produjo a última hora de la tarde. Cuando se encontraron en el despacho, el alto ejecutivo de la tele se levantó y le dijo: “Mira, llevo un día hoy que estoy hasta el gorro de reuniones. No me pidas más de diez millones de pesetas por programa porque ya casi me he quedado sin presupuesto.”

“Perfecto. No te preocupes”, le dijo el dueño de la productora, sin enseñarle ni la propuesta, ni las cifras. “Mira: Mejor hoy descansas, te ajusto el presupuesto, vengo mañana, tomamos un café y lo firmamos. ¿Te parece? Venga, hasta luego”. 

El productor se fue a su casa, cogió el dosier del programa y arrancó el último folio en el que figuraba el presupuesto final. Y allá donde ponía 3 millones, en efecto lo ajustó, y lo sustituyó por 9 millones. Sí: nueve kilos a la semana. 

Al día siguiente volvió al despacho y le dijo al directivo de la tele: “aquí tienes el programa. Y no te me quejes que te he hecho caso y no supera los 10 millones”. Y los dos se abrazaron entre carcajadas. Cosas de la tele.

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