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Televisión y Mas

¡A mí también me importa una mierda!

TVyMAS; ¡A mi también me importa una mierda!

Sergi Mas

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El titular de este billete no pertenece a una frase propia, sino que lo pudimos escuchar y ver este pasado lunes en el programa 'Fiesta', de Telecinco, pronunciado por la extraordinaria presentadora Emma García, segundos después de tener una pequeña discusión con Raquel Bollo y que posteriormente mantendría con Gloria Camila.

No sé porqué tengo que explicar esto, pero para ponerlo en contexto: Raquel Bollo es la expareja del cantante Chiquetete… Sí, la expareja del cantante Chiquetete. Hasta aquí el currículum. Y Gloria Camila es… según la Wikipedia, "personalidad mediática española", además de hija adoptiva de la cantante Rocío Jurado (qepd) y Ortega Cano.

Yo creo que todo viene propiciado por ese estado de ansiedad fóbica en el que malvive la cadena en los últimos meses y que acaba impregnando el estado de ánimo de algunos de sus presentadores.

En esto que Emma se acerca al sofá y le pregunta respetuosamente a Gloria Camila cómo le ha ido el viaje a Venecia y la otra responde, jodidamente molesta: “Mi vida es mía y no tengo por qué justificar de cada decisión que tomo…”. Pero… ¿quién se cree que es? 

Entonces es cuando Emma, justamente cabreada, manifiesta: “Pero vamos a ver, yo no puedo preguntar, ¿o cómo va esto? Pregunto a la dirección del programa: una se me mosquea y la otra está aquí toda cabreada… pues te digo una cosa, que paso de preguntar porque a mí me importa una mierda al final esto… Entiéndeme”

Esa frase “¡A mí también me importa una mierda al final esto!” tiene toda la pinta de constituirse en un meme, en un separador de audio (e incluso de video) para programas audiovisuales. 

Creo que la responsabilidad no es de Emma, sino claramente de la cadena, que ha basado su 'star system' en figuras de barro que aportan un entretenimiento a un coste barato, que no aguantan un psicotécnico y que creen que medio país está pendiente de su quehacer diario. Y del barro que generó esa inestabilidad emocional de esos invitados vivimos estos lodos en ese plató de Fuencarral.

Habíamos quedado en que Telecinco había dejado de ser la pantalla amiga para convertirse oficialmente en la cadena cabreada. Este lunes tuvimos una prueba. Todavía habrá algún directivo que sonría pensando que la escena de Emma se ha hecho viral.

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