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Televisión y Mas

Eufòria!

TVyMAS; Eufòria!

Sergi Mas

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Hace exactamente 25 años tuve el placer de entrevistar al maestro Chicho Ibáñez Serrador, director del archiconocido concurso “123, responda otra vez”. Antes comí con él y le pregunté por la duración habitual de aquel programa porque yo estaba convencido de que llegaba a las tres horas. Pues no. Entre las preguntas y la subasta, el “123…” difícilmente rozaba los 90 minutos de tiempo real, que con la publicidad no superaba las dos horas.

Bien, pues este viernes arrancó la cuarta temporada de “Eufòria” en TV3, que sumó casi tres horas de tiempo real, de 22:03 a las 0:54, con publicidad incluida. Se me hizo muy largo. Entiendo que el coste de esta coproducción de TV3 con Veranda debe amortizarse, pero alargar el producto va en su contra, pues en el minuto a minuto del tramo final se comprobó que el espectador abandona. Aun así, fue un buen estreno que lideró la noche con un 14,1%.

Para empezar: creo que, en general, es una gran noticia que el directo vuelva a las noches de los viernes de TV3. La vida y la televisión son en directo y debe ser así, apostando por la instantaneidad, la inmediatez y la sorpresa, que siempre han sido el histórico ADN de la tele, pese a que parece que últimamente la televisión está regalando las emisiones en directo al mundo de los streamers.

Tuve la impresión de que la pareja de presentadores, Miki Núñez y Marta Torné, estaban en el salón de casa con unos amigos; se lo pasaron bien o, como mínimo, esa es la sensación que me transmitieron, o que al menos a mí me dieron. Miki estuvo intenso desde el minuto 1 de programa y Marta, que transmite idéntica naturalidad que exhibía cuando aparecía en “Les mil i una”, anduvo rápida para llamar la atención a una integrante del jurado por alguna expresión poco apropiada. Son la pareja perfecta. ¡No la toquen!

Tras un estreno siempre existen detalles a mejorar. Uno de ellos, los tres miembros del jurado. En un programa que va sobrecargado de aplausos y en el que cualquier excusa es buena para aplaudir, queda feo o raro que el propio jurado pida ovaciones para algunos concursantes. Supongo que son los nervios. Y, a excepción de Jordi Cubino, que está a la altura de los presentadores, al jurado les agradecería cierta riqueza de vocabulario: que las primeras palabras de cada uno para enjuiciar a los participantes repitieran varias veces el término “increíble” es realmente… “increíble”.

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