Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Televisión

Jordi Évole: "Creo que fue injusto lo que se hizo con Iñaki Urdangarin"

El presentador catalán regresa a laSexta con la séptima temporada de 'Lo de Évole', que contará con invitados como a Manuel Carrasco, Iñaki Urdangarin y Alba Flores

Jordi Évole presenta la séptima temporada 'Lo de Évole'

Jordi Évole presenta la séptima temporada 'Lo de Évole' / ATRESMEDIA

Alba Giraldo

Alba Giraldo

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

‘Lo de Évole’, el programa de laSexta presentado por Jordi Évole, regresa este domingo con su séptima temporada tras cerrar el curso anterior como el programa más visto de la cadena por sexto año consecutivo. Con una media del 8,6% de cuota de pantalla, con más de un millón de espectadores de media, el formato vuelve con invitados como Manuel Carrasco -que inaugura la temporada-, Iñaki Urdangarin, Fernando Tejero y Alba Flores, entre otros.

'Lo de Évole cumple siete temporadas en televisión. ¿Cuál es la clave del éxito?

Es una apuesta que en la tele ha existido siempre y nosotros hemos visto televisión de ese estilo. Hemos visto las entrevistas de Julia Otero, Jesús Quintero, Iñaki Gabilondo, Joaquim Maria Puyal... Hemos crecido con eso y hemos intentado mantener la esencia de lo que pensamos que puede ser una buena charla con un invitado, dejándole hablar, dejando que la otra persona tenga tiempo de explicarse. Lo fundamental es escuchar, yo creo que mi trabajo consiste sobre todo en eso. Yo llevo un guion preparado a conciencia, pero hay que estar consciente de lo que otro está contando, repreguntar y atender. Porque al final esa persona te está dando su tiempo y tú tienes que corresponderle de la mejor manera que sepas.

Estrena temporada con Manuel Carrasco, ¿por qué?

Me ha pasado una cosa a mí con Manuel Carrasco que me gustaría que le pasase a mucha gente. Yo no conocía la música de Manuel Carrasco. Me caía bien, me parecía buen tipo, pero yo no escuchaba su música supongo que por prejuicios, porque igual lo veía como el tío de 'OT', el cantante melódico. Y coincidió que este verano fui con mi grupo a tocar a Canarias, a un festival donde él también estaba. Cuando él actuó, yo había pensado que me iría a cenar y, de hecho, me fui a la parte de atrás a coger una hamburguesa, pero entonces empezó Manuel Carrasco, me fui otra vez para adelante, vi lo musicazo que era, vi lo que hacía al piano, con la guitarra y me enamoré de él. Lo reconozco, es muy bueno. Me pareció que no había sido justo y no lo había valorado o no me había parado a escucharlo para valorar. Hablé con él después del concierto y le dije que quería hacer un programa con él. Él se rió porque pensaba que se lo estaba diciendo por la euforia, pero nos lo llevamos en septiembre a Londres a pasar una noche loca.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de él?

Una de las cosas que me ha sorprendido es que, a pesar de que es un músico veterano, que ha vivido muchas historias, normalmente la gente cuando empieza a vivir tantas historias, se malea un poco, por decirlo mal, se vuelve un hijo de puta. Y me encontré una persona que me parecía súper inocente, con unas miradas sin maldad. Me dio unas sensaciones muy buenas.

Uno de los invitados de la temporada será Iñaki Urdangarin. Usted confesó que llevaba mucho tiempo intentando entrevistarlo.

Es verdad que yo lo conozco desde hace mucho tiempo y he podido vivir algunos de los momentos más duros de su vida en la distancia, pero viendo lo que estaba pasando. Y creo que en su momento fue una especie de cabeza de turco en una situación en que vivía una institución española como la Casa Real muy complicada. Y un poco él fue como el que paró el primer golpe. Lo que pasa es que por dentro había muchas más cosas, pero el primero que pagó el plato fue él. Y, no sé, yo creo que fue un poco injusto para él en ese momento. Fue como el pim-pam-pum que todo el mundo tenía para disparar a la Casa Real. Yo creo que pagó el pato cuando pensaban que pagando este pato ya no iba a servir más arriba la cosa.

La entrevista todavía no se ha grabado. ¿Qué espera de ese encuentro?

Yo tengo la predisposición de escucharle. Me parece que es una historia que para cualquiera hubiese sido muy complicada, pasar de ser un deportista de éxito a casarte con la infanta de España y ser una especie como del yerno ideal. Y de ahí bajar a los infiernos y convertirte en una persona que la gente rechazaba. Vivir ese giro narrativo en tu vida tiene que ser bastante potente.

Casi todos los invitados confirmados vienen del mundo de la cultura. ¿Ha dejado la política a un lado?

Seguramente sí que tendremos algún invitado político, pero a mí me gustaría convertir, al menos por ahora, el rincón de lo que significa 'Lo de Évole', ese ratito de televisión a la semana, en un lugar donde no haya crispación, donde la gente hable tranquilamente. Me gustaría contagiar un poquito de la humanidad que a mí me transmiten los invitados que tenemos y ver que el mundo no es una disputa constante, donde pueden pasar cosas bonitas. No me quiero poner en los mundos de Yupi, pero sí que me gustaría que en el programa imperase ese espíritu y que la gente encontrase ahí un lugar de sosiego, de calma, también donde haya cosas que te nutren, que te interesan. Haciendo el programa aprendo mucho y me encantaría que ese aprendizaje fuese compartido también con los espectadores que nos ven.

¿Ya no quiere mojarse políticamente?

Te puedes mojar igualmente en los programas. Por ejemplo, que Manuel Carrasco hable de la inmigración en los términos que lo hace o que él sea un tipo que sin ninguna necesidad le cante a Gaza en un momento como que vivíamos en verano también mojarse. Igual no es un programa activista, pero ese tipo de mensajes se van filtrando en entrevistas y no tienen por qué ser entrevistas políticas. Alba Flores hace un despliegue de ver al mundo de una determinada manera que tiene poco que ver con la extrema derecha que ahora parece que va conquistando el mundo. Creo que se puede uno mojar sin necesidad de crispar.

¿Qué tipo de programa quiere hacer?

Es bueno darle voz a gente que tiene una buena historia que explicar, que ha vivido una vida con sus subidas, con sus bajadas, con sus éxitos, con sus fracasos. A mí eso me parece que enriquece y también hace pensar que la vida tiene de todo, que hay momentos que son muy guays, y otros que no son tan guays, pero que luchando se puede salir. Y que además eso no tiene que ir en contra de que tú tengas unos principios y una visión de lo que es la convivencia con el otro y el respeto al que es más vulnerable.

¿Qué personajes todavía se le resisten y a quién le ha echado el ojo para los próximos programas?

Prácticamente, he tirado la toalla con Isabel Díaz Ayuso. Y ahora hay personajes a nivel internacional que me parecen muy interesantes. Me encantaría entrevistar a Bad Bunny, a Marco Rubio o, incluso, a Delcy Rodríguez.

¿A Julio Iglesias lo volvería a entrevistar ahora? 

Sí. Yo creo que es una situación en la que, los testimonios de las chicas son tan abrumadores y tan sumamente duros que, o él se explica, o el problema va a ser bueno, porque es muy grave lo que están narrando estas chicas.

Hace unas semanas se generó polémica alrededor de un documental que estrenarán sobre cómo Eduardo Casanova convive con el VIH. ¿Lo entiende?

Sabíamos que iba a ser un tema problemático, en el sentido de que Eduardo Casanova está haciendo una salida del armario, de un armario del que últimamente sale muy poca gente, que es el que convive con el VIH. Pensábamos que el estigma estaba superado, pero no hemos evolucionado tanto desde los años 90 hasta ahora. Y creo que va a ser un documental, que entrenaremos en salas de cine, que va a servir para mucha gente que con este estigma le está costando mucho vivir.

¿Cómo ha evolucionado el programa en siete temporadas?

Creo que el programa se ha asentado. El público y también los invitados han visto por dónde queríamos llevarlo. Yo venía de hacer programas a veces más polémicos, con entrevistas más duras, pero no era lo que quería hacer. Y ahora ya se entiende lo que hacemos. Cuando llamamos diciendo que queremos hacer un 'Lo de Évole' nos encontramos con buena predisposición por parte de los invitados. La mayoría de gente viene encantada y, no solo eso, viene con ganas de explicar experiencias que igual en otro sitio no explicarían. Y a mí eso me parece muy bonito. Ha habido compañeros que me han preguntado cuánto pagamos a la gente para que vengan a contar todo lo que cuentan, pero no pagamos nada. Eso lo hace la confianza, el tiempo, la trayectoria y saber que no le vas a hacer una putada al invitado.

Suscríbete para seguir leyendo