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Televisión y Mas

La puta mili

TVyMAS JUEVES

TVyMAS JUEVES / EPC

Sergi Mas

Sergi Mas

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Desde el inicio de la democracia, presuntamente en 1976, más de ocho millones de jóvenes españoles fueron obligados a realizar el servicio militar. De todos ellos, un total de 1.900 perdieron la vida en circunstancias todavía no aclaradas. Casi dos mil jóvenes no volvieron a casa con vida por ejercer un servicio al que fueron obligados a cumplir y que jamás pidieron.

'Morts silenciades' ha sido un necesario documental producido por Televisió de Catalunya, bajo la batuta de Mireia Prats y Joan Torrents, que gestionaron desde la televisión esta barbarie con una exquisita delicadeza, y en donde se analizan algunas de las muertes de personas jóvenes, con toda una vida por delante y que hoy, a 15 de enero de 2026, el ejército español sigue silenciando ante una impunidad propia de otros siglos.

Son las historias de la puta mili que en los 80 se versionaron en broma pero con un trasfondo tremendamente oscuro, con un lenguaje impregnado de expresiones prehistóricas como el petate, el cetme, la garita, las maniobras, u órdenes como “servir a la patria”, o el “1,2,3 ar”; el “alto o disparo”, jóvenes inexpertos que tocaban un arma por primera vez en su vida pero que la perdieron mientras manipulaba un cetme…. Épocas en la que la salud mental no contaba una mierda y aquel que tenía algún defecto físico era enviado con la peor de las humillaciones.

El programa se puso en contacto con instancias superiores y la totalidad de las respuestas se recibieron sin ningún éxito con expresiones como: “Lamentamos no poder facilitar ninguna respuesta”, no se conserva ningún expediente”, o el “No va a ser posible”.

Todo esto contabilizado a partir de los años 80. Desde entonces, jamás una autoridad, un Ministro en democracia, y han pasado de todos los colores, han facilitado explicación pública sobre ninguna muerte, ni respuesta a sus familias.

La excusa de la Ley de transparencia del Gobierno español no ha permitido obtener dato alguno sobre ninguna muerte, de un Estado que tan siquiera ha reparado en reconocer estas desapariciones o, como la actual Ministra de Defensa, Margarita Robles, ha resuelto con la frase: “son cosas que pertenecen al pasado”, mientras sigue habiendo familias destrozadas que perdieron a sus hijos sin saber el porqué. 

Nos queda mucho trabajo por hacer. Demasiado. 

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