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Suplementos y alimentos

Suplementos y alimentos

Sergi Mas

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Mientras me tomaba mi tercer café de la mañana, siempre corto, me detuve en 'El segon cafè', de La2cat, y me quedé enganchado por el interesante debate que proponía el programa: la conveniencia (o no) de los suplementos alimenticios; si éstos eran realmente eficaces o bien suponen una moda pasajera. 

No estará de más recordar que estos suplementos deberían obedecer a su nombre, pues ni son medicamentos (aunque algunos de ellos tengan una forma sospechosamente parecida a una cápsula o una pastilla), y ni mucho menos son sustitutos de alimentos.

El negocio empresarial de los suplementos que mueve soplagaiteces relacionadas con el magnesio, la melatonina, el potasio, la amapola de california, o la pastiflora genera al año 2.000 millones de euros, cosa que no es ninguna broma.

Durante una conexión con el exterior una farmacéutica se acercó al micrófono y expresó, como quien tiene la lección bien aprendida: “Los suplementos con vitamina C han aumentado mucho porque reducen el ‘daño oxidativo’ de las células”. Como me he comprado una libretica en la que me apunto con un boli todas las cosas que no entiendo, consulté el diccionario para comprobar lo del “daño oxidativo”. En fin, que debe ser la edad pero últimamente acabo preguntando todo lo que no entiendo. Ya ven ustedes qué locura.

Y el diccionario dice: “Se define como ‘daño oxidativo’ a los efectos perjudiciales sobre las células bacterianas causados por la acumulación excesiva de especies reactivas de oxígeno (ROS)”. La definición seguía, pero ahí acabé de leer. Quienes prescriben sobre temas de salud, sean farmacéuticos, nutricionistas, o aprendices de nutricionistas que se autodefinen así en una red social, deberían tener mucha delicadeza de todo lo que expresan y, sobre todo, cómo y dónde lo comunican.

Queda muy chulo y muy molón aparecer en televisión prescribiendo estos términos, pero no se puede, y no se debería, sentenciar con declaraciones tan simples que obliguen al espectador a aclarar en segundos el significado real de una expresión. Y todo ello para prescribir sobre un simple suplemento de vitamina c, del que ya hace siglos que ya disfrutamos de una simple naranja.

Así que me quedé con el titular que desde la mesa pronunció el periodista Manel Dominguez, argumentando que “la humanidad no debería comer promesas”. Pues miren: siempre en mi equipo y en el programa.

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