Entrevista
Javier Cámara: "La industria del cine es cruel con las mujeres"
El actor es un entrenador de bádminton con un lado oscuro en la serie de Movistar Plus+ 'Yakarta'
Las 10 series que no te puedes perder este noviembre
'Yakarta', el "monumento a los perdedores" de Javier Cámara y Carla Quílez en Movistar Plus+

Javier Cámara, en 'Yakarta' / MANOLO PAVÓN / MOVISTAR PLUS+

El currículum de Javier Cámara es de esos que quitan el hipo: 'Siete vidas', 'Hable con ella', 'Torrente', 'Vota Juan', 'Rapa', 'El joven Papa', 'Vivir en fácil con los ojos cerrados', 'Truman'... Sin embargo, confiesa que Joserra, el personaje de su nueva serie para Movistar Plus+, 'Yakarta', es de los que más le ha costado hacer. En la ficción comparte protagonismo con Carla Quílez, actriz que, como él, atesora una Concha de Plata del festival de San Sebastián.
--Interpreta a un entrenador de bádminton con una nueva pupila, Mar [Quílez]. ¿Cómo llega a un personaje como este?
Y sobre todo con este físico. Podrías decir: "¿Cómo te atreves?" (ríe). Joserra es un hombre en franca decadencia, un tipo que pasa sus últimas horas a punto de jubilarse dando educación física en un instituto. Tuvo un pasado glorioso, pero no tanto como parece; su cara lo refleja. Cuando Diego San José [el creador] empezó a contarme la serie me dijo que quería hablar de personajes que nunca aparecen en pantalla: su dignidad, sus miserias, sus ganas de venganza, de amar, de vivir… o de no vivir. Y que, lograran lo que lograran, no sería nada especial para nadie. Joserra y Mar, por mucho que ganen, no saldrán en los periódicos ni nadie les va a aplaudir. Son dos personas que necesitan pequeños éxitos para seguir. Y según avanza la serie descubres que Joserra no solo tiene la motivación de descubrir un nuevo talento: también hay una voluntad de vengarse de algo más oscuro y triste.
--¿Por eso la serie recorre ciudades de provincias en vez de grandes urbes?
Sí. Diego decía que se ha rodado mucho en capitales y se había hablado mucho de la España vaciada, pero que nos hemos dejado esas cabeceras de comarca, ciudades muy parecidas entre sí de las que nadie cuenta su devenir cotidiano. Diego quería hablar de esas personas y de esas ciudades que siempre pasan desapercibidas y solo salen en noticias trágicas. Reivindicar a esas personas que luchan por sacar adelante sus vidas.
--Joserra suelta frases demoledoras: "Uno no empieza a jugar a bádminton si es feliz" o "Ganar con trampas es ganar dos veces, a tu rival y al árbitro". ¿De dónde le viene ese pensamiento?
Joserra procede de otra escuela. Hace no tanto, algunos entrenadores de fútbol decían barbaridades que hoy te tacharían de racista, homófobo... Él se crió en ese clima y no entiende otra manera: no usa ordenador para sacar adelante un entreno, no escucha podcasts de autoayuda, no se ha subido a los “nuevos tiempos”. Está anclado en el niño que fue; hay mucho de ese pasado por aclarar.
--Aunque hable de bádminton, la serie entra en temas muy serios: adicciones, abusos…
Alcohol, juego, divorcios…
--Y cuando trata los abusos, lo hace de una forma muy distinta: a través de dibujos
Diego San José es uno de los grandes guionistas y contadores de los últimos tiempos. Ahí está el reciente Ondas por 'Celeste' junto a Elena Trapé. En 'Yakarta' van a un territorio más oscuro con historias llenas de matices y personajes poliédricos. Los prejuicios de los dos primeros capítulos se te deshacen como un terrón de azúcar y descubres que las víctimas son verdugos y viceversa. Colocar a una niña al lado de un hombre que sabes perfectamente que no puede ayudarle mucho porque él mismo está muy maltrecho y herido. En la serie prevalece un sentimiento de venganza: Joserra utiliza a Mar para llevarla a cabo. No es un personaje blanco, sino que tiene partes oscuras y sombras que se van revelando.

Javier Cámara y Carla Quílez, en 'Yakarta' / MANOLO PAVÓN / MOVISTAR PLUS+
--¿Es de los personajes más oscuros que ha hecho?
Me ha costado mucho Joserra porque ahondas en heridas. Me preguntaba: “¿Qué hace este hombre con esta niña?" Porque este hombre no está bien. No puede cuidar a nadie si no se cuida ni a sí mismo. Dábamos vueltas a eso.
--¿Cómo ha sido trabajar con Carla Quílez?
Carla es luz absoluta, una actriz increíble. Lleva cuatro años en esta profesión y ya tiene premios importantísimos. Tiene una mirada que te desarma y una presencia muy natural. Además es divertidísima. Ha sido complejo porque todavía es menor y podía rodar pocas horas, cuando es la protagonista absoluta de la serie. Ha sido muy intenso, porque estamos juntos en el 95% de las escenas. Ha sido un viaje maravilloso y estamos deseando ver qué dice el público.
--Además de protagonizar 'Yakarta', dirige un episodio. ¿Se plantea dirigir una película?
Todo surgió porque Diego San José, que es ya casi mi familia después de hacer tantos proyectos juntos, me empujó a rodar un capítulo en 'Venga Juan' y luego en 'Vamos Juan'. Luego la gente de 'Rapa' me propusieron rodar un capítulo en la tercera temporada. Eran series muy consolidadas donde todos éramos muy amigos, así que fue como una especie de juego. Yo no soy director, pero en 'Yakarta' estábamos muy implicados desde el principio Elena Trapé, Diego y yo y siempre sobrevolaba la idea de que dirigiera un capítulo.

Javier Cámara y Carla Quílez, en 'Yakarta' / MANOLO PAVÓN / MOVISTAR PLUS+
--¿No le costó entonces?
Me costó mucho porque Joserra estaba naciendo y era crear el personaje y dirigir, pero fue una gozada: trabajé con Marina Guerola y Pilar Gómez, que hacen de mi hija y mi mujer en ese episodio. Dirigir te hace conocer mejor al equipo, afinar el punto de vista y ayudar a los actores dándoles libertad. Es como añadir una pelota más al malabarismo. ¿Una película? Me atrevería si estoy rodeado de amigos y tengo a Elena Trapé, que es la verdadera directora, cerca. Diego siempre me dice: “El día que dirijas una película, que sea con un guion mío”. Pero ahora mismo te digo que no es un sueño, sino casi una pesadilla.
--¿Por qué?
Porque dirigir es muy complicado. El director tiene que tener muchas cosas atadas, hay otras que no consigues, hay mucha frustración... El actor está un poco más cuidado y solo tiene que hacer una cosa cuando dicen 'acción'. Una película es mucha responsabilidad y dinero. Tampoco me he formado para ser director, sino que me voy formando poco a poco.
--Con su extensa trayectoria, ¿siente que la industria valora la madurez y la experiencia de los actores?
A las mujeres les afecta mucho más. La industria del cine, y la sociedad en general, es muy cruel con ellas. Yo casi no debería ni hablar porque vengo del privilegio de hacer tres proyectos al año. Pero sí que veo una dificultad para muchos intérpretes mayores, porque las plataformas cuentan historias de gente más joven. Afortunadamente, el cine hecho por mujeres está abriendo una brecha poderosa: miradas distintas, historias de mujeres, también maduras, que funcionan y tienen éxito. Es agua fresca, una cascada de nuevas historias y puntos de vista. Han tardado mucho en llegar, pero ojalá se queden al mismo nivel o más.
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