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Televisión y Mas

¿Informar o entretener?

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Sergi Mas

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Ahora a los 'Aruseros' de La Sexta los mandan a descansar a casa a las 9 de la mañana. Suena igual como cuando ocurría en la época escolar y nos decían: "El Hermano Diego está enfermo y no hay clase". Perfecto, pues recreo para Arús & The Wailers: "Venga, que ya habéis madrugado bastante y habéis entretenido al pueblo; para casa que el interés va por encima del entretenimiento". Supongo que cobrarán lo mismo, pero en el trasfondo existe un apetecible debate: informar o entretener. 

Veamos. Lo que corresponde a una lógica natural supone algo idéntico a lo que hacen las radios: informar primero y entretener después. Entre las 7 y las 9 de la mañana las personas se despiertan, se asean, si pueden miran la tele mientras desayunan, y salen informadas a los trabajos. Después toca turno para el entretenimiento.

En La Sexta hace años que han apostado, es evidente que con acierto, por darle la vuelta al calcetín y los Aruseros van como un tiro a nivel de audiencia hasta las 11 de la mañana. Primero se entretienen con Arús y a partir de las 11 informan con Ferreras

Pero en esta semana especial han cambiado los cromos. Semana o lo que dure: ya veremos cuándo se desvanecen los directos desde Paiporta, realizados desde una obsesión informativa que seguro que parte de quienes gobiernan en las programaciones, de estar en el lugar de los hechos tan sólo porque está la competencia. Sólo por eso.

Todo ello en un entorno en el que existe tal sobredosis de información, y por desgracia no siempre contrastada. El pasado lunes vi un rótulo en la mañana de La 1 que rezaba, más o menos: "La guardia civil podría hallar 800 víctimas en el parking del Bonaire". Podría, podría... En fin. El periodismo en modo condicional ni lo es ni jamás ha sido periodismo. Que conste en acta, señor juez.

Hace años, mientras un servidor tomaba un café con Xavier Sardà me confesó esta interesante diferencia entre el interés y el entretenimiento. Una conversación que derivó en las épocas del 'Crónicas marcianas' de Telecinco. Yo le comenté que, como espectador, había momentos en los que no me interesaba para nada el contenido, pero que me entretenía, porque esos quince minutos en los que Carlos Latre era el alter ego de la la Mairena me aislaban de todo lo negativo que me había sucedido durante el día. Me entraba por un oído -y por la vista- y me salía por el otro. "Entretener, Xavier" Y Sardà me respondió: "Nen, misión cumplida"